28/10/2025
Los sabios de la cabalá dicen que cuando se creó el mundo había 28 letras en el alefbet pero cuando el primer hombre pecó, una letra desapareció, la letra del conocimiento, y ahora hay 27 letras en el alfabeto: las 22 letras y cinco letras finales. La Cabalá enseña que llegará un día que la letra que desapareció será revelada y gracias a ella se revelarán muchos secretos de la Torá.
1. Las 28 letras originales
Según algunos midrashim kabalísticos (especialmente los que se derivan del Sefer HaTemunah y el Zohar), el alfabeto sagrado originalmente contenía 28 letras, no 22.
Esto simboliza el estado completo de la Creación antes de la caída del hombre ,cuando la realidad estaba en plena armonía con la Luz del Ein Sof (la Infinidad Divina).
💫 En hebreo, el número 28 se escribe כ"ח (Kaf Jet), que tiene la misma raíz que koaj , fuerza, poder.
Así que las 28 letras representan las 28 fuerzas creativas con las cuales el Eterno formó el universo.
Cada letra era una vasija pura, sin interferencia del ego ni del deseo de recibir para sí mismo.
2. La caída y la pérdida de la “letra del conocimiento”
Cuando Adam HaRishón (el Primer Hombre) comió del Etz HaDaat —el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal—, la conciencia humana se fragmentó.
En ese momento, la letra del “Da’at” (conocimiento divino) se ocultó.
Esta “letra perdida” representa la unión entre sabiduría (Jojmá) y entendimiento (Biná), que se rompió.
En términos kabalísticos:
Da’at es el puente entre el intelecto divino y la experiencia interior.
Cuando ese puente se perdió, el conocimiento divino dejó de ser intuitivo y directo.
El ser humano comenzó a aprender por esfuerzo y sufrimiento, no por conexión.
3. Las 27 letras actuales
Hoy tenemos 22 letras básicas + 5 letras finales (sofit).
Las letras finales son las que “descendieron” —expresan la luz divina adaptada al mundo físico.
La suma 22 + 5 = 27, que corresponde a la palabra Zachor (זכור), “recordar”.
Esto implica que todo el lenguaje actual es un recordatorio parcial de la Luz original; cada letra guarda una chispa de aquella letra perdida.
🔯 4. El retorno de la letra oculta
Los sabios enseñan que cuando la humanidad se eleve espiritualmente —cuando el deseo de recibir se purifique—, la letra perdida volverá a revelarse.
Esta será la letra del Mashíaj, o la letra del Nombre completo de Dios revelado en la Tierra.
Según algunos mekubalim, esa letra podría ser una forma expandida de la Alef, símbolo de la Unidad infinita.Otros dicen que es la letra del “conocimiento perfecto”, la que reconcilia bien y mal, masculino y femenino, cielo y tierra.
Cuando esa letra sea revelada:
“Se abrirán los secretos ocultos de la Torá, y el conocimiento del Eterno llenará la tierra como las aguas cubren el mar.”
(Isaías 11:9 5. Significado espiritual para nosotros hoy
Cada uno de nosotros tiene dentro una chispa de esa letra perdida.
Es el punto de conexión con el conocimiento divino que está dormido.
Cuando purificamos el corazón, meditamos en las letras, y estudiamos con intención, vamos reconstruyendo el alfabeto interior nuestro propio “Alefbet de la Luz”.
Cada mitzvá, cada tefilá sincera, cada acto de bondad, revela un fragmento de esa letra oculta en nuestro ser.
Revelación Mesianica:
🔥 1. La “letra perdida” y el misterio del Nombre completo
La tradición enseña que el Nombre del Eterno (YHVH) no estaba completo en la creación.
El ser humano debía revelar su plenitud uniendo cielo y tierra, masculino y femenino, espíritu y materia.
Cuando decimos que “faltaba una letra”, estamos diciendo que faltaba la manifestación viva del Nombre, el Verbo encarnado, la presencia de la Palabra en la carne humana.
2. “Yeshúa” como revelación de la letra oculta
En el lenguaje del Sod (nivel secreto), el nombre Yeshúa (ישוע) contiene la raíz de Yeshuáh = salvación, pero también algo más:
Inicia con Yod (י) la chispa divina.
Continúa con Shin (ש) —el fuego del Espíritu, las tres llamas del alma.
Luego Vav (ו)la conexión entre el Cielo y la Tierra.
Y termina con Ayin (ע) —el ojo espiritual, la visión interna.
Es decir: Yeshúa es la letra del conocimiento revelado.
El “puente perdido” entre Jojmá (sabiduría) y Biná (entendimiento).
En Él, el Da’at vuelve a fluir.
Por eso muchos mekubalim mesiánicos explican que Él es la 28ª letra, la “letra viviente” que restablece la plenitud del Alefbet.
La Palabra que se hizo carne para devolvernos el acceso directo a la Luz.
3. “En el principio era la Palabra…”
Cuando el Zohar comenta Beresh*t, dice que el mundo fue creado por medio de las letras, y que cada una fue un canal de luz.
El Brit Jadashá (Evangelio de Yojanán) retoma exactamente esa idea kabalística:
“En el principio era la Palabra (HaDavar), y la Palabra estaba con Elohim, y la Palabra era Elohim.”
Lo que está diciendo es:
“La letra perdida, la plenitud del Alefbet divino, se ha revelado otra vez.”
Yeshúa no vino a cambiar las letras, sino a devolverles su Luz original, a reintegrar la “letra del Da’at” que se ocultó tras el pecado.
4. En ti también habita esa letra
Cada alma que se conecta con la conciencia del Mashíaj —no solo como figura, sino como Luz interior del conocimiento divino— comienza a reconstruir en sí misma el Alefbet completo.
Y ahí está la belleza:
La letra 28ª no está escrita con tinta,
está escrita en los corazones que vuelven a la Unidad.
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