Voces de la Discapacidad Programa de radio

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Programa de radio, el espacio, donde todas las voces cuentan, abrimos micrófonos para dar voz a personas con discapacidad, familiares de personas con discapacidad y profesionales que trabajan con personas con discapacidad.

11/09/2026

**¡Hola, comunidad de Voces de la Discapacidad!**

En la **Emisión 156 de Voces de la Discapacidad Reportajes** recorremos siete historias, reflexiones y experiencias que nos invitan a pensar la inclusión desde diferentes perspectivas.

**En esta emisión encontrarás:**

**Por una verdadera inclusión:** hablamos de pasar de las palabras a las acciones y de construir una participación plena.

**Cuando la discapacidad cambia nuestra historia, pero no nuestro destino:** una reflexión sobre los cambios que pueden transformar nuestros caminos sin definir quiénes somos.

**¿Sabes qué es...? Háblalo:** una herramienta que puede facilitar la comunicación y ayudar a eliminar barreras.

**¿Conoces de...? Nick Vujicic:** una mirada a su historia y trayectoria más allá de su condición física.

**Publio, El camino que aprendí a recorrer:** una historia de vida para conocer a la persona detrás de cualquier etiqueta.

**Acercando el arte a tus manos:** nos acercamos a *La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp*, de Rembrandt, desde la palabra y el contexto artístico.

**Cartas Infinitas:** «¿Qué significa vivir con discapacidad?... Plazas para facilitar, o ignorantes para molestar», una reflexión de Juan Carlos Martín Martín sobre prejuicios, actitudes sociales y dignidad.

**Siete temas, siete miradas y una misma invitación: escuchar, reflexionar y reconocer.**

Te invitamos a escuchar la **Emisión 156**, compartirla, comentar y ayudarnos a que estas historias lleguen cada vez más lejos.

Y si nos acompañas desde Facebook, también puedes apoyar este proyecto mediante las estrellas.

**Voces de la Discapacidad: porque cuando escuchamos de verdad, empezamos a incluir de verdad.**



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Archivo en Clave…Cuando dejamos de ver personas y empezamos a ver cifras…Vivimos rodeados de estadísticas.En las noticia...
10/09/2026

