Los días de Issa

Los días de Issa ¡Bienvenidos (as)! Los Días de Issa: donde la vida de mamá, maestra y mujer se encuentra.

Olvídate de todo, respeta tus tiempos y procesos.... que el ruido de los demás no te altere. Simplemente fluye 🙌🏼💥
02/01/2026

Olvídate de todo, respeta tus tiempos y procesos.... que el ruido de los demás no te altere. Simplemente fluye 🙌🏼💥

16/12/2025

🙏 ORACIÓN DE LAS 7 BENDICIONES PARA LA VIDA DE TUS HIJOS.
Amado Dios, hoy me acerco a Ti con el corazón lleno de amor por mis hijos. Ellos son regalo Tuyo, promesa viva, y tesoro que confías en mis manos. Por eso hoy elevo esta oración, pidiendo que Tu bendición los envuelva, los guarde y los acompañe todos los días de su vida.

🌿 PRIMERA BENDICIÓN, LA PROTECCIÓN: Señor, cúbrelos con Tu mano poderosa. Protégelos de todo peligro visible e invisible, de malas decisiones, de personas incorrectas y de caminos que no les convienen. Que Tu presencia vaya delante de ellos y los cuide donde yo no puedo llegar.

🍂 SEGUNDA BENDICIÓN, LA SALUD: Derrama bienestar sobre su cuerpo, su mente y su corazón. Regálales fuerzas, descanso, equilibrio y sanidad. Que crezcan fuertes, llenos de vida y con alegría para disfrutar cada etapa.

✨ TERCERA BENDICIÓN, LA SABIDURÍA: Guía sus pensamientos, sus decisiones y sus palabras. Que aprendan a elegir lo correcto, a escuchar Tu voz y a caminar con discernimiento aun en medio de un mundo confuso.

💛 CUARTA BENDICIÓN, EL AMOR Y LA PAZ: Llena su corazón de amor propio, amor por los demás y amor por Ti. Líbralos del miedo, la ansiedad y la tristeza profunda. Que siempre encuentren paz aun en medio de las tormentas.

🌻 QUINTA BENDICIÓN, EL PROPÓSITO: Muéstrales el camino que has preparado para ellos. Que descubran sus dones, talentos y sueños, y que caminen con confianza hacia la vida que Tú soñaste para ellos.

💎 SEXTA BENDICIÓN, LA PROVISIÓN: Que nunca les falte lo necesario. Abre puertas, oportunidades y caminos de bendición. Enséñales a confiar en Ti como su proveedor fiel.

💫 SÉPTIMA BENDICIÓN, TU PRESENCIA CONSTANTE: Que nunca se sientan solos. Que sepan que Tú caminas con ellos hoy, mañana y siempre.

Gracias, Dios, porque esta oración ya está siendo escuchada. Confío en que mis hijos están en Tus manos, y en Tus manos todo florece, AMÉN 🙏🌿✨

🍂 Recuerda guardar esta oración y hacerla con fe y devoción cada vez que quieras bendecir la vida de tus hijos 💛

15/12/2025

HISTORIA ANÓNIMA: ¿QUÉ HARIAN USTEDES?
😮😱😤😡🤬🤦🏻‍♀️

Llevo 2 años con mi pareja. Él tiene una hija de 14 años de su relación anterior. Yo no tengo hijos. Tengo un negocio propio que me ha costado mucho levantar pero me va bien.

Hace un mes mi pareja me dijo que su hija iba a cumplir 15 años. Que la niña quería su fiesta pero él no tenía di nero para hacérsela. Me explicó su situación económica, que apenas le alcanza para la pensión y sus gastos. Me pidió que si yo podía ayudarlo a pagarle la fiesta a su hija.

Yo lo pensé mucho. Es bastante di nero. Una fiesta de 15 años no es barata: el salón, la comida, el vestido, el vals, la música, todo. Estamos hablando de más de cien mil pesos. Pero lo quiero y entiendo que es importante para él y para su hija. Así que acepté.

Le dije que sí, que yo iba a pagar la fiesta. Él se puso feliz, me agradeció mil veces, me dijo que era la mejor. Yo pensé que como iba a pagar todo, obviamente iba a participar en los preparativos. Escoger el salón, probar la comida, opinar del vestido, todas esas cosas. Pero hace unos días me dijo que su ex ya estaba organizando todo. Que ella iba a escoger el salón, que ella iba con la niña a ver vestidos, que ella estaba viendo los proveedores. Le pregunté que entonces yo en qué iba a participar si yo iba a pagar. Me dijo que en nada, que solo tenía que dar el di nero.

