Observando la sociedad

Observando la sociedad Sociología para la vida cotidiana -Columnas.
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Y mas cosas.

02/06/2026

“El fin de la palabra y los sistemas LLM”
Columna: Raymundo Rivera
01/06/2026

La palabra refiere a cosas, tangibles como intangibles, de las cuales se expresa algo real en el mundo, el de las cosas o el de las ideas. Quien emite una palabra se refiere al hecho fáctico, sea en cualquier orden, y su expresión refleja aquello que es y que se piensa, tanto para el emisor como para el receptor.

Hablar es un acto cuya naturaleza responde a la función comunicativa, o a la apreciación de la misma.

Comunicar y recitar un poema son actos constitutivos donde se hace uso del lenguaje, el cual se emplea según el acto por parte de quien lo emite.

La poesía, entendiendo a Barthes, conlleva un juego de palabras, su riqueza intangible, el gusto del texto.

Las afirmaciones alegan a algo existente, como lo que produce la fotografía analógica. La fotografía, así mismo, menciona este autor, refleja el referente. La fotografía analógica es el referente, quien valida la fotografía al haber sido, exclamando un “esto ha sido”. La fotografía analógica sube a la categoría de lo fáctico, de lo sucedido en el orden terrenal.

En ¿Qué es la vida? de Schrödinger se mencionan aspectos físicos y biológicos, así como una problematización de lo que se constituye entre ciertas teorías con la cuestión de la mera célula.

Siendo críticos al respecto, no eludiendo la realidad material, sino todo lo contrario, se puede afirmar que la vida es una lucha, es un conflicto entre especies dadas las condiciones, no solamente las sociales, sino también las condiciones que surgen en la naturaleza. La teoría de juegos pasa a la teoría del conflicto, y lo que es un mero juego, resaltando la figura de la palabra “jouer”, pasa a un aspecto más frío y más imperativo, como lo es el conflicto. La vida es un conflicto, una lucha donde, si bien la vida está garantizada por los procesos biológicos, está constantemente amenazada por el entorno hostil, del cual el ser humano lleva toda una historia de conflictos de los que ha sobrevivido como especie frente a dicho entorno.

La palabra es un arma, una tecnología, un símbolo que encarna un referente, que refiere a una representación que se da en el orden terrenal, desde lo dicho sobre el clima hasta la cuestión de Dios, pues lo simbólico escala la torre de Babel que el propio lenguaje puede llegar a construir.

Hay palabras muy bonitas, así como personas que las emiten y que encarnan algo existente, o al menos cuya representación puede llegar a ser un gran conjunto de hechos no factibles. ¿Y qué mejor ejemplo que el objeto que trata la metafísica?

Un sistema como ChatGPT, en el cual se escriben un par de palabras, puede desencadenar todo un ensayo sobre cualquier cosa. La palabra se pierde, así como el emisor.

Escribo esto desde mis notas porque me importa, porque siento que este pensamiento tiene algo que debe, en menor o mayor medida, ser leído, y pienso que hablar nunca ha sido un acto de resistencia como lo es hoy.

Hablar y escribir, en su modo correcto, son ejercicios nobles que provienen de todo un bagaje de la cultura occidental europea. Uno lee a los sociólogos europeos y se da cuenta de que ellos escriben como si fueran leídos por sus pares europeos, con el propósito de hablar de lo que a ellos les importa, para hacer un uso de lo teórico y llevarlo a sus políticas públicas, todo a través de una argumentación proveniente de la tradición ilustrada, donde la razón quita el velo y lo que era una dominación de dirigentes pasa a ser la de la pura razón. Escribiendo se cambia el mundo. Y una buena idea puede cambiar el status quo.

Todo esto queda erosionado, por supuesto, por la modernidad digitalizada y de los flujos, así como por el cambio de paradigma tanto de los dirigentes como de la masa social.

Estos sistemas LLM no tienen nada que decir y solo reproducen lo igual. No hay nada que leer, nada que en verdad haga un cambio, y ni siquiera hay comprensión del gran fenómeno que ocurre a escala global. Estos sistemas no comprenden lo que hacen y la dominación tampoco proviene de quienes son dueños de la maquinaria, pues con un solo clic ya se desencadenaron sucesos de los cuales nadie advirtió, y aquello de lo que se avisó no recibió atención.

