12/09/2026
Así se veía el Lago de Texcoco en la década de los 80.
Por aquellos años, Ecatepec ya se había extendido sobre el vaso del lago a través de fraccionamientos de reciente creación como Jardines de Morelos, Cd. Azteca 1ra Sección y Valle de Aragón 3ra Sección; aunque en sus alrededores todavía se podían encontrar bastantes terrenos baldíos.
La Ciudad de México también se había asentado firmemente en el lecho lacustre, extendiéndose en diversas colonias como las que rodean a San Juan de Aragón, la Agrícola Pantitlán y el Aeropuerto Internacional, avanzando de forma continua hasta conectar con el centro de la ciudad.
Al sur, Ciudad Nezahualcóyotl —un municipio relativamente nuevo en ese entonces, edificado directamente sobre los antiguos lechos— delimitaba la zona a través de sus colonias densamente pobladas; inclusive, para esa época, ya contaba con su propio estadio mundialista.
Mientras tanto, en Chimalhuacán, sobre los terrenos llanos y desecados del gran lago, surgían nuevas colonias populares con un crecimiento acelerado que apuntaba en dirección al recién creado Lago Nabor Carrillo. En contraste, la zona norte en Atenco aún mantenía sus humedales antiguos casi intactos, donde apenas se avistaba una que otra casa dispersa, lo que sería el semillero para la futura formación de nuevas comunidades.
En la Zona Federal del Lago de Texcoco, el humedal que más destacaba por su peculiar forma geométrica era El Caracol. Para ese año, la planta industrial de Sosa Texcoco operaba a su máxima capacidad, explotando la salinidad natural del suelo. También resaltaba, el naciente Lago Nabor Carrillo y los humedales de la zona federal que se convertían en el refugio para miles de aves residentes y migratorias que encontraban un santuario en medio del crecimiento urbano.
A la par de la imagen de 1986 se muestra una imagen actual de cómo se encuentra la zona hoy en día, reflejando el drástico avance urbano y la transición hacia el Parque Ecológico.