No es como lo pintan

No es como lo pintan Una cosa es lo que publican. Otra, lo que pasó. Noticias, memoria, documentos y carrilla sobre la política local. No es como lo pintan…

CARLOS MARTÍNEZ AMADOR:¿LLEGÓ A FORTALECER AL PT… O A BUSCAR REFUGIO EN ÉL? 🤔Un nuevo partido no necesariamente signific...
11/08/2026

CARLOS MARTÍNEZ AMADOR:

¿LLEGÓ A FORTALECER AL PT…
O A BUSCAR REFUGIO EN ÉL? 🤔

Un nuevo partido no necesariamente significa una nueva estructura.

• La primera fotografía de esta nueva etapa dejó más preguntas que certezas.

Hace unos días planteábamos una pregunta:

cuando un político ha transitado por diferentes fuerzas políticas, ¿qué pesa más: las convicciones, o encontrar el vehículo que le permita seguir compitiendo?

Hoy ya conocemos el siguiente capítulo.

Carlos Martínez Amador apareció públicamente dentro del Partido del Trabajo en Huauchinango. El movimiento que entonces analizábamos como posibilidad finalmente ocurrió.

Pero ahora la pregunta es otra.

¿Qué encontró Carlos Martínez en el PT y qué encontró el PT en Carlos Martínez?

Porque si la intención era presentar una nueva fuerza política alrededor de su llegada, la primera fotografía dejó bastante que analizar.

El encuentro mostró una estructura que, al menos por ahora, no parece tener el peso territorial de otras fuerzas políticas del municipio. Más que una demostración contundente de músculo político, vimos un grupo que todavía parece estar tratando de acomodar sus propias piezas.

Y hubo señales alrededor del evento que reforzaron esa percepción.

Circularon imágenes cuestionando que algunos asistentes aparentemente no siguieran el himno del partido. Al mismo tiempo, la propia dirigencia tuvo que aclarar públicamente quién tiene y quién no tiene facultades dentro de la estructura local, particularmente respecto de Maribel Ruiz Velázquez.

Por separado, cada episodio podría parecer menor.

Juntos cuentan una historia distinta: la de un partido que pretende fortalecerse rumbo a 2027, pero que primero tendrá que demostrar que puede ordenar su propia casa.

Lo verdaderamente importante será comprobar si detrás del cambio existen estructura, proyecto, organización y ciudadanía dispuesta a acompañarlo.

Porque una cosa es conseguir un nuevo espacio político y otra muy distinta construir una alternativa competitiva.

Incluso han comenzado a circular distintas interpretaciones sobre qué busca realmente este nuevo grupo rumbo a 2027. Algunas hablan de candidaturas, posiciones y espacios dentro del próximo Ayuntamiento. Mientras no exista evidencia suficiente, eso pertenece al terreno de la especulación.

Lo que sí podemos analizar es lo que quedó a la vista.

Y por ahora, la llegada de Carlos Martínez al PT parece haber generado más conversación sobre divisiones, reciclaje político y organización interna que sobre propuestas concretas para Huauchinango.

Resulta imposible saber qué piensa Carlos Martínez después de este primer acto con su nueva camiseta.

Pero sí podemos observar la fotografía política que dejó.

Y, al menos hasta ahora, se parece bastante menos a una demostración de fuerza que a un partido intentando ordenar sus piezas mientras incorpora a un político que necesita volver a encontrar espacio en el tablero.

No es como lo pintan… por eso vale la pena mirar también lo que queda fuera de la foto.

Carlos Martínez Amador: cuando cambian los colores, ¿qué permanece?PRI, PAN, PRD, Bienestar, y ahora señales que apuntan...
08/08/2026

Carlos Martínez Amador: cuando cambian los colores, ¿qué permanece?

PRI, PAN, PRD, Bienestar, y ahora señales que apuntan hacia el PT. Cambiar de partido es legítimo. Pero cuando ocurre una y otra vez, también es legítimo preguntarnos qué está guiando el camino.

Hay políticos que permanecen toda su vida dentro del mismo partido.

Otros cambian porque dejan de identificarse con él.

Y existen trayectorias donde los colores cambian tantas veces que inevitablemente surge una pregunta:

¿Qué pesa más: las convicciones políticas o la búsqueda del vehículo que permita seguir compitiendo por el poder?