Estos sistemas eliminan el lenguaje. El huracán de la raison d’être de la société technocratique erosionó algo muy preciado, que es el acto constitutivo del hablar, algo muy humano, pues nuestro sistema de lenguaje es único, único entre los otros sistemas de comunicación de nuestros cohabitantes. Porque entre animales nos reconocemos.

¿Cómo le quitamos el fútbol a la FIFA?A unos días del Mundial 2026, cada vez es más evidente que el fútbol se ha convert...
01/06/2026

¿Cómo le quitamos el fútbol a la FIFA?

A unos días del Mundial 2026, cada vez es más evidente que el fútbol se ha convertido en un negocio que expulsa a quienes le dieron vida, a las aficiones, los barrios y las comunidades.

Este jueves 4 de junio a las 7:00 pm nos reuniremos en La Tumba para conversar sobre el acceso al fútbol y las formas en que podemos recuperarlo como un espacio popular y comunitario.

Un diálogo abierto rumbo al Antimundial del 5 de julio. Al finalizar, en vivo.

📍 La Tumba
Padre Mier 827, Barrio Antiguo, Monterrey
🗓 Jueves 4 de junio
🕖 7:00 pm

Teatro nacional, acuerdo local.Apunte del sociólogo gradista.25/05/2026Me da risa, aunque no deja de ser peligroso, ver ...
25/05/2026

Teatro nacional, acuerdo local.
Apunte del sociólogo gradista.
25/05/2026

Me da risa, aunque no deja de ser peligroso, ver a la presidenta acusando a TV Azteca de mentir, recomendándole a la gente que deje de verla, diciendo incluso entre risas que “seguramente Salinas Pliego ya está escribiendo algo”, mientras del otro lado la televisora responde acusando a Morena y a la 4T de ser narcopolíticos ligados al crimen organizado y que esto es un acto de censura y represión.

Es como ver una pelea de lucha libre o no sé, donde sabes que todo es un espectáculo, donde ambos luchadores se dicen de cosas mientras siguen cobrando juntos.

Nada nuevo, realmente.

La relación entre el poder político y el poder mediático en México nunca ha sido una historia de enemigos reales, sino de disputas internas entre grupos que durante décadas han trabajado para el mismo sistema. A veces se pelean públicamente, a veces negocian, a veces se reparten favores, contratos o legitimidad, pero ambos dependen de lo mismo, y buscan lo mismo, conservar el poder.

Por eso resulta tan extraño ver a sectores de la población defendiendo apasionadamente a uno u otro bando como si estuvieran eligiendo entre revolución o libertad, cuando muchas veces lo que estamos viendo es una disputa entre élites que compiten por controlar la narrativa nacional.

La diferencia es que en el centro del país todavía existe cierta teatralidad en el conflicto.
Todavía se mantiene la ilusión de polarización.
La idea de que “el gobierno pelea contra los empresarios”, o de que “los medios son oposición”, o de que existe una batalla ideológica profunda entre proyectos distintos de país.

Pero en Monterrey ni siquiera se esfuerzan en fingir.

Aquí el asunto es mucho más cínico.

En Nuevo León el pacto entre clase política y élites económicas no suele esconderse detrás de discursos épicos. Aquí el empresario aparece directamente en la política, el político termina trabajando para grupos empresariales, y los medios locales funcionan muchas veces más como departamentos de relaciones públicas del poder económico que como contrapesos reales.

No existe realmente esa narrativa de “gobierno vs empresarios” porque históricamente gran parte del aparato político ha sido construido precisamente para garantizar estabilidad a las élites regiomontanas, particularmente a las de San Pedro.

Y no se trata solamente de corrupción individual.
Ese análisis ya se queda corto.

Lo interesante sociológicamente es entender cómo Monterrey construyó una cultura donde esa relación se normalizó como sentido común. Donde la desigualdad extrema no aparece como un problema político, sino como parte de la rutina. Donde el empresario exitoso es visto casi como figura sagrada y donde cuestionar a las élites económicas suele interpretarse como resentimiento, flojera o incapacidad personal.

