01/05/2026
⚠️ ADVERTENCIA: No leas esto si hoy es tu cumpleaños. ⚠️
¿Alguna vez has sentido que, al soplar las velas, el aire a tu alrededor se vuelve extrañamente frío? 🎂❄️
Miras a tu alrededor y ves a tus amigos reír, pero hay algo en sus rostros que no encaja. Esta no es la historia de un extraño. Es la tuya. Hoy es el día en que la realidad decide agrietarse y te obliga a preguntarte: ¿Estás seguro de que las personas que te rodean realmente pueden verte... o eres solo un eco en una habitación vacía?
Lee bajo tu propio riesgo, pero antes de celebrar, asegúrate de que todavía tienes un reflejo en el espejo. Porque mañana, quizás nadie recuerde que estuviste aquí. 🕯️👁️
EL CUMPLEAÑOS QUE NO TERMINA
Hoy es tu cumpleaños. Lo sabes porque el calendario en la pared, ese que ap***s miras, marca la fecha con un círculo rojo que no recuerdas haber dibujado. Te despiertas con la sensación de que algo ha cambiado, aunque tu habitación sigue siendo la misma. Hay una presión en tu nuca, un susurro en los márgenes de tu consciencia que te dice que este día no es una celebración, sino una cuenta regresiva.
Tus amigos están aquí. Escuchas sus risas en la sala, pero suenan distantes, como si vinieran de una grabación antigua. Te observas en el espejo mientras te arreglas: ¿Eres tú? Tu reflejo parece tardar una fracción de segundo más que tú en parpadear. Lo ignoras. Te fuerzas a sonreír, pero al ver a tus invitados, una duda te asalta: ¿Por qué no puedes recordar cómo se llaman? Sus rostros te resultan familiares, pero al intentar fijar la mirada en ellos, sus rasgos parecen desdibujarse, como tinta bajo la lluvia.
Te sientas a la mesa. El pastel está ahí, con las velas consumiéndose. El aire se vuelve pesado, cargado de un olor a ceniza y encierro. Alguien dice algo, pero sus palabras llegan a ti como un eco distorsionado. El ruido de la fiesta se apaga de golpe. El silencio que queda es sólido, asfixiante, y de pronto lo entiendes: no es que ellos se estén yendo, es que tú estás dejando de ser real para ellos.
Tus amigos se levantan, sin despedirse, sin mirarte. Sus pasos no resuenan en el suelo. Los ves salir por la puerta, pero no se van al mundo exterior; se desvanecen en la penumbra del pasillo antes de cruzar el umbral. Estás solo. Y, sin embargo, sigues sintiendo miradas.
Te acercas al espejo esperando ver tu reflejo, pero lo que ves es una habitación vacía. Tú no estás ahí. Te tocas la cara con manos temblorosas, pero tus dedos atraviesan la piel como si fueran humo. Giras la cabeza hacia el pastel: las velas se han apagado solas, pero el humo que desprende la mecha no sube, se enrosca alrededor de tu garganta.
Entiendes la verdad con una claridad dolorosa: esta casa no es tu hogar, es tu memoria, y se está agotando. El "cumpleaños" es solo el momento en que tu tiempo se acaba. La voz que escuchas no viene de afuera, sino del vacío dentro de tu pecho:
“¿De verdad creíste que este día era para celebrar? Este es el día en que finalmente admites que ya no existes”.
Intenta gritar, pero tu voz es solo el sonido de una vela apagándose al viento. Ahora, mira a tu alrededor. ¿Estás seguro de que las personas que amas todavía pueden verte?
Tal vez esto ya ha pasado mil veces antes. Y mañana, cuando te despiertes, volverás a olvidar que ya estás mu**to.
Autor
Dracko Vera