Observando la sociedad

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Y mas cosas.

09/08/2026

Los bienes materiales, activos o pasivos, las herramientas, los objetos de consumo, las cosas en sí mismas, son portadoras de un discurso: discursos entre discursos que son los que le brindan la narratividad a la propia vida personal.

Los objetos físicos y espaciales son portadores de un discurso para quien los observa y los posee, o para quien los percibe y desea. La cosa no se presenta como es, en cuanto a su estructura o uso, en términos de utilidad y contenido, sino que lo social, campo donde los discursos navegan, se producen y se reproducen, carga de discurso a la cosa material.

Si bien los objetos poseen estas cualidades intersubjetivas por parte de sus consumidores, que son quienes narran el discurso a través de estos objetos, brindándoles su historia y su contexto, estas cualidades se sobreexponen y se sobreconsumen en redes sociales, donde la exposición de los discursos se manifiesta en una serie de deseos que cargan una narrativa portadora del discurso, difundido y maximizado en la intersubjetividad dentro del campo digital, donde la circulación de discursos está materializada en sus objetos de consumo.

¿Castigar siempre es hacer justicia?Vivimos en una sociedad donde expulsar, cancelar, encarcelar o señalar suele aparece...
29/07/2026

¿Castigar siempre es hacer justicia?

Vivimos en una sociedad donde expulsar, cancelar, encarcelar o señalar suele aparecer como la respuesta inmediata frente a un conflicto. Pero pocas veces nos detenemos a preguntar si esas respuestas realmente reparan el daño a la víctima, si transforman las conductas o ayudan a construir comunidades más seguras.

En este curso introductorio de tres sesiones nos acercaremos al antipunitivismo y a la justicia restaurativa desde una perspectiva accesible y crítica. No se trata de justificar la violencia ni de minimizar el daño, sino de preguntarnos qué otras formas existen para enfrentar los conflictos, asumir responsabilidades y pensar la reparación más allá del castigo.

A lo largo del curso analizaremos casos cotidianos, leeremos y discutiremos textos breves, realizaremos ejercicios colectivos y abriremos un espacio de diálogo donde todas las preguntas son bienvenidas. No es una clase magistral, es un espacio para pensar juntxs.

📅 Lunes 10, 17 y 24 de Agosto
💻 Microsoft Teams
$350 público general | $200 estudiantes

No necesitas conocimientos previos, sólo disposición para cuestionar algunas de las ideas que damos por sentadas sobre la justicia, el castigo y la convivencia.

📩 Si te interesa participar o recibir más información, envía mensaje directo a la página de Observando la sociedad o al WhatsApp 8182092264.

¿Castigar siempre es hacer justicia?Vivimos en una sociedad donde expulsar, cancelar, encarcelar o señalar suele aparece...
29/07/2026

¿Castigar siempre es hacer justicia?

Vivimos en una sociedad donde expulsar, cancelar, encarcelar o señalar suele aparecer como la respuesta inmediata frente a un conflicto. Pero pocas veces nos detenemos a preguntar si esas respuestas realmente reparan el daño a la víctima, si transforman las conductas o ayudan a construir comunidades más seguras.

En este curso introductorio de tres sesiones nos acercaremos al antipunitivismo y a la justicia restaurativa desde una perspectiva accesible y crítica. No se trata de justificar la violencia ni de minimizar el daño, sino de preguntarnos qué otras formas existen para enfrentar los conflictos, asumir responsabilidades y pensar la reparación más allá del castigo.

A lo largo del curso analizaremos casos cotidianos, leeremos y discutiremos textos breves, realizaremos ejercicios colectivos y abriremos un espacio de diálogo donde todas las preguntas son bienvenidas. No es una clase magistral, es un espacio para pensar juntxs.

📅 Lunes 10, 17 y 24 de Agosto
💻 Microsoft Teams
$400 público general | $200 estudiantes

No necesitas conocimientos previos, sólo disposición para cuestionar algunas de las ideas que damos por sentadas sobre la justicia, el castigo y la convivencia.