Aquí el poder económico no necesita disfrazarse demasiado porque logró algo mucho más eficiente y macabro, que es convertirse en identidad cultural.

Por eso mientras en otros lados la clase política intenta aparentar distancia de los grupos empresariales, en Monterrey muchas veces presume cercanía con ellos como símbolo de prestigio y legitimidad. Y claro, eso termina produciendo una ciudad profundamente desigual pero narrada constantemente como ejemplo de progreso.

La ciudad de las nuevas torres de lujo… y del transporte público colapsado.
La ciudad de los discursos sobre emprendimiento… y de trabajadores haciendo tres horas de traslado diario, mucho orgullo industrial… y nuestros niños con plomo en la sangre.
Da asco esta ciudad donde se presume el éxito privado mientras lo público se cae a pedazos.

Por eso da risa ver el escándalo nacional entre Morena y TV Azteca como si revelara algo nuevo sobre la relación entre medios, empresarios y política.
Y en Monterrey eso ni siquiera se discute, forma parte del paisaje.

Tal vez la diferencia es que aquí ya ni intentan convencernos porque tampoco es como que nos importe o dimensionemos lo que eso signifique, y quizá eso sea todavía más preocupante.

“El fin de la política del reconocimiento”Columna: Raymundo Rivera 19/05/26En los inicios de los estados-nación, estos s...
19/05/2026

“El fin de la política del reconocimiento”
Columna: Raymundo Rivera
19/05/26

En los inicios de los estados-nación, estos se conformaban a través de grandes grupos humanos que compartían similitudes, creencias y valores. A partir de dichos grupos se establecían las uniones dentro de un mismo marco legal, consolidando así la formación de la masa. La masa, la plebe, la prole, la gente, era educada a través de la cultura que cada nación trataba como un asunto de Estado. La cultura era una cuestión estatal cuya finalidad residía en educar al pueblo para establecer una ciudadanía, la figura del citoyen, que se viera identificada con su cultura, con su identidad, y que encontrara en ello un motivo de orgullo nacional; un orgullo capaz incluso de llevarlo a pelear en caso de que su nación se viera amenazada.

La globalización, aunada a la digitalización, representa el momento histórico en el que se afirma que las fronteras se abrieron. La crisis que se vive hoy en día no proviene únicamente de los estados-nación, los cuales se perciben sumamente endebles frente a la idea de mundo que habitamos, frente a ese zeitgeist que atraviesa nuestra época, sino también de otro actor que juega dentro del tablero global: el actor económico.

“El capital viaja ligero”, menciona Bauman. Sin embargo, mediante el aceleramiento de la información, producto de la gran economía mundial, la digitalización transforma el panorama de la experiencia humana, yendo incluso más allá de ella misma. La experiencia ya no es únicamente vivida: es administrada, cuantificada, almacenada y convertida en flujo.

La dominación ejercida por las élites económicas, así como por las políticas, ha llegado a tal grado que la masa de consumidores ya no representa un bien en sí mismo. Los indicios de ello aparecían ya en la economía de la especulación; hoy se manifiestan en la economía de las apuestas y en la economía pornográfica, entendida esta última como la cultura de lo explícito, de la exhibición permanente, de la desaparición de toda distancia y de todo misterio.

De la masa a los ciudadanos, de los ciudadanos a los consumidores, y de los consumidores a las baterías. Tal parece ser el avance perverso del movimiento ilustrado. En su expansión por recursos y territorios, el capital se despliega de manera ilimitada y, en su búsqueda de maximización, el lastre humano comienza a convertirse en un obstáculo. La vida deja de ser el centro para convertirse únicamente en un dato funcional dentro del sistema de producción y circulación.

Los estados-nación que pretendan proteger a sus ciudadanos tienen por delante una batalla inmensa. Tendrán que defenderse no solo de otros estados-nación empeñados en perpetuar su poder, sino también de estructuras privadas que buscan adquirir legitimidad política sin necesidad de territorio. La tierra resulta demasiado pequeña para la élite del mundo globalizado y digitalizado. Ya no basta el dominio de las fronteras físicas; ahora se busca también el dominio de las infraestructuras digitales, de la información, de la atención y de la percepción misma.

