Luis Domenzain

Luis Domenzain "Hay lugares en el Mayab donde el tiempo no corre, solo espera a ser descubierto." — Luis Domenzain.

El hedor de la milpaEl aire al pie de la sierra de Tekax se volvía denso y sofocante al filo de las tres de la mañana. B...
27/08/2026

El hedor de la milpa
El aire al pie de la sierra de Tekax se volvía denso y sofocante al filo de las tres de la mañana. Beatriz sospechaba de Doña Chona, una vecina solitaria cuya parcela parecía consumida por una peste a heces y putrefacción que ninguna quema lograbar borrar.

Atraída por el llanto de un recién nacido que resonaba en la milpa, Beatriz avanzó entre los elotes altos con la garganta seca. Al abrirse paso entre los tallos, la luz de la luna nueva iluminó a la mujer mayor parada en el centro de un círculo de ceniza.

Doña Chona comenzó a vomitar borbotones de plumas negras y grasa coagulada mientras su cuello se estiraba de manera antinatural, girando en ángulos de trescientos sesenta grados con el sonido de vértebras molidas entre sí.

Su piel arrugada se volvió escamosa, secándose al instante como la textura de un cadáver expuesto al sol de mayo, mientras la boca se le rasgaba hasta las orejas para transformarse en un pico filoso y chorreante de baba espesa. Convertida en un Way Kot, un ave grotesca de tamaño descomunal con rostro vagamente antropomorfo.

Desplegó unas alas deshilachadas que despedían un polvo tóxico sobre el rostro de Beatriz. La criatura abrió el pico, emitiendo una risa chillona con el tono exacto de Doña Chona, y levantó el vuelo en un aleteo pesado que apagó la linterna de Beatriz, dejándola en una oscuridad absoluta mientras las garras rozaban su cabello.
Recopilación de historias de los municipios de Yucatán

Las garras del pozoPara Rodrigo, la vida en Tizimín siempre había sido pacífica hasta que Don Jacinto, un curandero marg...
26/08/2026

Las garras del pozo

Para Rodrigo, la vida en Tizimín siempre había sido pacífica hasta que Don Jacinto, un curandero marginado del pueblo, juró vengarse por un lindero de tierra. Una noche en que el viento soplaba en ráfagas heladas, Rodrigo escuchó un rascuño repetido y pesado sobre las láminas de zinc de su techo.

Salió al patio portando una linterna cuya luz apenas rasgaba las sombras densas. Encima de la barda de mampostería vio la silueta arqueada de Don Jacinto. La linterna marcó el rostro del hombre justo cuando sus ojos se reventaban hacia adentro, sustituidos por dos brasas incandescentes de un amarillo enfermizo.

Los dedos de Jacinto se alargaron con estallidos de nudillos rotos, rompiéndose las uñas para dar paso a garras encorvadas y oscuras que perforaban la piedra. La masa muscular de su espalda se contrajo violentamente, rompiendo sus ropas en jirones mientras una piel felina y manchada de sangre seca, emergía a tirones, cubriendo el cuerpo en una metamorfosis dolorosa que hacía gemir al viejo con una voz que ya no era de este mundo.

El Way Báalam resultante aterrizó sobre sus cuatro patas con una pesadez sobrenatural, dejando la huella de una garra gigantesca sobre la tierra húmeda. Rodrigo intentó correr hacia la casa, pero al girar la manija de la puerta, sintió el aliento caliente y con olor a carne podrida rozándole la parte posterior del cuello.
Recopilación de historias de los municipios de Yucatán

Carlos Oso Manzanero yo quiero mi taza ☕️ ❤️
25/08/2026

Carlos Oso Manzanero yo quiero mi taza ☕️ ❤️

Vas a querer? 😁 Solo para quienes se queden hasta el final de este especial de con El lado oculto, Frecuencia Nash, Isabel Pino Flores y Luis Domenzain
Este viernes solo por XE'EK 101.5 FM

La sombra de la cuevaEn las afueras de Peto, el calor nocturno suelo ser sofocante, pero Manuel sentía que el frío le ca...
25/08/2026

La sombra de la cueva

En las afueras de Peto, el calor nocturno suelo ser sofocante, pero Manuel sentía que el frío le calaba la nuca desde que Doña Eulalia se mudó al predio colindante.

La vieja nunca salía de día, pero al caer la medianoche, los cerdos del corral de Manuel chillaban con un dolor casi humano.

Dominado por la desconfianza, Manuel salió al patio armado con una coa, caminando en dirección al pozo que colindaba con la propiedad de la anciana. La luz de la luna llena reveló una escena aberrante.

Doña Eulalia estaba tendida sobre el brocal de piedra del pozo, dando vueltas descontroladas mientras pronunciaba oraciones invertidas en un maya ancestral y gutural.

Ante los ojos horrorizados de Manuel, la piel de los brazos de la mujer comenzó a desollarse sola, enrollándose hacia atrás como cuero tostado, mientras los cartílagos de la caja torácica se abrían hacia afuera con un crujido estruendoso, reordenándose en forma de alas membranosas y grasientas.

Sus extremidades inferiores se encogieron hasta secarse como filamentos negros, mientras la cara se le achataba contra la tierra en una deformación porcina repugnante, supurando grasa rancia y barro.

¡Era un monstruo! Ya convertida en un Way K'ek'en de proporciones deformes y mirada ciega, olfateó el aire con un hocico sangrante que aún conservaba un lunar idéntico al de la anciana. Manuel retrocedió despacio, pero la criatura soltó un gruñido que vibró en el suelo y dio un salto ciego hacia la oscuridad donde él se ocultaba.
Recopilación de historias de los municipios de Yucatán

25/08/2026

Aluxes en la casa

25/08/2026

Aluxes en la casa , parte 25

25/08/2026

Aluxes en la casa , parte 24

25/08/2026

Aluxes en la casa , parte 23

25/08/2026

Aluxes en la casa , parte 22

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