📩 Si te interesa participar o recibir más información, envía mensaje directo a la pagina de observando la sociedad o al WhatsApp 8182092264.

Audiencia pública de movilidadApunte del sociólogo gradista.Ayer que fue esta audiencia respecto a los temas de movilida...
25/07/2026

Audiencia pública de movilidad

Apunte del sociólogo gradista.

Ayer que fue esta audiencia respecto a los temas de movilidad, fue bonito ver a tanta gente reunida y preocupada por el transporte público en nuestra ciudad, sin embargo, creo que para que estos temas puedan avanzar, es necesario entender para que sirven estas audiencias. Sirven para presentar avances, compromisos, proyectos, responder cuestionamientos y dejar constancia pública de lo que hacen (o dejan de hacer) las instituciones. Eso no significa que sean suficientes ni que estén funcionando bien, pero sí que tienen una lógica distinta a la de una protesta.

De hecho, desde el momento en que la dependencia decide enviar representantes en lugar de los titulares, ya hay un mensaje político bastante claro. No es la ciudadanía la que está "ganando" por gritar más fuerte, ni el gobierno el que necesariamente sale fortalecido, creo lo que se hace evidente es el nivel de prioridad que la propia autoridad le está dando al tema.

Citando a un colega que me topé ayer, cuando escuchamos "transparencia" significa hacer públicos sus actos, decisiones, uso de recursos y manejo de fondos, de forma CLARA y ACCESIBLE, no lenguajes técnicos y fórmulas que por cierto, ayer de los representantes que fueron, algunos ni sabían las respuestas a las preguntas, otros hablaban de revisar un portal en línea que ni funciona ni está actualizado (se les mostró con evidencia).

Opinen ustedes.

En la Grada

"Todos eligieron un bando, nadie habló de justicia"Observando la sociedad Columna: El sociólogo gradista.Hay algo que me...
24/07/2026

"Todos eligieron un bando, nadie habló de justicia"
Observando la sociedad
Columna: El sociólogo gradista.

Hay algo que me ha incomodado muchísimo del caso del profesor Alberto Israel Jasso y, curiosamente, no tiene que ver con saber si era culpable o inocente, tiene que ver con la facilidad con la que otra vez la sociedad convierte una tragedia en una guerra de bandos.

Por un lado, la machósfera decidió canonizar al profesor. Ya no era una persona denunciada, ahora era el mártir definitivo de las falsas denuncias. Del otro lado, cualquier intento por hablar del suicidio o del debido proceso comenzó a verse automáticamente como un ataque contra las mujeres que denuncian violencia.

Y creo que las dos conversaciones se quedaron cortas, es más creo que a veces la machósfera y el feminismo tienen más en común de lo que creen.

Voy a decir algo que para mí debería ser obvio y creo tambien deberia serlo para el resto, y es que el suicidio de una persona nunca demuestra que una denuncia sea falsa. Tampoco una denuncia demuestra automáticamente que alguien sea culpable. Si empezamos a usar cualquiera de esas dos ideas para construir "verdades", entonces ya no estamos hablando de justicia, sino de emociones. A ver, hasta donde sabemos, la investigación nunca terminó. Y eso significa que hoy nadie puede afirmar, con honestidad, qué ocurrió realmente entre el profesor y la estudiante.

Quizá el maestro abusó de ella y nunca llegó a responder por ello, quizá los hechos ocurrieron de una manera distinta a como fueron denunciados, quizá la investigación habría confirmado la denuncia, tal vez se habrían encontrado inconsistencias.

Simplemente no lo sabemos.

Precisamente por eso existen los procesos, no para proteger a un agresor, como muchas veces se dice. Tampoco para proteger denuncias falsas. Existen porque la única forma de acercarnos a la verdad es investigando, no adivinando.
Lo que sí sabemos es otra cosa.