La élite política se encuentra coludida, por las razones que sean —intereses personales o intereses sociales—, con la élite tecnológica. Ambas despliegan sus dominios en territorios distintos, ya sea en Facebook o en Gaza. En ambos frentes existen quienes no pertenecen a esa pequeña casta, a esa raza, a esa sangre, y que, por ello, deben ser administrados, dominados o desplazados. La violencia de nuestro tiempo no siempre aparece de forma visible; muchas veces se presenta dispersa, fragmentada, situada en geografías específicas, ya sean terrenales o digitales.

En el orden terrenal subsiste todavía la tierra y las relaciones que tienen lugar sobre ella, espacio donde aún puede albergarse una posibilidad de confianza y la construcción de un Nosotros. Mientras tanto, en el orden digital —una vez digitalizado tanto lo sólido como lo líquido— dichas figuras comienzan a desvanecerse.

El Nosotros se fragmenta en perfiles; la comunidad se sustituye por conexión; la identidad, por visibilidad. Y allí donde antes la política del reconocimiento intentaba otorgar dignidad al sujeto, ahora únicamente queda la exposición permanente de individuos aislados dentro de un flujo interminable de información. Simplemente una masa que ya no vale nada. Uno cosa es lo que dijo José Alfredo Jiménez al referirse que la vida no vale nada y otra la que nos dice una élite a través de sus medios de producción que inhabilitan a toda una masa de individuos.

El diálogo de tumbar la machosfera no se trataba de tener respuestas, sino de abrir la conversación sobre la violencia i...
19/05/2026

El diálogo de tumbar la machosfera no se trataba de tener respuestas, sino de abrir la conversación sobre la violencia incel.

Entre incomodidad, experiencias y reflexión colectiva, empezamos a cuestionar cómo se construye la masculinidad y la violencia en lo cotidiano… y qué tanto seguimos dentro de eso sin nombrarlo.

No es solo prevenir, también es cuestionarnos que tan cerca estamos de esa violencia.

Esto apenas empieza.
Gracias a .tumba por el espacio.

El fútbol también se puede pensar, cuestionar y dialogar ⚽️Este jueves nos vemos para hablar sobre el Mundial, la turist...
16/05/2026

El fútbol también se puede pensar, cuestionar y dialogar ⚽️

Este jueves nos vemos para hablar sobre el Mundial, la turistificación, la gentrificación y el derecho a la ciudad en Monterrey.
Un espacio para compartir ideas, experiencias y pasarla chido entre banda que también se pregunta qué ciudad estamos construyendo.

Y al finalizar… música en vivo con El Gallo Armado. 🐓🔥

📍.tumba (Padre Mier 827, Barrio Antiguo, Centro Monterrey, N.L.)
🗓 Jueves 21 de mayo
🕖 7:00 PM

La ciudad no es para los turistas, es para quienes la habitamos.

A veces, cuando escuchamos conceptos como “género”, “machismo”, “feminismo” o “masculinidades”, pocas veces tenemos espa...
16/05/2026

A veces, cuando escuchamos conceptos como “género”, “machismo”, “feminismo” o “masculinidades”, pocas veces tenemos espacios para detenernos a entender qué significan realmente y cómo atraviesan nuestra vida cotidiana.

Por eso abrimos este curso introductorio pensado para personas que quieren acercarse al tema sin necesidad de conocimientos previos. Será un espacio accesible, relajado y crítico para conversar sobre roles, estereotipos, relaciones de poder y distintos tipos de violencia que muchas veces normalizamos sin darnos cuenta.

Además del curso, incluiremos bibliografía y materiales introductorios para quienes quieran seguir profundizando en estos temas.

