09/07/2026
Querido nadie:
Hasta hoy entendí por qué guardar fotos y videos es tan importante, especialmente los de la familia.
Hoy los veo y, aunque ese pasado ya no existe, los valoro más que nunca. Hay algo en ellos que le da paz a mi alma, como si, por un momento, todo volviera a estar en su lugar.
Somos una familia que terminó completamente rota. Hoy vivo con una profunda sensación de orfandad y, muchas veces, con la certeza de estar sola. Tal vez por eso te escribo a ti, querido nadie.
Llegó un momento en que los mensajes, las llamadas y las videollamadas dejaron de ser suficientes. Descubrí que lo que realmente extrañaba era un abrazo, una presencia, el contacto físico de quienes amé.
Como eso ya no está, vuelvo a los videos y a las fotografías. Y, aunque sé que ese tiempo no regresará, ahí encuentro un pequeño refugio. Un apapacho para el corazón.
Es curioso cómo un instante congelado en una pantalla puede hacerte sentir acompañado cuando más lo necesitas. Aunque esa familia ya no exista como antes, durante unos minutos vuelve a vivir en mí. Y eso, de alguna manera, también me sostiene.