05/03/2026
El cielo se vistió de misterio la noche del 3 de marzo, cuando la Luna atravesó suavemente la sombra de la Tierra. No fue un eclipse estridente, sino uno delicado… casi susurrado.
La superficie lunar se tornó ligeramente más oscura, como si alguien hubiera bajado la intensidad de su luz por unos instantes. Un recordatorio silencioso de que incluso en la penumbra seguimos brillando.
El eclipse nos invitó a pausar, a observar lo que se mueve en lo invisible, a reconocer esas sombras internas que también forman parte de nuestra luz. 🌑✨