📅 Lunes 25 y miércoles 27 de mayo
⏰ 7:00 PM
💻 En línea por Microsoft Teams
💸 $200 pesos / $100 estudiantes

Informes e inscripción:
📩 [email protected]
📱 WhatsApp: 8182092264

Organiza: Observando la sociedad y En la Grada

“La noche y el dormir”Columna: Raymundo Rivera 03/05/2026La noche, aquella imagen de la soledad, ese espacio al que el s...
04/05/2026

“La noche y el dormir”
Columna: Raymundo Rivera
03/05/2026

La noche, aquella imagen de la soledad, ese espacio al que el ser acudía en su búsqueda de lo desconocido —el mismo que habitaba Rainer Maria Rilke para encontrarse con lo más íntimo—, esa hora especial donde uno se reunía con la otredad, ha dejado de ser un espacio de intimidad.

Antes, la noche marcaba el tiempo del descanso, albergando en sí la posibilidad de la inactividad, del retiro, de la suspensión. Era un corte en el flujo de lo productivo. Hoy, esa frontera entre el día y la noche se ha erosionado casi por completo. El orden digital ha desanclado la hora de su lugar en el mundo terrenal: el tiempo ya no se vive, se mide; ya no se habita, se contabiliza como dígito. A esto se suma la cultura del consumismo permanente, donde el sujeto no deja de ser interpelado como consumidor, incluso en aquello que antes pertenecía al descanso.

El sueño mismo ha sido capturado por la lógica de la sociedad del rendimiento, como la describe Byung-Chul Han. Dormir ya no es simplemente descansar, sino una actividad susceptible de ser optimizada, estudiada, intervenida. Hace no mucho, circulaban publicaciones de The New York Times preguntando si es posible aprender durante el sueño. Este tipo de estudios, que pueden parecer inofensivos o puramente científicos, se revelan como nuevos territorios de explotación para el capital: incluso el descanso deviene recurso.

La ciudad misma ha sido reconfigurada para sostener esta vigilia constante. La actividad comercial 24 horas, los sistemas de pago digitales, las plataformas de entrega a domicilio que operan de madrugada, configuran una vida donde la noche ya no detiene nada. A las tres de la mañana se puede consumir comida, imágenes, entretenimiento. Se puede entrar a plataformas como X (Twitter) y recorrer contenidos que transitan sin fricción de lo sugerente a lo explícito. Lo explícito captura la noche.

En este contexto, figuras como el flâneur —aquel paseante que observaba la ciudad— se vuelven casi imposibles, como ya anticipaba Walter Benjamin. También desaparecen el coleccionista y el jardinero: formas de relación lenta, contemplativa, con el mundo. La vida activa ha sido secuestrada por la exigencia, el rendimiento y, en última instancia, el cansancio.

El último reducto parecía ser la mente: ese espacio no expuesto, no mostrado, no capturado. Pero también ha sido erosionado. A través de algoritmos, redes digitales y formas de lo que podríamos llamar psicopoder, la interioridad es intervenida. La mente se vuelve un campo minado donde operan lógicas de consumo y dopaje digital, capturando subjetividades individualizadas.

Así, el flâneur cede su lugar al cazador: una figura que no descansa, que permanece alerta, cuyos ojos ya no contemplan sino que escanean, y cuyo dedo navega interfaces en una búsqueda constante. Caza ofertas, imágenes, estímulos, en un tiempo fragmentado donde la atención es mínima y siempre desplazada por lo siguiente. Si antes se recorría la ciudad en busca de lo otro, ahora el mundo entero es traído al sujeto en una lógica centrada en el yo.

Pensar en Marcel Proust permite dimensionar esta transformación. A través de una relación particular con el tiempo, el descanso y la memoria, produjo una de las obras más importantes de la literatura universal. Hoy, en ese mismo marco temporal, probablemente estaría atravesado por la lógica digital: navegando redes como Facebook o Instagram, respondiendo correos, consumiendo videos de corta duración durante la noche. Ese flujo constante interrumpiría la posibilidad de esa densidad reflexiva que le permitió narrar toda una época, capturar un mundo con la misma precisión con la que una fotografía analógica fija su referente.

¿Dormir feliz? Un sueño. Aunque aún se escuche que dormir es deseable, incluso placentero, habitamos una cultura que en el fondo rechaza el sueño. Antes, dormir estaba rodeado de misterio, incluso de cierta sacralidad. Hoy, es apenas una función más dentro de un horario saturado, un momento residual en una vida atravesada por la autoexplotación y por la constante intromisión del capital en la psique.

