11/09/2026
Hoy recuerdo con profundo cariño y nostalgia a dos seres extraordinarios que dejaron una huella imborrable en mi vida: mi padre, Don Chinto, y mi hermano Chinto.
Hoy sería el cumpleaños de ambos. Aunque ya no están físicamente con nosotros, su amor, sus enseñanzas y sus recuerdos permanecen vivos en nuestros corazones.
A mi padre, le agradezco haberme educado con valores, principios y la fortaleza necesaria para enfrentar la vida. Fue un gran hombre; ejemplo de esfuerzo, lucha y perseverancia, que enseñó con el ejemplo y cuyo legado me acompaña cada día. Aun después de su partida, sigue siendo mi guía.
A mi hermano lo recuerdo con un cariño inmenso. Extraño los momentos en que jugábamos, las risas, las conversaciones y la alegría que compartíamos. Lo abrazo en la memoria y agradezco a Dios el privilegio de haberlo tenido como hermano.
También honro al gran maestro que fue. Como tantos docentes que dejan una huella profunda, mi hermano Chinto vive en el corazón de sus compañeros y alumnos, quienes lo recuerdan con cariño, respeto y gratitud por las enseñanzas que compartió y las vidas que transformó.
Papá y hermano, hoy celebramos sus vidas, honramos su memoria y agradecemos todo lo que nos regalaron. El tiempo pasa, pero el amor permanece: se transforma en recuerdos, enseñanzas y fuerza para seguir adelante.
Feliz cumpleaños hasta el cielo. Que Dios los tenga en su gloria. Los extrañamos profundamente y los llevamos siempre en el corazón.