Archivo en Clave…
Cuando dejamos de ver personas y empezamos a ver cifras…

Vivimos rodeados de estadísticas.
En las noticias aparecen cifras de población, de empleo, de pobreza, de educación, de accidentes, de violencia, de enfermedades, de personas migrantes y también de personas con discapacidad.
Todo parece poder medirse.
Cuántas personas.
Qué porcentaje.
Cuántos casos.
Cuánto aumentó.
Cuánto disminuyó.
Cuántos fueron atendidos.
Cuántos quedaron fuera.
Las estadísticas forman parte de nuestra vida cotidiana y, bien utilizadas, pueden ser una herramienta extraordinariamente importante. Nos permiten conocer una realidad, identificar problemas, comparar situaciones y tomar decisiones.
Pero existe un riesgo cuando empezamos a confundir la cifra con la realidad.
Porque detrás de cada número hay una persona.
Y una persona nunca es solamente un número.
Cuando una estadística dice que determinado porcentaje de la población vive con alguna discapacidad, estamos hablando de una cifra. Pero detrás de ella hay historias, familias, decisiones, obstáculos, oportunidades que llegaron y otras que nunca aparecieron.
Cuando una estadística habla de desempleo, no vemos automáticamente a quien lleva meses buscando una oportunidad.
Cuando habla de abandono escolar, no escuchamos necesariamente la voz de quien tuvo que dejar sus estudios.
Cuando habla de pobreza, no conocemos por ese dato los esfuerzos cotidianos de una familia para llegar al final del mes.
La cifra nos informa.
La historia nos hace comprender.
Y necesitamos las dos.
El problema aparece cuando la estadística deja de ser una herramienta para conocer a las personas y termina convirtiéndolas en objetos de medición.
Porque entonces podemos llegar a hablar de miles, de millones o de determinados porcentajes sin detenernos siquiera a pensar qué significa realmente cada uno de esos números.
¿Quién está detrás de ellos?
¿Qué ha vivido?
¿Qué necesita?
¿Qué ha tenido que superar?
¿Qué derechos no ha podido ejercer?
¿Qué oportunidades le fueron negadas?
¿Qué ha conseguido a pesar de las barreras?
Una cifra puede decirnos que existe un problema.
Pero difícilmente puede explicarnos por sí sola el dolor, el esfuerzo, la esperanza o la lucha que existe detrás de ese problema.
Y quizá por eso necesitamos aprender a mirar las estadísticas de otra manera.
No para rechazarlas.
No para decir que no sirven.
Al contrario.
Las estadísticas son necesarias cuando queremos conocer una realidad y exigir respuestas. Sin datos, muchos problemas permanecen invisibles. Sin cifras, resulta mucho más difícil demostrar que determinadas situaciones no son casos aislados, sino problemas que afectan a miles de personas.
Pero los datos deberían ser el punto de partida, no el punto final.
Si sabemos que miles de personas encuentran dificultades para acceder a la educación, la pregunta no debería terminar en el número.
Debería comenzar ahí.
¿Qué estamos haciendo para cambiarlo?
Si sabemos que miles de personas con discapacidad encuentran barreras para acceder al empleo, no basta con publicar el porcentaje.
Hay que preguntarse qué está fallando.
Si conocemos el número de personas que no pueden acceder a determinados servicios, tenemos que mirar qué barreras existen y quién tiene la responsabilidad de eliminarlas.
Porque una estadística puede convertirse en una llamada de atención.
Pero solamente la acción puede convertir esa llamada de atención en transformación.
También vivimos en una época en la que producimos estadísticas prácticamente de todo.
Medimos nuestros hábitos, nuestras compras, nuestros desplazamientos, nuestras preferencias y hasta el tiempo que pasamos utilizando determinados dispositivos.
Parece que aquello que no puede medirse pierde importancia.
Y quizá deberíamos detenernos un momento ante esa idea.
Hay cosas que pueden contarse, pero no necesariamente comprenderse mediante un número.
Podemos contar cuántas personas recibieron apoyo.
Pero no cuánto significó ese apoyo para cada una.
Podemos contar cuántas personas participaron en un proyecto.
Pero no siempre podemos medir lo que esa participación cambió en sus vidas.
Podemos contar cuántas personas lograron superar una barrera.
Pero la cifra nunca nos contará todas las veces que tuvieron que intentarlo antes de conseguirlo.
Por eso, cuando hablamos de personas, deberíamos tener cuidado con la facilidad con la que las convertimos en estadísticas.
No somos porcentajes.
No somos expedientes.
No somos números dentro de una gráfica.
Somos historias, experiencias, capacidades, decisiones, errores, aprendizajes y sueños.
Y también somos una sociedad.
Una sociedad que debería ser capaz de utilizar los datos para descubrir dónde están las desigualdades y, después, actuar para reducirlas.
Porque el verdadero valor de una estadística no está solamente en mostrarnos cuántas personas están viviendo una determinada situación.
Está en ayudarnos a preguntarnos por qué ocurre y qué podemos hacer para cambiarla.
Quizá esa sea la diferencia entre contabilizar una realidad y comprometernos con ella.
Contar es necesario.
Comprender es imprescindible.
Y actuar es lo que finalmente puede cambiar las cosas.
Podemos seguir acumulando cifras, elaborando informes y llenando páginas con porcentajes.
Pero si después de conocer todos esos números seguimos permitiendo que las mismas personas continúen enfrentándose a las mismas barreras, entonces quizá hemos conseguido medir perfectamente el problema sin haber aprendido a solucionarlo.
Porque detrás de cada cifra hay alguien que espera algo más que ser contado.
Espera ser escuchado.
Espera ser respetado.
Espera tener oportunidades.
Espera justicia.
Y, sobre todo, espera que algún día esa cifra deje de representar una desigualdad y pase a formar parte de una historia diferente.
Una historia en la que los números sirvan para demostrar que estamos avanzando, no simplemente para demostrar cuánto nos queda por cambiar.
“
Porque detrás de cada cifra hay una persona, y ninguna persona debería perder su historia entre los números.”