Esa pregunta nos parece pertinente hoy cuando hablamos de Carlos Martínez Amador.

Su trayectoria política ha pasado por distintos espacios partidistas. Ha estado relacionado con el PRI, posteriormente con el PAN, construyó una parte importante de su carrera dentro del PRD —partido que incluso llegó a dirigir en Puebla—, se alineó con los programas de Bienestar, y hoy existen señales de un nuevo acercamiento, esta vez hacia el Partido del Trabajo.

Y aquí queremos hacer una precisión.

Cambiar de partido no es, por sí mismo, algo condenable.

Las ideas cambian. Los partidos cambian. Las alianzas se rompen. También existen diferencias legítimas que pueden llevar a una persona a abandonar un proyecto político.

Pero cuando esto ocurre repetidamente, creemos que los ciudadanos tenemos derecho a hacer una pregunta adicional:

¿Qué ideas permanecieron durante todos esos cambios?

Porque PRI, PAN, PRD y PT no nacieron representando exactamente lo mismo.

Tienen historias distintas, plataformas diferentes y, en algunos momentos, incluso han ocupado posiciones políticas enfrentadas.

Sin embargo, el personaje permanece.

Y ahí está lo que nos interesa analizar.

Quizá uno de los problemas de nuestra política local no sea solamente quién llega al poder, sino la manera en que hemos normalizado que los partidos puedan convertirse en vehículos disponibles para llegar a él.

Hoy una alianza.

Mañana otra.

Hoy un color.

Después otro.

Y cuando una puerta deja de abrirse, se busca la siguiente.

¿Dónde queda entonces la convicción?

¿Dónde está el proyecto de municipio?

¿En qué momento sabemos qué ideas realmente representa una persona y cuáles simplemente corresponden al partido que en ese momento le permite competir?

Carlos Martínez ya fue presidente municipal. Después continuó construyendo una extensa trayectoria política y partidista. Y hoy vuelve a tener una presencia cada vez más visible en Huauchinango.

Por eso, si eventualmente decide buscar nuevamente la presidencia municipal bajo unas siglas diferentes, para nosotros la discusión interesante no será solamente con qué partido irá.

Será otra:

¿Qué proyecto representa?

Porque gobernar Huauchinango debería ser mucho más que encontrar el partido que tenga disponible una candidatura.

Debería existir una visión suficientemente clara como para sobrevivir al cambio de colores.

Y quizás ahí está una conversación que deberíamos empezar a exigirle a toda nuestra clase política, no solamente a Carlos Martínez:

Díganos qué creen.

Qué defienden.

Qué modelo de municipio proponen.

Qué cosas no estarían dispuestos a negociar por una candidatura.

Porque solamente así podremos distinguir entre alguien que utiliza un partido para representar sus convicciones…

y alguien que adapta sus convicciones al partido que le permite continuar.

En No es como lo pintan… no creemos que cambiar de camiseta sea suficiente para juzgar a una persona.

Pero después de varias camisetas, sí creemos que vale la pena preguntar qué hay debajo de ellas.

Porque los colores pueden cambiar.

Las ambiciones también deberían poder explicarse.

OLIVA LECONA: CARAS NUEVAS, ¿VIEJAS FORMAS DE HACER POLÍTICA?La juventud en el servicio público debería significar renov...
08/08/2026

OLIVA LECONA: CARAS NUEVAS,
¿VIEJAS FORMAS DE HACER POLÍTICA?

La juventud en el servicio público debería significar renovación. Pero cuando las nuevas generaciones comienzan a reproducir prácticas que durante años hemos cuestionado, vale la pena preguntarnos qué está cambiando realmente.

• No se trata de edades.
Se trata de formas de hacer política.

Huauchinango necesita nuevos perfiles. Gente joven, preparada y con una visión distinta de lo que significa ocupar un cargo público.

Pero ser joven no garantiza hacer política de una manera diferente.

El caso de Oliva Lecona, delegada de Bienestar en la microrregión de Huauchinango, nos parece interesante precisamente por eso.

