02/06/2026
“El fin de la palabra y los sistemas LLM”
Columna: Raymundo Rivera
01/06/2026
La palabra refiere a cosas, tangibles como intangibles, de las cuales se expresa algo real en el mundo, el de las cosas o el de las ideas. Quien emite una palabra se refiere al hecho fáctico, sea en cualquier orden, y su expresión refleja aquello que es y que se piensa, tanto para el emisor como para el receptor.
Hablar es un acto cuya naturaleza responde a la función comunicativa, o a la apreciación de la misma.
Comunicar y recitar un poema son actos constitutivos donde se hace uso del lenguaje, el cual se emplea según el acto por parte de quien lo emite.
La poesía, entendiendo a Barthes, conlleva un juego de palabras, su riqueza intangible, el gusto del texto.
Las afirmaciones alegan a algo existente, como lo que produce la fotografía analógica. La fotografía, así mismo, menciona este autor, refleja el referente. La fotografía analógica es el referente, quien valida la fotografía al haber sido, exclamando un “esto ha sido”. La fotografía analógica sube a la categoría de lo fáctico, de lo sucedido en el orden terrenal.
En ¿Qué es la vida? de Schrödinger se mencionan aspectos físicos y biológicos, así como una problematización de lo que se constituye entre ciertas teorías con la cuestión de la mera célula.
Siendo críticos al respecto, no eludiendo la realidad material, sino todo lo contrario, se puede afirmar que la vida es una lucha, es un conflicto entre especies dadas las condiciones, no solamente las sociales, sino también las condiciones que surgen en la naturaleza. La teoría de juegos pasa a la teoría del conflicto, y lo que es un mero juego, resaltando la figura de la palabra “jouer”, pasa a un aspecto más frío y más imperativo, como lo es el conflicto. La vida es un conflicto, una lucha donde, si bien la vida está garantizada por los procesos biológicos, está constantemente amenazada por el entorno hostil, del cual el ser humano lleva toda una historia de conflictos de los que ha sobrevivido como especie frente a dicho entorno.
La palabra es un arma, una tecnología, un símbolo que encarna un referente, que refiere a una representación que se da en el orden terrenal, desde lo dicho sobre el clima hasta la cuestión de Dios, pues lo simbólico escala la torre de Babel que el propio lenguaje puede llegar a construir.
Hay palabras muy bonitas, así como personas que las emiten y que encarnan algo existente, o al menos cuya representación puede llegar a ser un gran conjunto de hechos no factibles. ¿Y qué mejor ejemplo que el objeto que trata la metafísica?
Un sistema como ChatGPT, en el cual se escriben un par de palabras, puede desencadenar todo un ensayo sobre cualquier cosa. La palabra se pierde, así como el emisor.
Escribo esto desde mis notas porque me importa, porque siento que este pensamiento tiene algo que debe, en menor o mayor medida, ser leído, y pienso que hablar nunca ha sido un acto de resistencia como lo es hoy.
Hablar y escribir, en su modo correcto, son ejercicios nobles que provienen de todo un bagaje de la cultura occidental europea. Uno lee a los sociólogos europeos y se da cuenta de que ellos escriben como si fueran leídos por sus pares europeos, con el propósito de hablar de lo que a ellos les importa, para hacer un uso de lo teórico y llevarlo a sus políticas públicas, todo a través de una argumentación proveniente de la tradición ilustrada, donde la razón quita el velo y lo que era una dominación de dirigentes pasa a ser la de la pura razón. Escribiendo se cambia el mundo. Y una buena idea puede cambiar el status quo.
Todo esto queda erosionado, por supuesto, por la modernidad digitalizada y de los flujos, así como por el cambio de paradigma tanto de los dirigentes como de la masa social.
Estos sistemas LLM no tienen nada que decir y solo reproducen lo igual. No hay nada que leer, nada que en verdad haga un cambio, y ni siquiera hay comprensión del gran fenómeno que ocurre a escala global. Estos sistemas no comprenden lo que hacen y la dominación tampoco proviene de quienes son dueños de la maquinaria, pues con un solo clic ya se desencadenaron sucesos de los cuales nadie advirtió, y aquello de lo que se avisó no recibió atención.
Estos sistemas eliminan el lenguaje. El huracán de la raison d’être de la société technocratique erosionó algo muy preciado, que es el acto constitutivo del hablar, algo muy humano, pues nuestro sistema de lenguaje es único, único entre los otros sistemas de comunicación de nuestros cohabitantes. Porque entre animales nos reconocemos.