26/08/2026
La conciencia encarnada observándose a sí misma mientras nace.
Esta obra nació como una pintura llena de símbolos sobre símbolos. Nunca quise que tuviera una sola lectura.
A veces veo una mujer.
A veces una virgen.
A veces una semilla, un útero, una v***a, un portal, un ojo.
Su rostro no mira hacia afuera. Sus ojos permanecen cerrados, pero debajo de ella aparece un ojo completamente abierto. Como si la verdadera visión no ocurriera con los ojos físicos, sino desde otro lugar.
En el centro, un corazón dorado florece.
Más abajo, el vientre se convierte en espacio de creación.
Alrededor aparecen ramas, lunas, flores, estrellas y ciclos.
Todo parece contener algo más:
un cuerpo dentro de un portal,
un corazón dentro del cuerpo,
una flor sobre el corazón,
un ojo dentro del universo.
Y quizá esa sea la lectura que más me gusta:
ella no está atravesando el portal.
Ella es el portal.
Una pintura sobre nacimiento, conciencia, intuición, naturaleza y cosmos.
O quizá sobre algo completamente distinto.
Eso también depende de quién la mire.