En distintas actividades relacionadas con programas y acciones gubernamentales hemos visto aparecer reiteradamente al diputado local Miguel Márquez Ríos. No escondido entre los asistentes, sino participando, acompañando asambleas y apareciendo públicamente junto a la delegada.

Hasta ahí podría hablarse simplemente de coordinación institucional.

El problema comienza cuando observamos el efecto político.

Porque para una persona que recibe un beneficio, participa en una asamblea o ve estas publicaciones en Facebook, resulta muy sencillo asociar esas acciones con los personajes que aparecen entregando, acompañando o encabezando los eventos.

Y entonces surge una pregunta legítima:

¿Dónde termina la coordinación institucional y dónde comienza el posicionamiento político?

La pregunta se vuelve todavía más importante cuando hablamos de un diputado.

Miguel Márquez fue elegido principalmente para representar a su distrito desde el Congreso. Por eso, además de verlo recorriendo comunidades, acompañando programas y apareciendo en actividades territoriales, los ciudadanos tenemos derecho a preguntarnos por sus resultados legislativos.

No confundamos una cosa con la otra.

Estar presente no necesariamente significa estar dando resultados.

Y justamente ahí aparece el papel de las nuevas generaciones.

Oliva Lecona pertenece a una generación que podría ayudar a cambiar la manera en que entendemos el servicio público. Una generación que podría separar con mayor claridad las instituciones de los proyectos personales; los programas públicos de la promoción política; y el trabajo gubernamental de las aspiraciones futuras.

Por eso nos parece preocupante cuando comenzamos a reconocer mecanismos demasiado conocidos.

Durante décadas vimos políticos construir liderazgos alrededor de apoyos que no salían de sus bolsillos, aparecer junto a obras que no necesariamente gestionaron y convertir programas gubernamentales en capital político.

Cambian los nombres.

Cambian los partidos.

Cambian las generaciones.

Pero si conservamos las mismas prácticas, ¿qué fue exactamente lo que renovamos?

Y aquí nuestra crítica no es solamente para Oliva Lecona ni para Miguel Márquez.

Es para una cultura política que tenemos que empezar a superar.

Queremos jóvenes participando en política, por supuesto.

Pero no necesitamos jóvenes aprendiendo las viejas mañas para asegurar su permanencia dentro del poder.

Necesitamos una generación que se atreva a hacer algo bastante más difícil: romperlas.

Porque Huauchinango no necesita solamente políticos más jóvenes.

Necesita una política más joven.

Una donde un diputado sea reconocido por lo que hace como diputado. Una delegada, por los resultados de su responsabilidad. Y los programas públicos, por lo que realmente son: acciones financiadas con recursos públicos, no favores personales de ningún funcionario.

Desde No es como lo pintan… creemos que ahí debería comenzar una verdadera renovación política.

No en la edad de quienes aparecen en la fotografía.

Sino en la forma en que deciden ejercer el poder.

Si las nuevas generaciones llegan para aprender y repetir las mismas prácticas de las anteriores, entonces vale la pena preguntarnos:

¿dónde está realmente el cambio?

𝗚𝗮𝗯𝗿𝗶𝗲𝗹 𝗔𝗹𝘃𝗮𝗿𝗮𝗱𝗼 vuelve a la conversación política. 🤷🏻‍♂️¿También volverá la memoria de Huauchinango?𝗔𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝘃𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿 𝗮 𝗰...
05/08/2026

𝗚𝗮𝗯𝗿𝗶𝗲𝗹 𝗔𝗹𝘃𝗮𝗿𝗮𝗱𝗼 vuelve a la conversación política. 🤷🏻‍♂️

¿También volverá la memoria de Huauchinango?

𝗔𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝘃𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿 𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗶𝗮𝗿, 𝘃𝗮𝗹𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗲𝗻𝗮 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗿𝗱𝗮𝗿.

* En política, la memoria no sirve para cobrar venganza. Sirve para tomar mejores decisiones.

Gabriel Alvarado vuelve a aparecer en la vida pública de Huauchinango.

Como ha ocurrido con otros personajes políticos, comienzan nuevamente los recorridos, las reuniones, las fotografías y los mensajes dirigidos a la ciudadanía.

Y eso nos llevó a una reflexión.

Cada proceso electoral parece comenzar desde cero.

Los discursos cambian.

Las alianzas cambian.