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Hoy hablamos de… cuando los derechos se convierten en realidad…Los derechos adquieren verdadero valor cuando dejan de ex...
10/09/2026

Hoy hablamos de… cuando los derechos se convierten en realidad…

Los derechos adquieren verdadero valor cuando dejan de existir únicamente en los documentos y comienzan a transformar la vida cotidiana de las personas para quienes fueron creados.
Esta frase puede parecer sencilla, pero encierra una pregunta fundamental: ¿de qué sirve reconocer un derecho si, en la práctica, una persona no puede ejercerlo?
Vivimos rodeados de leyes, tratados, reglamentos, convenciones y declaraciones que hablan de igualdad, dignidad, accesibilidad, educación, trabajo, participación y no discriminación. Sobre el papel, muchos derechos están perfectamente reconocidos.
Pero la vida no sucede sobre el papel.
Sucede en las calles, en las escuelas, en los centros de trabajo, en los hospitales, en los transportes, en las instituciones públicas, en los espacios culturales y también dentro de nuestros propios hogares.
Y es precisamente ahí donde los derechos tienen que demostrar su verdadero valor.
Pensemos, por ejemplo, en el derecho a la educación.
Una norma puede establecer que todas las personas tienen derecho a recibir educación en igualdad de condiciones. Pero si una estudiante con discapacidad visual recibe sus materiales semanas después que el resto de sus compañeros, o si una persona con discapacidad motriz encuentra barreras para entrar al aula, ese derecho existe legalmente, pero encuentra obstáculos para convertirse en una realidad.
Lo mismo ocurre con el derecho al trabajo.
Decir que las personas con discapacidad tienen derecho a acceder a un empleo no garantiza por sí mismo que puedan hacerlo. Ese derecho comienza a adquirir sentido cuando existen procesos de selección accesibles, espacios laborales adecuados, herramientas tecnológicas disponibles y, sobre todo, cuando desaparece la idea de que la discapacidad determina de antemano lo que una persona puede o no puede aportar.
También está el derecho a la participación.
Una sociedad democrática no debería limitarse a permitir que las personas con discapacidad estén presentes. Debe garantizar que puedan participar, opinar, decidir y ser escuchadas.
Porque estar en un lugar no significa necesariamente formar parte de él.
Y aquí aparece una diferencia que muchas veces pasamos por alto: la diferencia entre reconocer un derecho y garantizar su ejercicio.
Reconocer es decir: "tienes derecho".
Garantizar significa crear las condiciones para que ese derecho pueda ejercerse realmente.
La accesibilidad es un ejemplo muy claro.
No basta con afirmar que una ciudad pertenece a todas las personas si existen edificios inaccesibles, transporte que no contempla diferentes necesidades, información que solamente puede consultarse de una determinada manera o tecnologías que dejan fuera a quienes utilizan herramientas de apoyo.
Tampoco basta con hablar de inclusión mientras las decisiones continúan tomándose sin escuchar a quienes serán directamente afectados por ellas.
La inclusión verdadera no consiste en adaptar a la persona a un sistema que ya está diseñado para unos cuantos.
Consiste en transformar el sistema para que la diversidad humana tenga cabida desde el principio.
Y esto nos lleva a una cuestión todavía más profunda.
Los derechos no deberían depender de la buena voluntad de alguien.
No deberían convertirse en favores.
Una persona con discapacidad no debería tener que agradecer que una institución le permita acceder a un servicio al que tiene derecho. No debería sentirse afortunada porque alguien decidió hacer una excepción. Y tampoco debería tener que explicar una y otra vez por qué necesita una determinada adaptación para poder participar en igualdad de condiciones.
Cuando hablamos de derechos, hablamos precisamente de eso: de derechos.
Por eso, el verdadero avance de una sociedad no se mide únicamente por la cantidad de leyes que ha aprobado.
También se mide por lo que ocurre después de aprobarlas.
Se mide preguntando si las personas pueden estudiar, trabajar, desplazarse, comunicarse, acceder a la información, disfrutar de la cultura, participar políticamente y tomar decisiones sobre su propia vida.
Porque una ley puede estar escrita con las mejores intenciones y, aun así, quedarse corta si no consigue modificar la realidad.
Los derechos comienzan en los documentos, pero no pueden quedarse allí.
Tienen que llegar a las personas.
Tienen que convertirse en oportunidades.
Tienen que eliminar barreras.
Tienen que proteger la dignidad.
Y, sobre todo, tienen que permitir que cada persona pueda vivir su vida con la mayor autonomía posible, sin que las barreras sociales, físicas, comunicativas o tecnológicas decidan por ella.
Tal vez por eso, cada vez que hablamos de inclusión, deberíamos hacernos una pregunta muy sencilla:
¿Este derecho existe solamente porque está escrito, o realmente puedo ejercerlo?
La respuesta a esa pregunta nos dice mucho más sobre nuestra sociedad que cualquier documento.
Porque al final, los derechos no se demuestran cuando los leemos.
Se demuestran cuando cambian la vida de las personas.

