30/07/2026
Es un día triste para la música. Ante la lamentable partida del cantautor y músico irlandés ganador del Glen Hansard , recuperamos este texto sobre la película Once (2007) como una forma de homenaje:
" interpreta a un músico callejero que por el día canta temas populares, y por la noche, interpreta canciones de su autoría; está atrapado en una monótona rutina trabajando en la tienda de reparación de aspiradoras de su padre. La ausencia de su novia lo hace experimentar una intensa soledad que descarga en su música. Markéta Irglová es una inmigrante de la República Checa que vende rosas por las calles; tiene una hija pequeña y vive en un sencillo apartamento junto con su madre. Extraña a su esposo y compone canciones que jamás canta en público. Estos dos personajes se cruzan en las calles de y confabulan una amistad que tiene en la música un poder para sanar sus corazones rotos, además de motivarlos a superar los momentos difíciles y confusos".
"En sus apenas 86 minutos de metraje, se siente en definitiva como una verdadera carta de amor al arte de crear música. También es un manifiesto sobre la pasión al tocar junto a otros músicos, la magia que surge en la armonía; un filme que no se distrae en lo que sería un previsible romance entre la pareja protagonista. Su objetivo es mucho más profundo: una amistad sincera que nace entre dos almas rotas, que desde su soledad, conciben letras y acordes que les permitirán sanar y recibir los embates de la dura realidad a la que se enfrentan día a día. es una experiencia intensa, musicalmente inolvidable y emotiva hasta el hueso; al fundirse a negros la pantalla, deja esa siempre encantadora sensación de haber visto una obra maestra, única".
Por Armando Navarro
Link a texto completo:
https://revistakinemabooks.com/2026/07/29/once-2007-falling-slowly-y-la-armonia-de-los-suenos-imperfectos/