15/04/2026
En el invierno del año 1979, la familia conformada por Tan Kuen Chai y Lee Mei Ying residía en la zona de Geylang Bahru en Singapur junto a sus 4 hijos pequeños, desafiando las estrictas políticas estatales de la época que recomendaban un máximo de 2 descendientes. Tras el nacimiento de la menor, la madre se había sometido a una ligadura de trompas al considerar que su familia estaba completa. Los padres se ganaban la vida operando un minibús escolar los 7 días de la semana, por lo que mantenían una rutina muy estricta. El 6 de enero de 1979 a las 6:35 de la mañana, el matrimonio salió a trabajar dejando a los niños durmiendo plácidamente. A las 7:10, la madre llamó por teléfono para despertarlos, pero al no obtener respuesta, le pidió a una vecina que tocara la puerta. Nadie abrió, y los padres regresaron a su hogar a las 10:30 de la mañana, encontrándose con una escena devastadora. Los cuerpos de sus 4 hijos yacían apilados en el suelo del baño, vistiendo únicamente su ropa interior y las camisas del colegio.
Las autoridades confirmaron que cada niño había recibido al menos 20 puñ*ladas perpetradas con un arma blanca. La niña de 5 años presentaba múltiples cortes en el rostro, mientras que el hermano mayor, de 10 años de edad, tenía un brazo casi amp*tado y empuñaba mechones de cabello oscuro en su mano, evidencia de que había luchado valientemente para proteger a sus hermanos. Los investigadores determinaron que el brutal crimen se cometió en la ventana de apenas 35 minutos que hubo entre la partida de los padres y la primera llamada, demostrando una planificación aterradora. El as*sino no forzó ninguna cerradura ni robó absolutamente nada, lo que sugiere que los niños lo conocían y le abrieron la puerta confiando en su presencia. Además, se encontraron rastros de sangre en el lavadero de la cocina, indicando que el hom*cida se lavó las manos con total tranquilidad antes de escapar.
La investigación sumó una pista crucial cuando un taxista declaró haber recogido a las 8 de la mañana a un pasajero de unos 20 años que tenía gran parte del cuerpo cubierto de sangre y portaba un cuchillo en el bolsillo. En una rueda de reconocimiento, el testigo señaló a un vecino muy cercano a la familia, a quien llamaban cariñosamente tío, pero este sujeto fue liberado rápidamente por falta de pruebas concluyentes. El horror familiar se profundizó 2 semanas después, cuando los padres recibieron una sádica tarjeta postal con un mensaje firmado por el as*sino. El texto se burlaba cruelmente de la ligadura de trompas de la madre, afirmando que ahora ya no podrían tener más hijos. Esta perturbadora misiva, dirigida a los padres por sus apodos íntimos, confirmó de manera irrefutable que el responsable conocía secretos muy profundos del círculo familiar.
A lo largo de los años surgieron múltiples teorías sobre el móvil del crimen, incluyendo disputas económicas relacionadas con un billete de lotería ganador de 45000 dólares, pero los padres negaron rotundamente estas acusaciones. Destrozados por la inmensa pérdida, vendieron su minibús, incapaces de soportar la presencia de otros niños pequeños. Con el profundo deseo de volver a ser padres, buscaron incansablemente a un cirujano dispuesto a revertir la operación de la madre. La cirugía fue un éxito absoluto y 5 años después de la tragedia lograron tener un niño, seguido luego por una niña. A pesar de este milagro que les devolvió parte de la esperanza, el as*sinato de los 4 hermanos continúa siendo un doloroso expediente sin resolver.