Las estrategias cambian.

Pero muchas veces olvidamos hacer la pregunta más importante:

¿𝗤𝘂𝗲 𝗽𝗮𝘀𝗼 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗲𝘀𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮 𝘆𝗮 𝘁𝘂𝘃𝗼 𝗹𝗮 𝗼𝗽𝗼𝗿𝘁𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗴𝗼𝗯𝗲𝗿𝗻𝗮𝗿?

En nuestra opinión, ahí es donde la política debería empezar.

No en las nuevas promesas.

Sino en los resultados que ya forman parte de la historia del municipio.

Cuando se habla de Gabriel Alvarado, es inevitable que muchos ciudadanos recuerden algunos episodios que marcaron su administración.

La tragedia provocada por el desastre natural que vivió Huauchinango y las preguntas que aún persisten sobre el manejo de los apoyos destinados a los damnificados (Fonden).

El caso de la entonces diputada Liliana Luna, conocido públicamente como “Lady Ataúdes”, que terminó convirtiéndose en uno de los episodios más recordados de aquella etapa política.

La planta tratadora proyectada para la zona del río del Sifón, que hasta hoy sigue siendo señalada por muchos ciudadanos como una obra que nunca llegó a cumplir el propósito con el que fue presentada.

Y también decisiones que generaron cuestionamientos sobre la relación entre el ejercicio del poder y actividades comerciales desarrolladas durante ese periodo (Venta de despensas a precio preferencial).

No escribimos esto para decir que alguien no tenga derecho a participar nuevamente en política.

Ese derecho lo tiene cualquier ciudadano que cumpla con la ley.

Lo que creemos es que ese derecho también debe convivir con la memoria de la ciudadanía.

Porque si un personaje público vuelve a pedir la confianza de Huauchinango, también es natural que vuelvan las preguntas sobre su administración.

En No es como lo pintan… creemos que la democracia no se fortalece cuando olvidamos.

Se fortalece cuando recordamos.

𝗡𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗻𝗰𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗻𝗼𝘀𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀.

Sino para que, cuando llegue el momento de decidir, tengas más elementos que una campaña, una fotografía o un discurso.

Porque la memoria política no pertenece a ningún partido.

Pertenece a los ciudadanos.

Y un pueblo que recuerda, decide mejor.

Una cosa es lo que prometen.

𝗢𝘁𝗿𝗮, 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗶𝗰𝗶𝗲𝗿𝗼𝗻.

Carlos Martínez Amador regresa a Huauchinango… otra vez. 🤦🏻‍♂️¿A gobernar o a recargar baterías? 🪫 Hay políticos que se ...
29/07/2026

Carlos Martínez Amador regresa a Huauchinango… otra vez. 🤦🏻‍♂️

¿A gobernar o a recargar baterías? 🪫

Hay políticos que se van del pueblo y se olvidan.

Y hay otros que se van, hacen carrera, acumulan contactos, y cuando sienten que se les está acabando la gasolina… regresan al municipio como si nada hubiera pasado.

Carlos Martínez Amador pertenece al segundo grupo.

Fue presidente municipal de Huauchinango entre 2005 y 2008. Después se movió al PRD estatal, pasó por el gobierno del estado y durante años su figura se diluyó del día a día local. Ahora vuelve a aparecer con interés en la presidencia municipal.

Y uno no puede evitar hacerse la pregunta incómoda:

¿𝗩𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗮 𝗿𝗲𝘀𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗛𝘂𝗮𝘂𝗰𝗵𝗶𝗻𝗮𝗻𝗴𝗼… 𝗼 𝘃𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗮 𝗿𝗲𝘀𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝘀𝘂𝘆𝗼𝘀?

La lectura que aquí hacemos es clara. Este no parece un regreso por convicción territorial. Parece un regreso táctico. Recuperar el control del ayuntamiento, volver a manejar recursos, reactivar redes de acuerdos y, una vez “revitalizado”, proyectarse de nuevo hacia espacios estatales.

El municipio como gasolinera política: llegas, cargas, y te vas. ⛽️ 😠

No es la primera vez que se ve este patrón en Puebla. Políticos que usan el poder local como trampolín y no como compromiso. Y cuando el trampolín ya no da, regresan a la base a reacomodarse.

