09/09/2025
EL SISTEMA DE PODER EN MÉXICO.
Por: Javier Mendoza Aubert.
1.- En la misma línea de Heráclito (el filósofo griego que modelaba en su reflexión filosófica procesos y no entes ontológicos aislados y estáticos, y cuya influencia puede ser advertida por completo en la filosofía y la ciencia occidental, desde Karl Marx hasta Max Planck) el biólogo y etólogo austriaco Ludwig von Bertalanffy lanzó su “Teoría General de los Sistemas” en tres papers científicos aparecidos en 1945, 1950 y 1951, y recopilados y ampliados, afinando su contenido, en su libro “General System Theory” publicado en 1968 en Nueva York por el editor George Braziller.
2.- Bertalanffy propone conceptuar los sistemas biológicos vivos como “sistemas abiertos”: estructuras complejas en constante intercambio con otros sistemas circundantes por medio de intrincadas interacciones dentro de un medio ambiente contenedor.
3.- En el ser humano, con la adquisición de la producción, intercambio y consumo de significados (además de los biológicos-químicos) los sistemas requeridos para una supervivencia y acoplamiento en sociedades complejas se materializan en sistemas “culturales-idológicos-superestructurales” y ya no solo en estructuras materiales elementales
3.- Las tres premisas básicas de von Bartalanffy son:
a.- Los sistemas existen dentro de otros sistemas más amplios que los contienen.
b.- Los sistemas son abiertos (es decir, reciben e impactan modificaciones en el tiempo, con otros sistemas).
c.- Las funciones de un sistema dependen de su estructura: qué lugar, acción, importancia y capacidad tiene cada elemento del sistema, y cual peso y operación funcional tiene la suma superior-cualitativa de todos sus elementos.
4.- La utilidad de abordar el problema político del “Poder” en una organización social como un “Sistema”, es permitir relacionar entre sí los elementos del “poder”, obligando a salir a la superficie las relaciones ocultas que guarda cada elemento, en apariencia aislado e inconexo, con los demás elementos y con la estructura general en sí, en este caso con la estructura social.
En detalle el “Sistema de Poder” en México es una compleja red simbólica y funcional de relaciones, intereses, ideologías y modos de producción capitalista-neoliberal, edificada históricamente con los siguientes elementos:
1.- La oligarquía nacional (las 25 familias económicamente más poderosas de México).
2.- La oligarquía internacional (las 13 familias que controlan el mundo y sus recursos, dentro del “Nuevo Orden Mundial-NWO Tripolar” en construcción).
3.- Los partidos políticos.
4.- Las empresas estatales, paraestatales y privatizadas mexicanas: PEMEX, CFE, IMSS, TELMEX, etc.
5.- Las empresas transnacionales globales, incluyendo destacadamente a las compañías petroleras y a las generadoras y comercializadoras de energía eléctrica.
6.- La Bolsa de Valores de México.
7.- Las Bolsas de Valores de los países centrales.
8.- Los inversores financistas especulativos transnacionales: Paul Volcker, George Soros, Bernard Madoff; y nacionales: Carlos Slim, Claudio X González, Roberto Hernández, etc.
9.- Las instituciones y organismos oficiales del país, en todos los rubros y principalmente los órganos electorales (INE, Tribunal Electoral, Institutos Electorales y de Participación Política de cada Estado, Credencial “para votar”, etc.)
10.- Los tres poderes de la Unión en su conjunto: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
11.- Los medios masivos de comunicación, principalmente la televisión.
12.- Los medios digitales mundiales, controlados esencialmente por EEUU.
13.- El Banco de México (“Banco Central” en el esquema Rothschild) y el Sistema Bancario Nacional.
14.- El Sistema Bancario Internacional: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Centro Mundial del Comercio, Reserva Federal Estadounidense “FED”, etc.
15.- El clero, especialmente el Episcopado Mexicano, y el Vaticano como órgano político del “Imperialismo Religioso” sufrido desde 1492 con el “descubrimiento” de América.
16.- El narcotráfico y el crimen organizado en México.
17.- Las asociaciones y agrupaciones de la Iniciativa Privada (CANACO, CANACINTRA, CONCANACO, CLUBES INDUSTRIALES, ASOCIACIÓN DE PADRES DE FAMILIA, etc.).
18.- El poder armado institucional: Ejército Mexicano y Marina, principalmente sus altos mandos.
19.- Los sindicatos oficiales corporativos.
20.- Las organizaciones populares obreras y campesinas, también corporativizadas.
21.- Las Universidades y Centros de Estudios técnicos, tecnológicos y científicos en México, tanto privados como oficiales.
22.- Los “Think-tanks” de EEUU y de los países centrales.
23.- El “Complejo Militar-Industrial” de los EEUU.
… y otros más.
Estos engranajes, unos más grandes, otros más pequeños; unos vitales, otros secundarios, son los que componen el poder real, sustentado y legitimado por el poder político y por un cuerpo de leyes que, o de plano sucintamente se incumplen, o bien están pensadas, elaboradas y redactadas para contar con indefiniciones, inexactitudes y contradicciones internas que permiten fácilmente vulnerar su espíritu.
La estructura y el funcionamiento de este “Sistema de Poder” permanece en las sombras para los ciudadanos, siendo de facto que tal Sistema es el gobierno que toma las “Decisiones de Estado”, y no las figuras visibles de gobernadores, legisladores, jueces o incluso el propio Presidente de la República, que aparentan decidir sin afectaciones externas. De hecho, al ser éstos (legisladores, presidentes, etc.) la cara visible del Sistema, se ganan ellos el eventual repudio y la cólera popular, y con esto adquieren para el “Sistema General de Poder” la función de desahogar el enojo y presión popular, dejando por lo general intocados y sin cuestionar al resto de los actores en juego.
Este “Sistema de Poder” preciso, real y concreto, es el que debe ser desmantelado, dando paso a la construcción de otra estructura diferente en donde sean tejidas nuevas formas económicas y nuevas relaciones de producción, con los mismos u otros elementos, en un sistema económico-social donde prive mayoritariamente la lógica de la satisfacción racional de las necesidades e intereses de las mayorías, el disfrute socializado del producto del trabajo de hombres y mujeres, y el respeto profundo a la Naturaleza, y no la lógica del mercado que todo lo transforma en mercancía, volviéndose el hombre y su cultura antagonistas esenciales de las mínimas condiciones de sostenimiento de la propia vida humana y, en última instancia, contrarios a toda manifestación de vida en el planeta.