07/09/2026
El feminismo que necesita expulsar mujeres para sostenerse termina reproduciendo la misma lógica de poder que dice combatir.
Cuando un feminismo separatista y blanco convierte su propia experiencia en la medida universal de “ser mujer”, deja fuera a quienes viven otras formas de violencia: mujeres trans, racializadas, pobres, indígenas, trabajadoras sexuales, otras mujeres atravesadas por la exclusión y personas NB.
Desde Rita Segato podemos entender que el género es, ante todo, una estructura de poder. Por eso llamar a Paola Buenrostro “un hombre” no protege a las mujeres ni combate al patriarcado: reproduce su vieja obsesión por vigilar los cuerpos, imponerles un lugar y castigar a quienes cruzan sus fronteras.
Un feminismo que necesita borrar a unas para defender a otras no nos libera, replica el control y la vigilancia, sobre los cuerpos, sobre las mentalidades y sobre la realidad social.
El enemigo es el patriarcado