23/06/2026
: El del "chapulinismo" en : y el de "Mari Diego"
Zacualtipán de Ángeles parece no salir del ojo del huracán. Las promesas de cambio e integridad que el hoy presidente municipal, Amado Pérez Hernández, cacareaba en campaña se están desmoronando a pedazos. El actual gobierno del Partido del Trabajo (PT) ha comenzado a cometer tropiezo tras tropiezo, pero quizás el error más grave —y el que más indigna a la ciudadanía— es haberse convertido exactamente en lo que tanto criticaban: un refugio de la vieja política, el oportunismo y la traición.
El ejemplo más descarado de esta incongruencia tiene nombre y apellido: María Luisa Diego, mejor conocida en los pasillos del ayuntamiento como "Mari Diego".
De la "fidelidad" tricolor a la traición sistemática. Para nadie es un secreto el historial de Mari Diego. Durante años se ostentó como una priista de "hueso colorado", de esas que juraban lealtad eterna a la causa. Sin embargo, el principio del fin de sus máscaras llegó en el 2020, cuando no dudó en traicionar al PRI para sumarse a la planilla de Alejandro Olivares, entonces candidato del partido Podemos.
La jugada le salió redonda. Tras el triunfo de Edgar Moreno, a Podemos le correspondió una regiduría; Olivares decidió hacerse a un lado y le entregó el espacio en charola de plata a María Luisa.
La falsa oposición y el hambre de reflectores. Una vez instalada en el cabildo, lejos de actuar como una verdadera oposición que vigilara los recursos del pueblo, Mari Diego se convirtió en la más fiel y dócil seguidora del exalcalde Edgar Moreno, aplaudiendo y validando cada una de las decisiones de esa administración. Quienes trabajaron en ese periodo recuerdan perfectamente dos cosas: su obsesión por acaparar cámaras y reflectores —al grado de actuar como si fuera la mismísima presidenta del DIF— y las pestes y comentarios despectivos que lanzaba diariamente en contra de Amado Pérez Hernández.
El chaleco rojo de la conveniencia. Dicen que la política hace extraños compañeros de cama, pero en Zacualtipán hace descarados compañeros de nómina. Hoy, con el PT en el poder, el escenario es grotesco: de quien tanto hablaba mal Mari Diego, ahora es su flamante patrón. Con un cinismo sin precedentes, ya se enfundó el chaleco rojo, dejando en claro que su única ideología es el presupuesto público.
Pero la doble moral no termina ahí. En el pasado proceso electoral de 2024, apoyó abiertamente a Javier Rodríguez. Actualmente, se sabe que esta "joyita" de la política local forma parte activa de un grupo de WhatsApp denominado "Unidos por el Bienestar" —vinculado al propio Rodríguez—.
Llama la atención que en dicho chat ella no opina, no debate, ni aporta; se mantiene como una "observadora silenciosa", una espía cuya única función, según fuentes internas, es llevarle información de primera mano al alcalde Amado Pérez Hernández. En el vox pópuli de Zacualtipán ya se comenta que ese grupo bien podría rebautizarse como "Unidos por la Corrupción en la Universidad".
¿No que Amado era diferente?. La pregunta obligada para el pueblo de Zacualtipán es: ¿No que Amado Pérez era el cambio? ¿Cómo justifica el alcalde tener en su círculo cercano a personajes con este historial de deslealtad y oportunismo?
Los tiempos preelectorales ya se asoman en el horizonte y el "chapulinismo" está en su máxima expresión. La gran incógnita para los ciudadanos ya no es si habrá más traiciones, sino simplemente: el próximo año, ¿de qué color veremos pintada a Mari Diego?
Zacualtipán ya no aguanta más de lo mismo vestido de diferente color. Al tiempo.