Me quedé de a 6. Le dije que cómo era posible que yo fuera a pagar más de cien mil pesos y no iba a opinar de nada. Que si yo ponía el di nero, yo debería estar involucrada en las decisiones. Me contestó que no, que quien debía organizar todo era la mamá de la niña. Que era lógico porque es su hija, es su fiesta. Que yo solo era la pareja, no la mamá. Que mi papel era ayudar económicamente nada más.

Le dije que entonces no me parecía justo. Que si iba a ser solo la que pone el dinero sin opinar, prefería no pagar. Me dijo que estaba siendo egoísta, que cómo le iba a negar eso a una niña, que yo había prometido ayudar. Le expliqué que no es por su hija, que no tengo nada contra ella. Pero que no me parece correcto que su ex vaya a organizar todo, escoja lo que quiera sin límite, y yo solo tenga que pagar la cuenta sin saber ni en qué se está gastando mi dinero.

Él dice que su ex no es así, que ella va a ser razonable con los gastos. Pero cómo lo sé? Si yo no voy a estar ahí cuando escojan el salón, cuando prueben el menú, cuando vean precios. Simplemente me van a decir cuánto es y yo tengo que pagar?
Le propuse un punto medio. Que yo doy el dinero pero que vamos juntos a ver opciones, que yo al menos esté presente cuando se tomen las decisiones importantes. Me dijo que no, que eso iba a hacer incómoda a su ex, que ella no quiere que yo esté involucrada porque no soy la mamá. Su ex no quiere que yo participe pero sí quiere que yo pague? Eso no tiene sentido para mí.

Mi pareja está enojado conmigo. Dice que si de verdad lo quisiera, daría el di nero sin condiciones. Que los 15 años son muy importantes y yo los estoy arruinando con mis exigencias. Pero yo no creo que sea una exigencia. Si voy a gastar más de cien mil pesos que me costó trabajo ganar, creo que tengo derecho a saber en qué se están gastando y opinar aunque sea un poco.

Mis amigas están divididas. Unas me dicen que dé el dinero y ya, que no vale la pena pelear. Otras me dicen que no lo haga, que me están viendo la cara.

Ya no sé qué hacer 😕...

14/12/2025

Te despiertas… y todo fue un sueño.
Tienes 8 años, es domingo lluvioso, las gotas golpean suave la ventana y la casa huele a chocolate caliente.

Prendes la televisión y ahí está Chabelo, con su voz inconfundible, presentando los juguetes que decidirán tu carta de Navidad: el trenecito, el carrito a control remoto, la bicicleta, el muñeco que siempre quisiste.

Por un momento, todo lo que habías vivido… jamás pasó. No hay preocupaciones, no hay estrés: solo tú, tu cobijita, la lluvia de fondo y la ilusión de escoger tu regalo navideño. 🎄🎅🏼🚂🧸

🙌🏼🙌🏼🙌🏼🙌🏼🙌🏼🙌🏼🙌🏼🙌🏼🙌🏼
03/12/2025

🙌🏼🙌🏼🙌🏼🙌🏼🙌🏼🙌🏼🙌🏼🙌🏼🙌🏼

Diciembre 🙌🏼
01/12/2025

Diciembre 🙌🏼

30/11/2025

Historia anónima de una seguidora... ¿Qué opinas?

Mii hija de 10 años me confesó que prefería quedarse con la mamá de su mejor amiga porque allí siente “lo que es una familia normal”. Me lo dijo un miércoles, después de hacer una tarea. La llevé a la casa de su amiga porque tenían que terminar un trabajo de ciencias, y cuando la fui a recoger en la noche, ella salió abrazada a la mamá de la niña, hablándole como si fueran familia. En el camino a casa venía callada, hasta que soltó esa frase que me dejó helada. Yo pensé que era un berrinche, pero no: lo dijo seria, sin titubear.

Me explicó, con palabras de niña, que allá todos comen juntos en la mesa, que nadie prende la televisión mientras comen, y que conversan de lo que hicieron en el día. Dijo que la mamá de su amiga la ayudó con la tarea sin regañarla, que le sirvió chocolate caliente y que el papá de la niña llegó del trabajo y se sentó con ellas a hablar. Me lo enumeró como si estuviera comparando punto por punto. Yo manejaba escuchándola, sin saber qué decirle, porque sabía que todo lo que decía era cierto: en mi casa no sucede así.