Sabemos que una menor terminó expuesta públicamente, que un docente terminó suicidándose antes de que existiera una resolución y lo más doloroso, que miles de personas decidieron resolver el caso desde Facebook, X o TikTok y oh sorpresa, ninguno de esos hechos representa justicia.

Hay algo que me preocupa especialmente de la forma en que la machósfera se apropió del caso, no les interesó el debido proceso, no les interesa discutir cómo mejorar las investigaciones, no les interesó hablar de salud mental, mucho menos de responsabilización, lo que hicieron fue construir un mártir.

De pronto, un caso complejo terminó convertido en la prueba definitiva de que el feminismo destruye hombres, de que las denuncias arruinan vidas y de que las políticas de género son el verdadero problema. Pero si realmente les importara la justicia, la conversación sería otra. Estarían preguntándose por qué un sistema permite que una investigación termine convertida en una guerra digital, por qué una menor puede quedar expuesta públicamente, por qué alguien percibe que la muerte es la única salida posible.

Y, sobre todo, estarían preguntándose qué hacemos cuando una agresión sí ocurrió, porque curiosamente ahí la machósfera se queda sin respuestas, todo termina en "era inocente" o "era culpable".

Nunca en "¿cómo responsabilizamos a alguien?".

Y creo que ese vacío también dice mucho de la manera en que entendemos la justicia.

Llevamos años diciendo que queremos acabar con la violencia machista. Sin embargo, muchas veces seguimos imaginando las soluciones desde la misma lógica patriarcal con la que históricamente se administró el castigo. Nuestra respuesta favorita sigue siendo destruir a alguien, ya sea la cárcel, la funa, la expulsión, o la muerte. Pensamos que mientras más sufra una persona, más cerca estamos de la justicia, pero basta mirar nuestras cárceles para entender que eso es mentira.

Si hay un delito particularmente odiado dentro de prisión es el abuso sexual. Todos sabemos lo que pasa con quienes llegan acusados de esos delitos. Lo golpean, lo humillan, lo violan, lo convierten en objeto de la misma violencia que decimos condenar. Si yo fuera inocente y sé que me van a procesar por ese delito, supongo yo tampoco querría vivir eso, ¿saben?

Pero hay personas que incluso celebran esa idea porque sienten que "eso sí es justicia", y sin darnos cuenta, terminamos reproduciendo exactamente la lógica que decimos combatir, no estoy diciendo que quien agrede sexualmente no deba enfrentar consecuencias. Claro que debe enfrentarlas. Las víctimas tienen derecho a la verdad, a la reparación y a la justicia, lo que estoy cuestionando es otra cosa.
¿De verdad creemos que la única forma de responder frente a la violencia es producir más violencia?

Si el profesor era culpable, su muerte no reparó absolutamente nada. No hubo verdad judicial. No hubo responsabilización. No hubo posibilidad de reparación para la joven. Y además dejó expuesta a una menor de edad a un nivel de hostigamiento que nunca debió vivir.

Si era inocente, tampoco hubo justicia. Nunca existió una resolución que permitiera demostrarlo.

En cualquiera de los dos escenarios el sistema fracasó y creo que esa es la conversación que estamos dejando pasar, no necesitamos héroes, mucho menos mártires.

Tampoco necesitamos convertir una denuncia en una sentencia, lo que necesitamos es un sistema capaz de proteger a quien denuncia sin destruir anticipadamente a quien es denunciado, un sistema que investigue rápido, que acompañe, que garantice derechos y que, cuando exista una agresión, no se conforme únicamente con castigar, sino que piense seriamente en la responsabilización, la reparación y en evitar que esa violencia vuelva a ocurrir, mientras nuestra única imaginación política siga siendo el castigo, vamos a seguir llamando justicia a cosas que, en realidad, solo producen más dolor.