“Porque un derecho que no transforma la vida se queda en palabras; un derecho que se ejerce abre caminos hacia la igualdad.”

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10/09/2026

Hola, buenos días:

Hay que inventar la vida porque acaba siendo verdad…

!! ecuador de la semana!!🌟🧑🏽‍🎤🤗㊗️🧑🏽‍🦯🦮🥳👋🏽📖👩🏼‍🎤🌼🧏🏽🐕‍🦺👨‍🦽🍃👨🏽‍🎤🐕😷😎🙌🏽🤝🎼🌪️

Cartas infinitas…¿Somos cifras?Dicen que las estadísticas no mienten. Que los números son fríos, objetivos, imparciales....
10/09/2026

Cartas infinitas…
¿Somos cifras?

Dicen que las estadísticas no mienten. Que los números son fríos, objetivos, imparciales. Pero ¿pueden acaso los números sentir el peso de una mirada condescendiente? ¿Pueden los porcentajes entender lo que significa intentar cruzar una calle sin guía, o enfrentarse cada mañana a un sistema que no te espera?
Nos convierten en cifras, en informes, en “personas con discapacidad” clasificadas, cuantificadas y archivadas para justificar políticas públicas. Pero la pregunta sigue siendo incómoda: ¿somos cifras o somos vidas?

Cada vez que alguien dice “el 15% de la población mundial vive con discapacidad”, me pregunto si realmente entienden lo que están diciendo. Porque ese 15% no vive igual en una ciudad que en un pueblo, no enfrenta las mismas barreras quien tiene apoyo que quien no tiene nada. Detrás de cada número hay una historia que no se cuenta, una batalla que no aparece en los gráficos de barras, un nombre que se diluye entre porcentajes.

Vivir con discapacidad no es una condición estática. Es una forma de transitar la vida, de leer el mundo y reinterpretarlo cada día. No es ni heroísmo ni tragedia, aunque nos encasillen constantemente entre esos dos extremos. Es, más bien, una realidad tan humana como cualquiera, solo que cargada de desafíos extras, de pequeñas guerras diarias que muchos ni siquiera perciben.

Nos hablan de inclusión, pero ¿qué significa incluir?
¿A quién se incluye y bajo qué condiciones?
Porque incluir no es invitar a alguien a un espacio que no se construyó para él. No es poner una rampa al final del edificio y decir “ya cumplimos”.
Incluir es reconocer que la diferencia no estorba, que la diversidad no se tolera, se celebra.
Incluir es abrir el diálogo, cuestionar el diseño, repensar la educación, el trabajo, la cultura… la sociedad misma.

Pero vivimos en una época en que todo debe ser medible, justificable, traducible en indicadores. Así se habla de nosotros: con porcentajes y diagnósticos, con cifras y tablas. Somos “beneficiarios”, “usuarios”, “casos”. Nos definen por lo que nos falta, no por lo que aportamos.
Y entonces me pregunto, ¿cuándo dejamos de ser personas para convertirnos en estadísticas útiles?

La discapacidad no se mide en porcentaje de pérdida, sino en porcentaje de oportunidades negadas.
No está en el cuerpo, sino en las barreras que lo rodean.
No está en los ojos que no ven, sino en los ojos que no quieren mirar.

Vivir con discapacidad es aprender a moverse en un mundo hecho a medida de otros. Es resistir cada día la invisibilidad, el paternalismo, la burocracia que decide quién “merece” apoyo y quién no. Es también descubrir que, a pesar de todo, la vida sigue teniendo belleza, humor y sentido.
Porque sí, vivimos con discapacidad, pero también con amor, con arte, con conocimiento, con rabia, con sueños. Con humanidad.

Y aunque muchos prefieran reducirnos a cifras, aquí estamos: pensando, trabajando, creando, cuestionando.
Porque no somos el 10% ni el 15%. Somos la humanidad misma, en todas sus formas, con todas sus imperfecciones.
Somos parte del todo, aunque algunos aún no lo comprendan.

