19/09/2026
ACI Prensa
Cada 18 de septiembre la Iglesia celebra a San José de Cupertino, el franciscano conocido por sus dificultades para estudiar, su profunda humildad y los hechos místicos que marcaron su vida. Nacido en Italia en 1603, fue rechazado por varias comunidades religiosas y llegó incluso a ser expulsado de un convento por su distracción e ineptitud. Sin embargo, perseveró hasta ser recibido por los franciscanos, donde su humildad, amabilidad y espíritu de oración comenzaron a transformar su vida.
Aunque tenía grandes dificultades académicas, José logró ser ordenado sacerdote en 1628. En una de sus evaluaciones, la Providencia quiso que le correspondiera explicar un pasaje del Evangelio que sí conocía, mientras que en el examen definitivo quedó fuera de la prueba cuando el obispo decidió no continuar preguntando a los demás candidatos. Su historia lo llevó a convertirse en patrono de los estudiantes, especialmente de quienes enfrentan dificultades en los estudios. “Rezar, no cansarse nunca de rezar. Que Dios no es sordo ni el Cielo es de bronce”, decía.
Con el tiempo, San José de Cupertino llegó a vivir experiencias místicas y, según numerosos testimonios recogidos en su causa de canonización, en ocasiones entraba en éxtasis y levitaba. Incluso se registraron testimonios de personas como el Papa Urbano VIII y el príncipe protestante Juan Federico, quien se convirtió al catolicismo. San José murió en 1663, fue canonizado en 1767 y hoy es patrono de los estudiantes que rinden exámenes, los aviadores y viajeros de avión. Su vida recuerda que las dificultades no impiden responder al llamado de Dios cuando se persevera en la oración.
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