Hace unas semanas nos brincábamos bardas para entrar al Fan Fest. Al día siguiente regresamos a pagar casetas nuevamente...
22/07/2026

Hace unas semanas nos brincábamos bardas para entrar al Fan Fest. Al día siguiente regresamos a pagar casetas nuevamente, estacionamientos cada vez más caros, scooters y bicicletas aventadas por todos lados sin infraestructura, un monorriel que, sin desearlo obviamente, tiene muchas posibilidades de caerse por las negligencias con las que fue construido y un transporte público que sigue siendo el mismo de siempre.

El Mundial ya pasó, pero la ciudad en la que vivimos sigue aquí.
Si alguna vez te has quejado del camión, del metro, de los transbordos, de las banquetas o simplemente de lo difícil que es moverse en Monterrey, date una vuelta a la audiencia pública sobre movilidad y transporte.

No hace falta pertenecer a ningún colectivo, de hecho, a veces parece que es mejor si no perteneces a uno, puros egos y contradicciones, como 20 colectivos que luchan por lo mismo y los que según son muy grandes se andan disolviendo porque no soportan verse la jeta. Pero sí, si eres un ciudadano, seguro que el tráfico y eso te molesta, ya es hora de exigir a gobernantes y a todos en esta ciudad que hagan lo que deben hacer, si somos el estado que según más genera, pues bueno, carreteras, transporte y condiciones que lo valgan, si eres regio como yo, seguro que amas esta ciudad, pero es una mi**da en lo que se ha convertido, y no por foráneos, mal llamados "chiriwillos", sino por las escorias de gobernantes que se la pasan dando el fundillo a los mismos empresarios de siempre.

📍 Escuela Adolfo Prieto, en Av. Prolongación Madero, Col. Obrera (Interior del Parque Fundidora) Acceso E4, Mty, N.L.
https://maps.app.goo.gl/gkNRacU5W8NPkrbe9

📅 Viernes 24 Julio.
6:00 PM

18/07/2026

Ya dejen de repetir que el fútbol y la política van separados o no sé deben mezclar. Históricamente el fútbol se ha usado para lavar la imagen de dictaduras, guerras y genocidios, este mundial no es distinto, es la cumbre del cinismo al que hemos llegado como sociedad.

Ahora, lo importante es que antes existía, al menos, la idea de que el Estado de derecho ponía límites al poder. Hoy, casos como la intervención de Donald Trump para revertir una tarjeta roja en pleno Mundial o el abierto desacato a normas del derecho internacional muestran algo que ya ni siquiera se intenta ocultar. Rita Segato decía que hemos pasado de creer en la fuerza de la ley a normalizar el cinismo de que las reglas solo aplican para algunos.

En la Grada

18/07/2026

¿Que pasa cuando somos desechables? Cuando lo que hacemos ya no tiene valor? La tierra es muy pequeña para los billonarios y por eso ya no se interesan en la tierra y en sus habitantes, sino más allá. La decadencia no se puede negar y este tipo de casos niegan la humanidad. Un pequeño grupo tendrá mucho poder y nosotros el 99% no les interesamos. Esta nueva clase, este grupo social, va a cambiar el status quo y lo que conocemos cambiará.

Sociología para la vida cotidiana

“Mi versión del y si, si”Columna: Raymundo Rivera 08/07/26Que gane Mexico es una ilusión, es un sueño, un sueño tal que ...
08/07/2026

“Mi versión del y si, si”
Columna: Raymundo Rivera
08/07/26

Que gane Mexico es una ilusión, es un sueño, un sueño tal que nos convence, que nos motiva, que refuerza lo que somos, ya sea unos chingones o una mi**das.

El y si, si? Mezcla la duda, la certeza y la cuestión, así como una condición, una pregunta que conlleva varias cuestiones y caminos, estructuras diferentes en un diagrama de flujo.

En el contexto del mexicano de a pie esta cuestión es clave para motivarse y que lo lleva a plantearse caminos distintos según sea el resultado, y claro que somos muy pasionales en nuestra toma de decisiones.

En algunos casos el país le delega toda una responsabilidad inconmensurable al equipo mexicano sobre la estabilidad del país. El bien y el mal se ponen en balanza y todo dependerá del significado adjudicado según el observador subjetivo.

