05/06/2026
Hoy, mientras sostenía mi café y miraba la lluvia caer sobre las tejas, mis ojos se desviaron hacia la esquina. Allí, bajo el alero de una tienda que ya va a cerrar, estaba él. O tal vez era ella. No importa el nombre, importa la historia que se lee en sus manos, unas manos que han trabajado tanto que ya solo parecen ramas secas intentando protegerse del frío.
A veces, pensamos que la vejez llega igual para todos, pero la vida es un tejido caprichoso. Para algunos, la edad es un balcón; para otros, un crucero, una moneda que no llega y un hambre que no espera.
¿Qué pasó ahí? ¿Fue la prisa de una juventud que nunca se detuvo a ahorrar? ¿Fue el destino que les dio la espalda? ¿O fue simplemente la mala fortuna que, a veces, nos toca a puerta sin avisar? Quizás no planearon el futuro porque estaban demasiado ocupados sobreviviendo el presente, y cuando se dieron cuenta, el reloj ya les había cobrado la cuenta.
Es desolador ver cómo la ciudad, con sus prisas, pasa de largo. Nadie mira los ojos de quien pide. Nadie se pregunta qué sueños tuvo esa persona cuando tenía veinte años, qué amores perdió, o cuántas veces intentó salir adelante antes de rendirse ante el pavimento.
Es la vejez sin refugio, la vejez que se quedó a la intemperie. Y ahí es donde me pregunto: ¿dónde fallamos? Porque ellos no son solo gente en la calle; son historias que se están apagando sin que nadie se tome la molestia de leer el final.
Quizás, si hoy nosotras, que tuvimos la suerte de amanecer en una cama o de tener un balcón donde resguardarnos, bajamos un poco la guardia y miramos a esas personas, algo cambie. No para juzgar cómo llegaron ahí, sino para reconocer que, bajo esa capa de descuido y olvido, todavía late un corazón que alguna vez fue niño, que alguna vez tuvo ilusiones y que hoy, simplemente, está cansado.
Hoy, que tenemos un techo y un café, quizás valga la pena recordar que la vida es frágil. Y si nos toca ver a alguien así en nuestra rutina, aunque sea regalemos un 'buenos días' o una mirada que les devuelva la humanidad que el mundo les ha quitado. Porque al final, todos somos solo caminantes, y algunos, simplemente, se quedaron sin camino.
🪻☕️🍂©️Milka MagTorre