Así que dime tú, lector:
¿De verdad somos solo una estadística, o somos el reflejo más sincero de una sociedad que aún no aprende a mirarse completa?

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10/09/2026

Hola, comunidad. 👋
Hoy queremos hablar de un tema que sigue siendo necesario poner sobre la mesa: el bullying y la discapacidad.
🚨 El bullying no es una simple broma ni un problema menor. Es una forma de violencia que puede dejar consecuencias profundas en quienes la viven.
Las personas con discapacidad pueden enfrentarse a situaciones de acoso, rechazo y discriminación debido al desconocimiento, los prejuicios o la percepción de que son diferentes.
🏫 Pero el problema no termina en la escuela. El rechazo también puede aparecer en el trabajo, en los espacios sociales y en la comunidad.
🎙️ En este nuevo Video-Reel hablamos de las distintas formas que puede adoptar el bullying, sus consecuencias y las situaciones de discriminación que pueden vivir las personas con discapacidad.
Pero, sobre todo, hablamos de algo que nos corresponde a todos: ¿qué podemos hacer para construir espacios donde nadie sea excluido por su discapacidad?
🤝 Educar, comprender, incluir y apoyar a quien está siendo víctima de acoso o discriminación también es una forma de cambiar las cosas.
💬 Te invitamos a ver este Video-Reel, reflexionar sobre su contenido y compartir esta publicación para que el mensaje llegue a más personas.
📲 Si quieres conocer más contenidos como este, te invitamos a seguir Voces de la Discapacidad en Facebook.
Hasta un nuevo relato.
Voces de la Discapacidad, el espacio donde todas las voces cuentan.

El reportaje de la semana…El mielomeningocele y la inclusión…Hablar de mielomeningocele es hablar de una condición de vi...
09/09/2026

El reportaje de la semana…
El mielomeningocele y la inclusión…

Hablar de mielomeningocele es hablar de una condición de vida que puede acompañar a una persona desde el nacimiento y que, en muchos casos, implica enfrentar desafíos físicos, médicos y sociales a lo largo de distintas etapas. Pero también es hablar de algo que con frecuencia queda fuera de la conversación: las barreras que aparecen cuando la sociedad no está preparada para reconocer la diversidad y garantizar la participación de todas las personas.
El mielomeningocele es la forma más grave de espina bífida. Puede provocar diferentes grados de afectación motriz, alteraciones en la sensibilidad y otras condiciones asociadas que requieren atención y seguimiento. Sin embargo, ningún diagnóstico puede explicar por sí solo quién es una persona, cuáles son sus capacidades, sus intereses, sus proyectos o el papel que desea desempeñar dentro de la sociedad.
La inclusión comienza precisamente ahí: cuando dejamos de mirar primero la condición y empezamos a mirar a la persona.
Una escuela verdaderamente inclusiva no debe limitarse a permitir que un estudiante con mielomeningocele entre en sus instalaciones. Debe garantizar que pueda desplazarse, aprender, participar, convivir y desarrollar su autonomía en igualdad de oportunidades. Lo mismo ocurre en el empleo, en el transporte, en los espacios públicos, en la cultura y en cualquier ámbito de la vida cotidiana.
Porque una rampa puede facilitar el acceso, pero la inclusión requiere mucho más que eliminar un escalón. Requiere eliminar prejuicios, adaptar entornos cuando sea necesario y comprender que ofrecer apoyos no significa conceder privilegios. Significa compensar las barreras que la propia sociedad ha creado.
También es fundamental escuchar a las personas con mielomeningocele. Durante demasiado tiempo, las decisiones sobre discapacidad se han tomado hablando por ellas y no con ellas. La inclusión real exige participación, autonomía y capacidad para decidir sobre la propia vida.
No todas las personas con mielomeningocele tendrán las mismas necesidades ni vivirán las mismas experiencias. Por eso, hablar de inclusión también significa abandonar las recetas universales y comprender que cada persona puede requerir apoyos diferentes.
El reto no consiste en conseguir que las personas con discapacidad encajen en una sociedad diseñada para unos pocos. El verdadero reto es construir una sociedad suficientemente flexible para que todas las personas puedan formar parte de ella.
Y quizá esa sea la pregunta que deberíamos hacernos: no qué puede o no puede hacer una persona con mielomeningocele, sino qué podemos cambiar nosotros para que pueda desarrollar plenamente sus posibilidades.
La inclusión comienza cuando dejamos de ver una condición y empezamos a reconocer a la persona.