Martínez Amador tiene trayectoria, eso no se discute. Pero trayectoria no es lo mismo que proyecto. Y por ahora, lo que se percibe no es un proyecto de ciudad, sino un proyecto personal de posicionamiento.

En No es como lo pintan preferimos mirar las trayectorias completas, no solo la foto del momento.

Y esta película se parece demasiado a otras que ya hemos visto. 🫣😩

¿Gobernar Huauchinango o usarlo? 🔍

Esa es la pregunta que todavía no responde.

Carlos Martínez vuelve a recorrer Huauchinango. Pero esta no es su primera vuelta. 🚨 Comunidades, comerciantes, deporte,...
28/07/2026

Carlos Martínez vuelve a recorrer Huauchinango. Pero esta no es su primera vuelta. 🚨

Comunidades, comerciantes, deporte, reuniones y mensajes sobre el futuro del municipio marcan su nueva presencia pública. Antes de hablar de lo que viene, vale la pena recordar lo que ocurrió cuando ya estuvo al frente de Huauchinango.

Carlos Martínez Amador vuelve a hacerse presente en Huauchinango.

En los últimos días, sus propias redes sociales muestran recorridos por comunidades, desayunos con vecinos, visitas al comercio local, encuentros con distintos sectores y hasta el anuncio de 100 becas deportivas del 50 % para box y taekwondo.

También ha comenzado a hablar de futuro.

“Huauchinango merece seguir construyendo oportunidades para todos”, escribió recientemente. En otra publicación invitó a consumir local y utilizó una frase particularmente interesante:

.

¿Estamos frente al regreso de Carlos Martínez a la política municipal?

Hasta ahora, estas actividades no significan por sí mismas que exista una candidatura anunciada. Pero su creciente presencia pública y un discurso nuevamente centrado en Huauchinango hacen pertinente mirar algo que en política suele olvidarse:

Carlos Martínez Amador ya gobernó este municipio.

Y entre las decisiones más recordadas de aquella etapa está la reubicación del tianguis y del comercio que durante años ocupó calles del centro de Huauchinango.

La decisión buscaba transformar la manera en que se desarrollaba el comercio en la ciudad. Pero para numerosos vendedores significó también comenzar nuevamente en otro espacio, cuyo desarrollo comercial no ocurrió de un día para otro.

Ese episodio merece ser reconstruido con documentos, testimonios y memoria de quienes lo vivieron: ¿por qué se tomó la decisión?, ¿qué condiciones se ofrecieron a los comerciantes?, ¿cómo fue la transición? y, sobre todo, ¿qué consecuencias tuvo para quienes dependían de esas ventas?

Porque hoy resulta inevitable el contraste.

Carlos Martínez vuelve a caminar entre comerciantes, habla de apoyar el talento de “nuestra gente”, promueve el consumo local y recorre comunidades escuchando a sus habitantes.

Y nada de eso es cuestionable por sí mismo.

Pero cuando alguien que ya gobernó comienza nuevamente a hablar del futuro de Huauchinango, también es momento de revisar su pasado.

No para decidir de antemano si debe regresar o no.

Sino para recordar qué decisiones tomó cuando tuvo la oportunidad de gobernar, cuáles funcionaron, cuáles generaron costos y qué aprendió Huauchinango de ellas.

Porque antes de escuchar nuevas promesas, hay una pregunta más importante:

¿Qué ocurrió con las anteriores?

📌 Memoria Política | Carlos Martínez Amador — Capítulo 1

En No es como lo pintan… no queremos que la política comience cada elección desde cero.

Una cosa es lo que publican.

Otra, lo que pasó.

🤔¿Dónde termina la colaboración institucional y dónde comienza el posicionamiento político?Miguel Márquez y la delegada ...
22/07/2026

🤔

¿Dónde termina la colaboración institucional y dónde comienza el posicionamiento político?

Miguel Márquez y la delegada de Bienestar, Oliva Lecona, aparecen juntos de manera reiterada en actividades oficiales. ¿Qué dice la Constitución sobre este tipo de casos?

𝗨𝗻𝗮 𝗳𝗼𝘁𝗼𝗴𝗿𝗮𝗳𝗶𝗮 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗶𝗻𝗰𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮.