La noche ya no nos pertenece. Y en esa pérdida, también se desvanece la posibilidad de encontrarnos con nosotros mismos.

“El creador de contenido regio”Columna: Raymundo Rivera 03/05/2026 El creador de contenido regio se ha convertido en un ...
04/05/2026

“El creador de contenido regio”
Columna: Raymundo Rivera
03/05/2026

El creador de contenido regio se ha convertido en un ídolo dentro de la sociedad de consumidores de la Zona Metropolitana de Monterrey. Es cazador de atención y ejecutante de performance: una figura que no solo comunica, sino que encarna el espectáculo mismo. Su éxito no radica únicamente en lo que dice, sino en su capacidad de circular, de volverse viral, de habitar las lógicas de una cultura donde la utopía no se alcanza, sino que se monetiza.

Del héroe a la celebridad, este tipo de creador representa la transición hacia una figura moldeada por las pantallas y por la liquidez cultural descrita por Zygmunt Bauman. Su contenido, especialmente en formato de podcast, funciona como una especie de pornografía de la conversación: una exposición constante donde la palabra se vuelve mercancía, donde hablar es producir valor.

Hay en él una transparencia estratégica: entiende el capital, sus dinámicas y sus narrativas. Su discurso de crecimiento personal, aunque motivacional, es profundamente individualizador, alineado con la lógica neoliberal. Es una figura que emerge en un momento particular de la identidad regiomontana: una nostalgia por lo sólido que, paradójicamente, se expresa dentro de lo líquido. Se fetichiza lo estable mientras se navega en la inestabilidad, endulzando la experiencia con una positividad constante.

Su visión del mundo es preventiva, calculada, pero también atravesada por tensiones: el deseo de estructuras tradicionales frente a una realidad que constantemente las disuelve. En este sentido, encarna esa transición donde incluso lo íntimo —relaciones, familia, identidad— queda expuesto a la volatilidad contemporánea.

La risa nerviosa, la duda performada (“no sé si esto está bien”) refleja algo más profundo: la pérdida de autoridad cultural en su función educativa. Ya no se enseña desde la certeza, sino desde la circulación. Es una figura que proviene de los medios, pero que ha aprendido a jugar mejor que ellos; conoce a su audiencia, sabe qué darles y cómo mantenerlos enganchados.

Lo “cool” y lo “disruptivo” se vuelven metas en sí mismas. Aunque reconoce la inexistencia de ideales románticos, posiciona el entretenimiento como un bálsamo frente a la frustración cotidiana. Su figura no solo representa lo regiomontano: es apropiada por ello, se vuelve símbolo, bandera.

En este marco aparece una ética del trabajo profundamente arraigada: el “échaleganismo”, la productividad constante, la aspiración hacia modelos de consumo vinculados a Estados Unidos. No solo produce contenido, produce también imaginarios: cursos, fórmulas de éxito, narrativas de inversión —muchas veces de carácter especulativo— que prometen movilidad social.

Se trata de un ecosistema colaborativo: el “creador regio” como identidad colectiva dentro del eje Monterrey–San Pedro, una ciudad que se piensa a sí misma como avanzada, ahora no solo industrial sino también digital. Aquí, producir(se) es casi una obligación moral.

La postura es clara: pro-individuo, pro-legalización, aspiracional hacia el consumismo estadounidense. Estos creadores son conscientes de su público: trabajadores de oficina, participantes de la gig economy, mexicanos que habitan tanto este lado como el otro del río Bravo.

Lo que ofrecen es, en apariencia, simple: “buena plática”. Pero en realidad es algo más complejo: una economía de la palabra. En ella, consumir contenido se vuelve rutina, y ser interesante, una exigencia. La conversación se transforma en juego, en intercambio constante, como una partida de tenis donde las ideas rebotan sin cesar.

Se habla de todo y de nada al mismo tiempo. Se encarna lo nuevo, ese “huracán de lo nuevo” que empuja al ángel de la historia hacia el futuro, como lo pensó Walter Benjamin. La conversación deja de ser solo diálogo: se convierte en amplificador, en dispositivo productivo.

