08/01/2026
Trabajos de excavación en la Pirámide del Sol al fondo se aprecia la Pirámide de la Luna, Teotihuacán ca. 1909
La primera excavación la realizo Carlos de Sigüenza y Góngora, escritor, historiador, cosmógrafo, artista y novelista del siglo XVII de la Nueva España y sobre quien ya se han escrito multitud de estudios. Posiblemente en una fecha cercana a 1675, realizó una gran excavación en la pirámide de la Luna de Teotihuacán. Y queremos llamar la atención sobre ella no sólo por su antigüedad, sino por los resultados notables de su trabajo, y rastrearlos a lo largo de tres siglos.
Al parecer, Sigüenza había realizado un túnel en la Pirámide del Sol de Teotihuacán, pero no había dejado escrito sobre el tema. Probablemente redactó algo, pero o se perdió o más posiblemente nunca vio la luz como un libro.
La mejor referencia antigua sobre esta excavación es la que nos da Lorenzo Boturini en fecha tan temprana como 1746. Nos dice, hablando de la Pirámide del Sol, que:
Era este cerro en la antigüedad perfectamente cuadrado, encalado y hermoso, y se subía a su cumbre por unas gradas que hoy no se descubren por haberse llenado de sus propias ruinas y de la tierra que le arrojan los vientos, sobre la cual han nacido árboles y abrojos. No obstante estuve yo en él y le hice por curiosidad medir; y, si no me engaño, es de doscientas varas de alto. Asimismo mandé sacarlo en mapa, que tengo en mi archivo, y rodeándolo vi que el célebre don Carlos de Sigüenza y Góngora había intentado taladrarlo, pero halló resistencia. "Sábese que está en el centro vacío."
El caballero Boturini estaba equivocado: fue enrealidad en la Pirámide de la Luna. Este enorme túnel estuvo a la vista de muchos otros viajeros, y llegó intacto hasta nuestro siglo en que, sin saber de qué se trataba, se le cubrió en 1924. Boturini dice, extrañamente, que la pirámide tiene “el centro vacío”. El propio Humboldt en 1811, también repitió que la pirámide era hueca por dentro. Veremos que justamente esto apunta a identificar la exploración de la Pirámide de la Luna con el trabajo de Sigüenza.
En 1841 visitó México otro interesado en las antigüedades: esa vez Brantz Mayer sí visitó Teotihuacán, cosa que Humboldt no había hecho. Nos dice que:
«… hace unos años entre la segunda y la tercera terraza se descubrió una entrada en la que desemboca un corredor estrecho, por donde, andando a gatas y por un plano inclinado de unos veinticinco pies de largo, se llega a dos aposentos amurallados, parecidos a cisternas; uno de ellos tiene como quince pies de profundidad y el otro algo menos. Los muros, así los de la entrada como los de los pozos, son de adobe vulgar y no hay rastros de esculturas, pinturas o cuerpos humanos que recompensen al que se mete por la entrada tenebrosa y polvorienta. En la Casa del Sol no pude descubrir ningún vestigio de entrada»
Es interesante ver que, pese a la cita de Boturini, ningún explorador de las ruinas habló acerca de túneles en la Pirámide del Sol. Cuando en 1905 Leopoldo Batres comenzó allí sus excavaciones y cuando en 1910 reconstruyó casi totalmente esa gigantesca mole, nada parecido pudo descubrir. Tampoco Ramón Almaraz, ni el propio García Cubas, ni otros de la época o posteriores lo vieron. Manuel Gamio recorrió la zona y trabajó allí a lo largo de cinco años (desde 1917 hasta 1922), y publicó su monumental obra La población del valle de Teotihuacán, y nada nos dice al respecto