Dos pueden ser casualidad.

Pero cuando las imágenes comienzan a repetirse una y otra vez, la ciudadanía tiene derecho a hacerse preguntas.

En distintas publicaciones oficiales puede observarse al diputado local Miguel Márquez Ríos participando junto con la delegada regional de los Programas para el Bienestar, Oliva Lecona, en diversas actividades realizadas en comunidades de Huauchinango.

Las imágenes muestran un patrón constante. En algunos eventos, el diputado no solo acompaña a la delegada: también aparece al frente de las reuniones, toma la palabra ante los asistentes e incluso dirige mensajes a la ciudadanía.

¿Por qué importa esto? 🚨

Porque el artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que los recursos públicos deben administrarse con imparcialidad y que su utilización no debe influir en la competencia entre partidos políticos o futuras candidaturas.

Esto no significa, por sí mismo, que exista una infracción electoral. Determinar si alguna conducta se ajusta o no a la legislación corresponde exclusivamente a las autoridades competentes, quienes deben valorar el contexto, las funciones de cada servidor público y el uso de recursos públicos.

Sin embargo, las imágenes públicas sí plantean una pregunta legítima:

¿Cuál es el papel que desempeña el diputado Miguel Márquez en estos eventos oficiales encabezados por la delegada de Bienestar, Oliva Lecona?

Y una segunda pregunta resulta inevitable:

¿Dónde termina la colaboración institucional y dónde comienza el posicionamiento político?

En No es como lo pintan… creemos que la democracia también se fortalece cuando la ciudadanía conoce la ley, observa los hechos y hace preguntas.

Las fotografías que acompañan esta publicación forman parte de ese ejercicio.

“De los desayunos con Rufo al huachicol en Huauchinango: las incómodas conexiones de Miguel Márquez Ríos” 🔍 🤔Mientras el...
20/07/2026

“De los desayunos con Rufo al huachicol en Huauchinango: las incómodas conexiones de Miguel Márquez Ríos” 🔍 🤔

Mientras el país observa cómo Ernesto Ruffo Appel, el histórico primer gobernador del PAN en México, recibe prisión preventiva por su presunta participación en una red de huachicol fiscal —un sofisticado esquema de contrabando de combustible que evadía millones en impuestos usando declaraciones falsas en aduanas—, en Huauchinango las alarmas se encienden por cercanías que ya no pasan desapercibidas.

Ruffo, detenido recientemente por la FGR junto a socios de su empresa Ingemar, enfrenta acusaciones de delincuencia organizada y contrabando que habrían generado pérdidas millonarias a la hacienda pública. Pero aquí, en la Sierra Norte de Puebla, el nombre de Miguel Márquez Ríos resuena con fuerza. No solo por haber compartido desayunos, comidas y cenas con el ahora procesado exgobernador panista, sino por las persistentes denuncias que lo vinculan al uso de instalaciones del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) para presuntas prácticas de huachicol eléctrico.

En la región se señala que inmuebles del SME en zonas como Nuevo Necaxa, Huauchinango y Juan Galindo habrían servido para instalar transformadores y “megadiablos” que robaban energía de la CFE a gran escala, supuestamente para alimentar granjas de criptomonedas. Reportes periodísticos, incluyendo de Proceso, han documentado operativos donde se decomisaron equipos y se calculó un daño patrimonial millonario. Márquez, líder regional del SME y diputado local, ha negado las acusaciones, atribuyéndolas a “grilla” interna y disidentes sindicales, y asegura estar dispuesto a colaborar con las autoridades.

Sin embargo, la coincidencia genera preguntas incómodas entre la ciudadanía: ¿Cómo es que un actor político local mantiene cercanía con figuras ahora señaladas por esquemas de huachicol (fiscal o eléctrico), mientras en Huauchinango la gente sigue batallando con el servicio eléctrico y la economía diaria?

El huachicol, sea de gasolina o de luz, no distingue colores partidistas. Daña a todos los mexicanos. En lo local, los habitantes de Huauchinango merecen claridad: que las autoridades investiguen a fondo estas conexiones y que los representantes populares demuestren con hechos —no solo con palabras— que están del lado de la gente y no de las redes que lucran con lo que es de todos.

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