Creemos que ganarle a un equipo primer mundista es un suficiente para así alienarse a la realidad presentada y claro que aparecen cuestiones como mexicanos al ser un país que pasó por una conquista extranjera. “Van a probar el Chile nacional” dicen algunos cánticos, que refleja la actitud del chingarse al otro, y claro a través de la cultura del sometimiento a través de la carga simbólica y real del abuso sexual.

Sin el sentimiento de ser un ganador de pronto surgen las malas leches del perdedor. Seguramente todos si llegamos a pensar que el éxito de la selección nacional es portadora de toda una esperanza personal, donde si gana Mexico ganó yo, pues mi esperanza es noble, como la del chavo, según me educaron en este país con estas costumbres y tradiciones de formas de ser. El bien y lo peor surgen en estas pasiones desmedidas. Todos pensamos en que haríamos si la selección gana y así como depositamos esa confianza en un otro más, delegamos esa responsabilidad para así lavarnos las manos.

El mexicano seguirá soñando con o sin selección ganando, pues son portadores de nuestras esperanzas, ante la realidad ya perdida por los malos tratos por parte de la clase política y de la clase del narco.

Que padre es soñar, y que mejor gozo que el del soñador. Sigamos soñando.
(Pausa comercial para la industria cervecera o de alguna casa de apuestas)

"¿Y si sí?"Columna: El sociologo gradista.06/07/2026.No sé exactamente qué me dejó la derrota de México.Llevo todo el dí...
06/07/2026

"¿Y si sí?"
Columna: El sociologo gradista.
06/07/2026.

No sé exactamente qué me dejó la derrota de México.

Llevo todo el día pensando que debería estar escribiendo sobre la FIFA, sobre el Mundial, sobre los gobiernos que aprovecharon el torneo para presumir obras que durante años no hicieron, sobre las colonias que taparon, sobre todo eso que llevo meses diciendo y repitiendo.

Pero la verdad es que no he podido pensar en nada de eso, hay otra cosa dándome vueltas en la cabeza, creo que hasta cierto punto me pone incómodo.

Antes del partido, durante la semana, vi videos de la gente intentando entrar al Fan Fest. Personas brincando vallas, empujándose, buscando cualquier forma de pasar. Los vi como "de lejitos" dirían.

Pero ayer, después de que México perdió, me sorprendí pensando una tontería, o quizá no es una tontería. Pensé que, si hubiera estado ahí, probablemente habría estado más cerca de brincar una de esas vallas que de acompañar a una madre buscadora en una jornada de búsqueda.

Cuando lo pensé, sentí como después de un chingazo en el estómago.

Porque llevo años leyendo sobre desaparecidos, he ido a conversatorios, he escrito sobre violencia, he compartido publicaciones, he tenido discusiones larguísimas sobre el tema. Y aun así, si soy completamente honesto al decir que, la emoción que me produjo el mundial estuvo mucho más cerca de moverme físicamente que muchas de las causas que supuestamente considero importantes.

No me gusta admitirlo, pero creo que es verdad.

Y quizá por eso también terminé escribiendo esta columna, porque hace mucho que no escribía algo así.

Hace mucho que no me sentaba frente a la computadora solamente para intentar entender una sensación.

Hubo un tiempo en que escribía constantemente. Sobre sociología, sobre fútbol, sobre la ciudad, genero, masculinidades, sobre cualquier cosa que me estuviera dando vueltas en la cabeza. Si, reconozco que también veía los números. Veía cuánta gente leía, compartía o discutía los textos. A veces pensaba que desde ahí podía existir algún tipo de incidencia.

Con el tiempo, como se dice en el medio, iba "cazando la nota" y al cubrir las protestas por el tarifazo con mi cámara, me fui acercando más a colectivos, organizaciones y espacios activistas. Y aunque aprendí muchísimo ahí, también creo que poco a poco fui dejando de escribir desde este lugar. Como si la acción fuera siempre más importante que la reflexión. Como si escribir fuera insuficiente.

