30/04/2026
Hoy te compartimos esta valiosa colección de imágenes antiguas de Santa Cruz de las Huertas, en Tonalá, que han sido recuperadas y embellecidas con apoyo de inteligencia artificial A través de este trabajo, los recuerdos del pasado cobran nueva vida, permitiéndonos redescubrir y conectar con la memoria histórica de esta comunidad.
En el corazón de la historia de Tonalá, emerge Santa Cruz de las Huertas, una comunidad cuyas raíces se hunden hasta los albores del siglo XVII. Sus calles, hoy vivas y transitadas, guardan ecos de un pasado tejido entre fe, tradición y relatos que han pasado de generación en generación.
Cuenta la memoria popular que, hacia finales del siglo XIX, un humilde poblador luchaba por partir un grueso tronco. El esfuerzo era grande, casi como si la madera se resistiera a ceder.
Pero al fin, al abrirse, reveló un hallazgo inesperado: entre sus vetas se dibujaban dos figuras en forma de cruz, como si la naturaleza misma hubiera querido dejar una señal. Una de ellas encontró su lugar en el templo del pueblo, despertando desde entonces una profunda devoción entre los habitantes.
Sin embargo, el nombre de Santa Cruz no nació ahí. Ya en documentos del siglo XVIII, en los registros de los pueblos tributarios de la parroquia de Tonalá, aparece mencionado como Santa Cruz de las Huertas, confirmando que su identidad venía forjándose desde mucho antes, entre huertos, trabajo y espiritualidad.
En el centro del poblado se alza su iglesia principal, testigo silencioso del paso del tiempo. Su primera construcción data de 1780, levantada con la fe de generaciones. Con los años, nuevas manos y nuevos tiempos le dieron forma a una ampliación moderna entre 2005 y 2006, destacando su torre, que se eleva separada del edificio original, como un puente entre el pasado y el presente. Este templo está consagrado a la Santa Cruz, cuya celebración cada 3 de mayo llena el pueblo de fervor, música y tradición.
Pero la vida espiritual de Santa Cruz no se detiene ahí. Cada 14 de septiembre, el pueblo se transforma para honrar al Señor de las Aguas, una imagen con más de 250 años de historia, tallada en mezquite y recubierta con una delicada pasta, posiblemente de maíz. Ese día, la fe se mezcla con la tradición cuando se revive la emblemática “farsa de los tastoanes”, donde historia, teatro y resistencia cultural se funden en un solo acto.
Santa Cruz también habla a través del barro. Sus manos artesanas han dado vida por generaciones a tubos, tejas y ladrillos, pero sobre todo a un universo fantástico de figuras que parecen salidas de sueños: criaturas surrealistas, escenas religiosas reinterpretadas y un sinfín de formas que dan identidad al famoso barro betus. Entre sus creaciones más queridas están los tradicionales puerquitos de alcancía y las representaciones de pastorelas que iluminan el mes de diciembre.
A pesar de estar rodeado por el crecimiento de la mancha urbana de Guadalajara, con vías importantes que lo atraviesan y la cercanía de la gran central camionera, Santa Cruz de las Huertas resiste con dignidad el paso del tiempo. Conserva ese ritmo pausado, ese espíritu de pueblo donde la comunidad aún se reconoce en sus tradiciones y en su fe. Aunque predominan las creencias católicas, también conviven otras expresiones religiosas, reflejo de una comunidad viva y diversa.
Su historia económica ha evolucionado: de la tierra y el barro, a la industria y las fábricas que hoy brindan sustento a muchas familias. Y así, entre cambios y permanencias, en 1985 Santa Cruz fue reconocida oficialmente como delegación municipal, marcando un nuevo capítulo en su historia.
Santa Cruz de las Huertas no es solo un lugar; es memoria, es tradición, es identidad. Un rincón donde el pasado sigue respirando en cada calle, en cada fiesta, en cada pieza de barro moldeada con el alma. Nazareno Studios 👈🏼