27/04/2026
EL MEDIO MARATON DEL BAJÍO SE CORRE CON GARRA
Hay días en los que sabes que no vienes solo a correr, vienes a darlo todo.
Desde antes de iniciar… ya se sentía.
Grupos calentando, soltando piernas; otros estirando en silencio, saludos que van y vienen, fotos grupales, el clásico “buena suerte” que nunca falta.
Algunos relajados, otros completamente metidos en lo que se venía.
Una mezcla rara entre fiesta… y concentración.
El Medio Maratón del Bajío no arranca con un disparo… arranca con algo más pesado.
Primero, la voz de Lorena Ramírez, para quien no la conozca es una corredora rarámuri de la Sierra Tarahumara que ha competido en ultramaratones internacionales corriendo con huaraches y su vestimenta tradicional. Más allá de los resultados, se volvió un símbolo porque representa otra forma de correr, más natural, más resistente, más conectada con el origen.
Y eso, quieras o no… pesa.
Su mensaje no fue largo, pero fue suficiente para ponerte en tu lugar.
Después, en las pantallas del arco un video que no hablaba de tiempos ni de podios, hablaba de vida, de caerse y levantarse, de aguantar cuando nadie ve, de correr por alguien más.
La dedicatoria fue directa: por esas personas que en vida hicieron mucho por nosotros y que hoy, desde donde estén, siguen empujando.
“Nos alientan desde el cielo”.
Un minuto de aplausos que no se sintió como protocolo; se sintió necesario.
Justo después ahora si 10… 9… 8…
Humo de colores, el arco vibrando, la adrenalina hasta arriba.
Se salió fuerte, pero no fue error… fue la descarga, toda esa emoción convertida en ritmo desde el primer paso.
Porque el Bajío tiene algo claro: es uno de los medios maratones más rápidos del país. Apenas 30 metros de elevación. Aquí se viene a buscar marca, a romper límites, a clasificar o simplemente a ver hasta dónde te alcanza.
La ciudad empieza a pasar sin pedir permiso, el Arco, el estadio, el centro histórico, avenidas largas para soltar zancada y calles que te regresan a la realidad.
Pero si algo marca esta carrera… es la gente.
Gente que no te conoce gritando como si te conocieran, amigos esperando a alguien, pero empujando a todos y eso cambia todo, porque cuando las piernas empiezan a avisar, ese ruido te levanta.
Había de todo, mariachi, rock en vivo, botargas, disfraces, bocinas reventando música y en medio de eso, corredores tratando de sostener el ritmo sin romperse.
En ciertos puntos, una p**a soltaba agua en forma de brisa con mangueras, refrescando el ambiente, bajando el calor y regalando postales que sabes que se van a quedar.
Y arriba, lento, un globo aerostático flotando.
Detalles que no esperas… pero que no se te olvidan.
Al llegar al centro, el ambiente se aprieta, más gente, más ruido, más energía y ahí, un globo del Festival Internacional del Globo dominando la plaza fue Imponente amigos.
El regreso ya no es igual, aquí ya no corres cómodo… corres con carácter.
Las piernas pesan, la respiración se acorta, pero la cabeza está clara.
Sostener
No aflojar
Dar lo que quede.
Cuando parece que ya no hay más, aparece la llegada.
Un corral enorme lleno de gente, gritos, nombres al aire, brazos levantados, abrazos esperando, energía pura.
Pasas el tapete y tu nombre aparece en las pantallas, en ese momento… todo vale.
Unos metros más y al fin la meta.
En esta ocasión, Kilómetro 0 también estuvo en la línea, cerramos el Medio Maratón del Bajío en 1 hora con 38 minutos, veníamos concentrados, con ritmo, buscando hacer bien las cosas; pero aun así hubo espacio para voltear, para escuchar y para sentir, para disfrutar la fiesta.
Porque de eso también se trata esto, no solo de correr rápido, sino de vivirlo, de contar lo que pasa desde adentro, de transmitirle a los que estuvieron y a los que no lo que se siente estar ahí, esa energía que no se explica fácil, pero que cuando la corres… ya no se te olvida.
Kilómetro 0 no solo corrió el Bajío
Lo vivió.
Fotografías
Vicente Avila y Medio maratón del bajío