06/09/2026
ALABANZA ¿SUPREMA?
Por muchos años en PDS la alabanza FUE suprema. Y se escribe en pasado, porque hay que tener memoria.
Desde la llegada a los cultos pasando por el coro Alfa y Omega, los niños, los jóvenes, y el adorable coro voces de plata.
Suprema porque Dios nos había enviado liturgistas, ministros de música, músicos con talento y, sobre todo, un pueblo con cientos de corazones que llegaban domingo a domingo a buscar al Señor, no a buscar puesto.
Aquello creaba algo que hoy se extraña: ambiente de Iglesia. De ese que propicia, sin forzarlo, el mover del Espíritu Santo.
Desde el mover incógnito en redes sociales, y la adhesión de inconformes, la contaminación de su corazón y su inteligencia para el mal han hecho que está Iglesia se cuestione que tan Suprema es su alabanza, que tan genuina su búsqueda de Dios y que tan fiel es la predicación del Evangelio.
Desde un consistorio que no tiene tiempo, ni experiencia, ni interés y casi ni valor para afrontar con virtud cristiana todo lo que tiene por delante. Pasando por un pastor, que se nos informó era oficiante, y que en su corto entendimiento, no comprende lo que eso es, e interviene como si fuera pastor llamado, o al menos su corazón apunta hacia esa meta. Tenemos el relevo en ensayo general: un pastorcito que ya se vio en el púlpito principal. Imita formas, repite oraciones de pie, al frente con timidez y sin solvencia espiritual, reparte dulces a los niños sin el carisma ni el corazón para los niños. La copia nunca supera al original.
Y en el camino, lo más triste: ministros de música acotados, limitados para ministrar. Coros cada vez menos valorados. El Congreso lo demostró: un instrumento que fue precursor de la alabanza a nivel nacional, hoy sin respaldo del liderazgo. Después vinieron los imitadores, claro. Pero el original se está dejando morir. El congreso fue gris, sin la afluencia acostumbrada y aunque como organización se hizo el trabajo el resultado estuvo muy lejos del estándar, ni los invitados lograron elevar el nivel.
¿Y el pueblo? No hay mucho que decir de las ahora pocas personas personas que asisten al culto, quienes no encuentran ministración de la palabra ni de alabanza y mucho menos de una visión concreta para servir al Señor y lo que si encuentran es un ambiente hostil, miradas sospechosas, cuchicheos incómodos y grupos que se reúnen al finalizar para afinar su puntería. Eso no es Iglesia. Es un club de tiro. No hay ningún aporte de los que ocupan hoy ese pulpito que sólo lo hacen para mostrarse en sus logros pero nunca por amor a la iglesia.
¡No hay alabanza Suprema!
Y para cerrar con broche de oro hubo un llamado para velada de oración, donde los que asistimos nos dimos cuenta que la organización estuvo en manos de estos inmigrantes venidos de las FARC'S eclesiásticas y quienes organizaron a modo dicha oración para que ellos fueran los asistentes y músicos, fue evidente que al mtro Nahum no le dijeron nada, Chimino es su carta, y la alabanza "Suprema " fue dirigida por la Sugar Mommy y su chiquimoco.
Pregunta para el Consistorio: ¿De verdad creen que eso edifica a la Iglesia? ¿O de plano ya no tienen ni idea de lo que pasa adentro?
No se puede tener alabanza suprema con liderazgo mínimo.
¿Cómo se recupera? No con más reuniones a modo. Se recupera regresando al altar, honrando a los que sembraron, quitando el bozal a los ministros de música y entendiendo que el púlpito no es para ensayar pastorados y menos para mostrar logros.