En mi casa casi siempre cenamos cada una por su lado. Yo llego cansada del trabajo, caliento algo rápido y sigo haciendo oficios o revisando cosas del trabajo atrasadas. Su papá no vive con nosotras hace tres años y casi no llama. Ella come en su cuarto viendo TikTok o videos en el televisor pequeño que le regaló mi hermana. Y yo siempre pienso “mañana organizo mejor las cosas”, pero al final no cambia nada. Lo que mi hija veía como “familia normal” era exactamente lo que ella no tenía.

Ese día, cuando llegamos, ella se fue directo a su cuarto y me pidió dormir sola. Yo preparé su uniforme para el día siguiente y escuché que estaba llorando bajito. No entré porque pensé que iba a ser peor presionarla. A la mañana siguiente me pidió que por favor no la llevara al colegio, que quería que la llevara la mamá de su amiga porque “ella llega más temprano, mami, y no me hace quedar mal”. Yo tuve que decirle que no, que yo era su mamá y era mi responsabilidad llevarla.

A media mañana, la maestra me escribió por WhatsApp diciendo que mi hija estaba triste, que no participaba en clase y que preguntó si la podía recoger la mamá de su amiga en la tarde. Me dio pena, porque la maestra sabe que yo siempre trabajo, pero igual me pidió que hablara con ella. En la tarde la recogí y otra vez insistió en que prefería quedarse con la otra familia porque allá no hay gritos, no hay carreras, no hay “soledad”, así lo dijo.

Cuando llegamos, me senté a hablar con ella y me explicó que en esa casa todos se escuchan, que nadie le dice “espérame” diez veces, que nadie está bravo como yo cuando llego del trabajo, que allá siente calma. Me mostró un dibujo que hicieron en clase de “mi familia ideal” y había dibujado a la mamá de su amiga, a su amiga y a ella misma. Dijo que allá no siente miedo de molestar, que no siente que estorba.

No supe qué responderle, pero entendí el mensaje: no era que no me quisiera, era que mi rutina, mi cansancio, mi estrés y la ausencia de su papá la tenían viviendo algo que ella misma no entiende. Esa noche me quedé pensando en todo lo que dijo, en lo que falta en mi casa. No sé por dónde empezar, pero sí sé que tengo que hacer algo. Porque duele escuchar que tu hija prefiere otra casa…

26/11/2025

Historia Anónima:

Llevábamos 8 años de casados cuando mi esposo me propuso la idea de mudarnos. Vivíamos en Monterrey, los dos trabajábamos, teníamos nuestro departamento rentado, y los niños iban en una buena escuela. Yo era secretaria en un despacho contable y él era supervisor en una fábrica de autopartes. La vida no era perfecta, pero era estable.

Un día llegó con el tema. Me dijo que había estado pensando mucho en que los niños estaban creciendo en medio del ruido, el tráfico, la inseguridad. Que él se había criado en un pueblo tranquilo en Guanajuato y que había sido muy feliz. Que quería que nuestros hijos tuvieran esa misma infancia: jugando en la calle, conociendo a los vecinos, respirando aire limpio. Me lo pintó tan bonito que empecé a considerarlo.
Le pregunté cómo íbamos a vivir si los dos trabajábamos aquí. Me dijo que él se quedaría en Monterrey de lunes a viernes trabajando, y los fines de semana se iría con nosotros. Que con su sueldo alcanzaba para mantener la casa allá y rentar un cuartito aquí para él. Que yo podía buscar algo en el pueblo o dedicarme a los niños un tiempo mientras nos acomodábamos. Que su mamá vivía allá y nos podía ayudar.

Yo tenía dudas, pero él insistió tanto que al final acepté. Hace tres años y medio nos mudamos. Rentamos una casita pequeña a tres cuadras de la casa de su mamá. Los niños entraron a la escuela del pueblo. Yo dejé mi trabajo. Al principio todo fue como él dijo: venía cada viernes en la tarde y se regresaba el domingo en la noche. Jugaba con los niños, me ayudaba con las compras, arreglaba cosas de la casa. Pero poco a poco empezó a espaciar las visitas. Primero venía cada 15 días. Luego una vez al mes. Me decía que le habían puesto más turnos, que había mucho trabajo, que necesitaba hacer horas extra. Yo le creía porque el depósito de la quincena siempre llegaba completo. Los niños preguntaban por él. "¿Cuándo viene mi papá?" Yo les decía: "Pronto, está trabajando para que no nos falte nada."