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09/09/2026

Buenos días:

Con el tiempo aprendemos a seguir adelante, pero hay personas a las que nunca dejamos atrás.

Volver a visitarlas, llevarles flores o simplemente quedarnos un momento en silencio también es una forma de seguir queriéndolas…

!! magnífico día!!🌕🙌🏽🧑🏽‍🎤🤗🎼㊗️🧑🏽‍🦯🦮🥳👋🏽📖👩🏼‍🎤🌼🧏🏽🐕‍🦺👨‍🦽🤝🍃👨🏽‍🎤🐕😷😎🌦️

09/09/2026

¡Hola, comunidad de Voces de la Discapacidad! 👋

📢 **Ignorancia: cuando queremos hablar de todo y terminamos hablando de nada.**

¿Realmente conocemos la discapacidad cuando hablamos de ella como si fuera una sola realidad?

Discapacidad visual, auditiva, física, intelectual, psicosocial, sordoceguera, accesibilidad, educación, empleo, tecnología, perros de asistencia… Queremos incluirlo todo en un mismo foro, pero cuando intentamos abarcar demasiado, corremos el riesgo de quedarnos en la superficie y no comprender realmente ninguna de esas realidades.

Porque **hablar de todo no significa conocerlo todo**.

No pasa nada por no saber. Todos desconocemos muchas cosas. El problema aparece cuando no conocemos una realidad, tampoco intentamos aprender sobre ella y, aun así, queremos hablar como si la domináramos.

🎬 Te invitamos a ver nuestro nuevo reel de **Abriendo el diálogo**, donde reflexionamos sobre la necesidad de escuchar, conocer y profundizar en las diferentes realidades de la discapacidad, en lugar de mezclarlas todas hasta terminar hablando de nada.

▶️ **Dale play, compártelo y abre el diálogo.**

**Voces de la Discapacidad: escuchar una realidad es el primer paso para comprenderla.**

Invitación especialHay historias que nacen de una experiencia personal y terminan convirtiéndose en una reflexión que pu...
09/09/2026

Invitación especial
Hay historias que nacen de una experiencia personal y terminan convirtiéndose en una reflexión que puede ayudar a muchas otras personas.
En Voces de la Discapacidad tuvimos la oportunidad de conversar con Herminia Espinosa, autora del libro “No somos muchos, pero también contamos. Mi mirada al mundo de la discapacidad: el valor del cuidado”.
Ahora queremos acompañarla y compartir con nuestra comunidad una invitación muy especial a la presentación de su libro.
Sábado 3 de octubre de 2026
11:00 de la mañana
Auditorio de la Iglesia Gratia Plena
Colina del Silencio esquina con Av. Lomas Verdes, C.P. 53140, Naucalpan de Juárez.
¿Qué dio origen a este libro?
Más de 50 años de una experiencia de vida que llevó a su autora a reflexionar sobre la discapacidad, el cuidado y una pregunta que muchas familias enfrentan:
¿Qué sucede cuando los padres ya no están?
¿Quién cuida?
¿Quién acompaña?
¿Dónde pueden vivir con dignidad?
Desde esa experiencia surge una reflexión profunda: el cuidado no es una carga; es misión, dignidad y responsabilidad compartida.
El libro nos invita a mirar la discapacidad desde el cuidado, la empatía y el amor, acompañando a una familia que transformó sus miedos y experiencias en aprendizaje y en un mensaje de esperanza.
Como señala su contraportada:
“La dignidad humana no depende del número, sino de la fuerza del espíritu.”
Porque, aunque no somos muchos, también contamos.
Al finalizar el encuentro, el libro estará disponible para su adquisición y habrá oportunidad de recibirlo firmado y dedicado por su autora.
Autora: Herminia Espinosa
Cada vida cuenta. Cada historia merece ser escuchada.
Desde Voces de la Discapacidad, les invitamos a acompañar a Herminia en esta presentación y a conocer una historia que, sin duda, tiene mucho que decir sobre la discapacidad, el cuidado y la dignidad.

Dirección

Mexico City
14030

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