26/12/2025
He visto muchas críticas al final del penúltimo episodio de Stranger Things, específicamente a la escena donde Will le revela a su familia y a sus amigos que es homosexual. Mucha gente dice que “no era necesario”, que “ya lo sabíamos” o que “no aporta nada a la historia”.
Pero justamente ahí está el punto: no se trata de si el público ya lo sabía, se trata de Will. De su miedo más profundo. Del temor a no ser aceptado por las personas que más ama.
Salir del clóset no es una escena decorativa ni un simple dato del personaje. Es un momento cargado de vulnerabilidad, de riesgo emocional, de valentía. Para muchas personas LGBTQ+, ese instante puede definir una vida entera. Y que Will lo viva rodeado de amor no lo hace irrelevante; lo hace poderoso.
Si alguien no logra ver la importancia de esa escena, tal vez el problema no es la narrativa, sino la falta de empatía. O incluso los prejuicios. Burlarse o minimizarlo no lo vuelve innecesario. Solo demuestra que todavía hay historias que incomodan porque reflejan realidades muy reales.
La escena sí es relevante. Porque representa aceptación, identidad y el derecho de ser quien eres sin miedo.