Y ayer me pregunté si también me había dejado llevar por una especie de energía colectiva que confundí con organización cuando en realidad era otra cosa. Porque viendo a miles de personas reunidas alrededor del Mundial entendí que una parte de mí también extrañaba eso, la sensación de estar dentro de algo más grande, de una conversación compartida, de una emoción colectiva.

Muchas veces me pregunté si valía la pena seguir escribiendo, y me resulta curioso que haya sido una derrota de México la que me hiciera volver a sentarme frente al teclado.

No para explicar nada, ni para tener una postura super revolucionaria, sino porque había algo que no me podía sacar de encima.

Durante semanas vi gente organizándose para ver partidos, vi grupos enteros ponerse de acuerdo, vi familias reunirse, vi amigos que no se hablaban desde hace meses mandarse mensajes, vi gente salir antes del trabajo para alcanzar el juego.

Vi personas hacer filas enormes bajo el sol, a miles reunidos en una misma emoción, y lo raro es que yo también estaba ahí. Fíjense, nunca fui al fan fest, más por cansancio y flojera que por "postura política".

Porque sería muy fácil escribir esto como si estuviera hablando de otros, como si yo hubiera sido el observador crítico que todo lo analiza desde afuera y no me hubiera puesto a buscar los juegos en páginas de dudosa procedencia después de cerrar como 50 pestañas de anuncios sobre p***o y casinos.
*Es brazzino, el juego de esta...

Pero no.

Les digo que yo también andaba viendo horarios, revisando resultados.

Yo también me encontré haciendo cuentas absurdas sobre los rivales que venían después, yo también pensé, aunque fuera por momentos:

¿Y si sí?

Y eso es lo que me incomoda.

Porque siempre nos dicen que la gente no participa, que la gente no se organiza, que la gente no sale, que vivimos encerrados en nosotros mismos, luego ves miles de personas intentando entrar a un Fan Fest y entiendes que quizá el problema nunca fue la apatía.

La energía existe, las ganas de reunirse existen, la necesidad de sentir que uno forma parte de algo existe, eso está ahí.

Lo vimos todos, lo que no entiendo es por qué aparece con tanta fuerza para unas cosas y con tanta dificultad para otras. No tengo una respuesta, y tampoco quiero fingir que la tengo, porque además sería hipócrita. He conocido movimientos sociales llenos de gente admirable, y también he conocido espacios donde la gente se destruye entre sí. He visto solidaridad verdadera, y también he visto ego, castigos y pequeñas luchas de poder disfrazadas de causas nobles.

Por eso tampoco puedo refugiarme en la idea de que todo se resolvería si la gente dejara de ver fútbol y se fuera a marchar, no creo que funcione así.

Lo único que sé es que ayer vi a miles de personas emocionadas por algo que sabían que probablemente terminaría mal. Porque, seamos honestos, todos conocemos la historia, sabemos cómo suelen terminar estos torneos, quiénes suelen levantar la copa, quiénes tienen más dinero, mejores ligas, mejores estructuras.

Y aun así creemos, o por lo menos queremos creer, quizá por eso me pegó la eliminación, no porque pensara que México iba a ser campeón, ni porque realmente creyera que esta vez era diferente, me pegó porque durante unas semanas sentí algo que no aparece tan seguido.

La sensación de que mucha gente estaba mirando hacia el mismo lado y tú quieres voltear, aunque sea una vez.

Hoy sigo pensando en esas personas brincando las vallas del Fan Fest, y sigo pensando en mí, porque la verdad es que no estoy seguro de qué me dice eso sobre el país, pero sí me dice algo sobre mí.

Me dice que todavía necesito creer en algo, y que, por más discursos que uno tenga encima, por más lecturas, por más críticas, por más análisis, a veces termina corriendo detrás de la misma ilusión que corre todo el mundo.

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