Así, vestidos simbólicamente con trajes de la NASA y lentes Ray-Ban, estos creadores operan en una realidad donde hablar ya no es solo comunicar: es producir, circular y, sobre todo, sostener el flujo constante del entretenimiento.

"Monterrey murió cuando empezó a llamarse Rayados"Columna: El sociologo gradista18/04/2026.Hoy Rayados quedó eliminado d...
19/04/2026

"Monterrey murió cuando empezó a llamarse Rayados"
Columna: El sociologo gradista
18/04/2026.

Hoy Rayados quedó eliminado dos fechas antes de que termine el torneo. Algo que no pasaba desde 2013. Jornada 15.

Y lo peor es que ya ni sorprende.

Podríamos hablar de lo de siempre, pensar que son errores, lesiones, decisiones técnicas, el desastre emocional del equipo, lo poco que ha funcionado el proyecto actual, podríamos incluso caer en lo fácil y señalar nombres. Pero la realidad es otra… esto viene de mucho más atrás.

Porque este equipo dejó de ser equipo hace tiempo.

Y aquí voy a decir algo que incomoda: el menos culpable hoy es Nicolás Sánchez. Sí, ese mismo que hoy aparece como técnico interino en medio del caos. Pero su figura también refleja bien claro que en su desesperación, el club voltea al pasado… porque en el presente no hay nada sólido que sostenga. Pero "es la hora" de recordar que ellos mismos mataron la identidad del club poniendo a alguien que no ha ganado nada, frente a quienes sí lo hicieron.

Rayados (o lo que sea que sea hoy) es el resultado de años de decisiones que fueron alejando al club de sí mismo.

Primero fue la mudanza. El cambio de estadio no solo fue geográfico, fue simbólico. El Club de Futbol Monterrey dejó de habitar Monterrey. Se instaló en Guadalupe y con eso vino la transformación en “Rayados”, una marca más fácil de vender, más cómoda para el marketing, más alineada a una lógica empresarial que futbolera.

Después vino la especulación. La apuesta por nombres, por fichajes que suenan bien, por campañas que ilusionan más en redes que en la cancha. Jugadores que sí tienen calidad, claro, pero que llegan envueltos en una narrativa que no construye identidad, solo expectativa y mucha presión, y si eres un jugador que no sabe qué hacer con la presión, estás perdido aquí.

Y cuando la expectativa se rompe, lo que queda es esto, un equipo que no juega a nada, un vestidor roto, frío.
Una directiva que sigue apostando por sostener decisiones porque ya costaron demasiado dinero como para aceptar que fueron un error.

Y mientras tanto, la afición viendo cómo le venden el mismo discurso cada torneo.

El año pasado escribía sobre la “especulación” alrededor del club. Hoy eso ya no alcanza. Esto ya es otra cosa. Esto es una desconexión total entre lo que el club dice ser y lo que realmente es. Incluso fuera de la cancha lo estamos viendo clarito, lo de la rotonda/glorieta alrededor del Arco de la Independencia, en el cruce de Madero y Pino Suárez, es el mismo síntoma. Hace menos de tres años la pusieron como algo que pudiera hacer menos hostiles las calles de la ciudad, y hoy la quitan como si nada, más por revanchismo político que por un proyecto de ciudad. No hay continuidad, no hay visión, no hay respeto por lo que se construye. Todo depende de quién está en turno y qué narrativa le conviene empujar. Así como en el club cambian discursos, técnicos y proyectos sin rumbo, en la ciudad igual se manejan según intereses. Al final, tanto Rayados como Monterrey están atrapados en la misma lógica de decisiones que se toman para la foto, no para sostener identidad.

Porque Monterrey, como ciudad, también va por ahí.

Empresas que llegan, crecen, extraen, se posicionan… y cuando algo falla, lo que importa es la imagen, no el fondo. La misma lógica que vemos en el club. Todo se cuida hacia afuera, el mundial no es la excepción, solo de pensar en el estadio, la marca, el discurso. Esta ciudad y este equipo, hace años que viven en la mediocridad por los dirigentes que tenemos y la población/afición que no hace nada al respecto.

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