30/05/2026
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SI NOS TOCA CERRAR LOS ESTADIOS LOS CERRAMOS
No había querido opinar sobre lo que está sucediendo con las movilizaciones y manifestaciones del magisterio, pero después de reflexionarlo y platicarlo con compañeros, considero que este es un momento importante para que la voz de los docentes sea escuchada.
Y no hablo solo de quienes hoy están en las calles o en el Zócalo; hablo de todos los maestros que día a día enfrentamos una realidad cada vez más compleja: más carga administrativa, mayores responsabilidades y menos condiciones para desempeñar nuestro trabajo de manera digna.
En muchas escuelas aún existen carencias básicas; algunas ni siquiera cuentan con servicios esenciales al 100%. Mientras tanto, las exigencias continúan aumentando. En Nuevo León, por ejemplo, se han impulsado iniciativas relacionadas con la inclusión y la atención a estudiantes neurodivergentes, algo que sin duda es necesario y valioso. Sin embargo, esas responsabilidades suelen recaer completamente en los docentes, sin que existan los recursos, materiales o apoyos suficientes para hacerlas realidad.
La educación de calidad no puede sostenerse únicamente sobre la voluntad y el esfuerzo de los maestros. Se requieren condiciones laborales dignas, infraestructura adecuada, materiales suficientes y políticas que respalden verdaderamente el trabajo docente.
Por eso, más allá de ideologías o diferencias, considero que es momento de visibilizar las necesidades reales de quienes sostenemos la educación todos los días desde las aulas.
Mi respeto y solidaridad para las y los docentes que continúan luchando por la defensa de nuestros derechos y por una educación pública de mayor calidad.