11/08/2026
Una multimillonaria llamó por error a un electricista viudo desde el hospital; 6 meses después, él descubrió que aquella llamada podía destruir un imperio
PARTE 1
—No soy Mauricio… pero si de verdad estás sola y tienes miedo, puedo ir contigo.
Daniel Herrera nunca imaginó decir algo así a las 2:07 de la madrugada.
Estaba sentado en el sofá de su pequeño departamento en Iztapalapa, todavía con las botas de trabajo puestas, cuando una desconocida llamó creyendo que él era otra persona.
—Mauricio… estoy en el hospital. Habitación 608. Por favor, no me dejes sola esta noche.
Daniel guardó silencio.
Era electricista industrial, viudo desde hacía 4 años y padre de Valentina, una niña de 10 años. Desde que su esposa Mariana murió después de una larga enfermedad, evitaba los hospitales como si sus pasillos todavía guardaran algo que pudiera romperlo.
—Señorita, marcó mal.
Del otro lado se escuchó un sollozo.
Daniel reconoció inmediatamente aquel miedo.
Era el mismo que había sentido sentado junto a Mariana cuando los médicos dejaron de prometer que todo estaría bien.
20 minutos después conducía hacia el Hospital Ángeles preguntándose qué demonios estaba haciendo.
En la habitación 608 encontró a una mujer de aproximadamente 32 años, extremadamente pálida, conectada a varias vías y con un pañuelo cubriéndole el cabello.
—Tú no eres Mauricio.
—Eso intenté explicarte.
Ella soltó una risa débil.
—Entonces qué oso. Me llamo Renata Salgado.
Daniel reconoció el apellido.
Renata era heredera y presidenta de Grupo Salgado Tecnología, una poderosa compañía mexicana de telecomunicaciones con 3,800 empleados.
Pero aquella madrugada no parecía multimillonaria.
Parecía simplemente una mujer aterrada.
Padecía una enfermedad grave de la médula y necesitaba un trasplante. Mauricio, su novio durante 3 años, la había abandonado poco después del diagnóstico.
Daniel permaneció junto a ella hasta el amanecer.
Hablaron de pérdidas, de Valentina, del padre fallecido de Renata y de cómo algunos miembros del consejo estaban utilizando su enfermedad para intentar quitarle el control de la empresa.
Renata sobrevivió aquella noche.
Daniel creyó que nunca volverían a verse.
3 días después, una camioneta negra llegó a su taller.
Dentro de un sobre había una invitación para visitar la mansión de Renata en Lomas de Chapultepec.
Cuando Daniel llegó, ella fue directamente al punto.
—Necesito contratarte durante 6 meses.
—¿Para arreglar algo?
—Sí. Mi vida.
Daniel frunció el ceño.
Renata respiró profundamente.
—Quiero que finjas ser mi pareja.
Daniel soltó una carcajada.
Entonces ella mencionó la cifra.
—Te pagaré $12 millones.
Daniel dejó de sonreír.
Pero el dinero no era lo más inquietante.
Renata acababa de descubrir que alguien dentro de su propia empresa estaba preparando un golpe para declararla incapaz, quitarle el control y apoderarse del legado de su padre.
Y para detenerlo, acababa de poner su vida en manos del único hombre que jamás debió contestar aquella llamada.
⚠️ Esta es una historia ficticia con fines de entretenimiento.
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