24/04/2026
Annie 💕desde que llegaste, todo en mí cambió. Hay días en los que vivo con un miedo constante a perderte, un pensamiento silencioso que aparece sin avisar y me recuerda lo inmensamente valiosa que eres para mí. Pero junto a ese miedo, nació algo más fuerte: una fuerza inexplicable que no sabía que existía dentro de mí.
Me levanto en las madrugadas con el más mínimo ruido tuyo, cada dos horas, como si mi cuerpo hubiera aprendido un nuevo idioma: el tuyo. Y aunque el cansancio pesa, aquí estoy… siempre para ti. He descubierto que soy más resistente de lo que imaginé, capaz de atravesar el desvelo y los días largos solo por cuidarte.
A veces siento que no quiero que nadie más lo haga, no porque no confíe en el mundo, sino porque dentro de mí existe la certeza de que solo yo sé exactamente lo que necesitas. Es un instinto profundo, imposible de explicar, pero real.
He sido valiente por ti. Incluso cuando duele. Cuando mi cuerpo está cansado o herido, cuando la lactancia se vuelve difícil… sigo, porque tú lo vales todo. Porque tú eres todo.
Contigo también aprendí un mundo nuevo, palabras que antes no conocía y que ahora forman parte de nuestra historia: ventanas de sueño, disquecia, brotes de crecimiento… pequeños conceptos que acompañan este gran amor que crece contigo.
No te voy a mentir mi amor… hay momentos en los que lloro en silencio, en la regadera, dejando salir todo lo que a veces pesa. Porque la maternidad también es difícil. Es intensa. Es abrumadora. Pero quiero que sepas algo: nunca, ni un solo segundo, me he arrepentido de tenerte.
A veces me repito: “ya soy mamá”… y sonrío, porque eso significa que soy tu mamá. Y si hay algo que quiero que siempre recuerdes, es esto:
Eres el amor más grande que he conocido.
Un amor infinito.
Un amor que me transformó para siempre.
Con todo mi corazón,
Mamá 🤍