09/01/2026
Soy yo la que no entiende en qué momento mi ropa se volvió un problema. Tengo 22 años, trabajo, estudio y siempre he vestido igual. Pants pegados, leggins, playeras largas, nada que no usara antes. Nunca fue tema… hasta que mi mamá metió a su nueva pareja a la casa.
Desde que él vive aquí todo cambió. De repente mi mamá me dice que ya no me vista así, que me ponga suéter aunque haga calor, que esos pants “marcan mucho”, que piense que ahora hay un hombre en la casa. Y a mí eso me da un coraje horrible, porque siento que me están responsabilizando de algo que yo no provoqué.
Yo no lo invité. Yo no decidí que él viviera aquí. Yo no tengo la culpa de que ella quiera rehacer su vida ni de que él esté todo el tiempo rondando la casa. Yo solo estoy existiendo, caminando cómoda, siendo yo. Y aun así, soy la que tiene que cambiar.
Lo peor es que mi mamá no lo ve mal. Dice que es por respeto, por evitar problemas, por no dar “malas ideas”. Y yo me pregunto por qué siempre somos nosotras las que tenemos que cuidarnos, taparnos, medirnos, cuando el problema claramente no es la ropa.
Me siento incómoda en mi propia casa. Me siento vigilada. Me siento como si de pronto mi cuerpo fuera algo indebido, algo que estorba. Y no es justo. Porque sigo siendo su hija, no un estorbo ni una provocación.
No sé si exagero, pero cada vez tengo más ganas de irme de aquí. Porque una casa deja de sentirse hogar cuando ya no puedes ni vestirte tranquila. Y no, no tengo la culpa de nada. Solo estoy viviendo mi vida.