Pasó un año, luego dos. Hubo meses en que venía solo una vez. Yo empecé a sentirme sola, pero no sospechaba nada malo. Pensaba que simplemente estaba muy ocupado. Incluso me sentía culpable por haberlo "obligado" a vivir así, separado de nosotros entre semana.

Hace cuatro meses, una prima lejana de mi esposo vino al pueblo a un funeral. Nos vimos en la misa. Después me buscó aparte y me dijo: "¿Puedo hablar contigo?" Fuimos a un parque. Se veía nerviosa. Me dijo: "No sé si ya lo sabes, pero tu esposo tiene otra mujer en Monterrey. Tiene como tres años con ella. La he visto con él varias veces." Sentí que el piso se movía. Le pregunté si estaba segura. Me dijo que sí, que incluso sabía dónde vivía esa mujer porque una amiga suya era vecina del edificio. Que los había visto salir juntos, hacer el súper juntos, como si fueran pareja.

Esa noche le marqué a mi esposo. Le dije que necesitábamos hablar. Me dijo que estaba cansado, que al día siguiente. Le dije: "No. Ahorita." Le conté lo que me habían dicho. Se quedó callado un rato largo. Luego suspiró y dijo: "Sí. Es verdad."
No gritó. No se enojó. Solo confesó. Me dijo que conoció a esa mujer un año antes de que nosotros nos mudáramos. Que al principio era solo amistad, pero que terminaron enamorándose. Que ella sabía que él estaba casado. Que vivían juntos en el cuartito que supuestamente él rentaba solo. Que por eso ya casi no iba al pueblo: porque tenía otra vida allá.
Le pregunté por qué me había hecho mudarme. Por qué me hizo dejar mi trabajo, mi vida, todo. Me dijo: "Para no tener problemas. Para que no me preguntaras por qué llegaba tarde, por qué no contestaba, por qué olía diferente. Era más fácil tenerte lejos." Colgué. No pude seguir escuchando. Los niños estaban dormidos. Me senté en la sala a oscuras y lloré toda la noche.

Al día siguiente hablé con su mamá. Ella no sabía nada. Se puso a llorar conmigo. Me dijo que ella habló con él y que él le confesó lo mismo. Que estaba avergonzada de su hijo.

Hace una semana fui a Monterrey sin avisarle. Me quedé en casa de una amiga. Fui al edificio donde supuestamente vivía con esa mujer. Lo esperé afuera. A las 7 de la tarde llegó con ella. Traían bolsas del súper. Los vi reírse, entrar juntos. Me quedé ahí parada hasta que se me hicieron las 9 de la noche.

Hoy estoy de regreso en el pueblo. Mis hijos preguntan cuándo va a venir su papá. Yo ya no sé qué decirles. No tengo trabajo, no tengo ahorros propios, no tengo manera de regresarme a Monterrey aunque quisiera. Estoy atrapada en un lugar al que vine porque confié en mi esposo, y ahora entiendo que todo fue una mentira para poder vivir con otra mujer sin que yo estorbara.

Llevo tres años viviendo en un pueblo que no es el mío, criando sola a mis hijos, mientras mi esposo construye otra familia en la ciudad que yo dejé por él 😔...

́n

No compares a tus hijos con NADIE....Apoya su proceso, celébrale cada logro sea pequeño o grande. La calificación es sol...
25/11/2025

No compares a tus hijos con NADIE....
Apoya su proceso, celébrale cada logro sea pequeño o grande. La calificación es solo un número.

22/11/2025

Ficheros de actividades didácticas de matemáticas del Programa de Estudios 1993.

PRIMER GRADO
https://sector2federal.files.wordpress.com/2016/11/fichero-mat-1ero.pdf
SEGUNDO GRADO
https://sector2federal.files.wordpress.com/2016/11/fichero-mat-2do.pdf
TERCER GRADO
https://sector2federal.files.wordpress.com/2016/11/fichero-mat-3ero.pdf
CUARTO GRADO
https://sector2federal.files.wordpress.com/2016/11/fichero-mat-4to.pdf
QUINTO GRADO
https://sector2federal.files.wordpress.com/2016/11/fichero-mat-5to.pdf
SEXTO GRADO
https://sector2federal.files.wordpress.com/2016/11/fichero-mat-6to.pdf

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