09/09/2026
Esta canción es un himno en Sinaloa, no fue compuesta por un oriundo de dicho estado...
Fue compuesta por uno de los cantautores más importantes de la música regional mexicana, Severiano Briseño Chávez, originario de San Luis Potosí. Es curioso que alguien de un estado del centro de México, le diera vida a una canción que habla de Sinaloa. Todo comenzó cuando la banda formada por Briseño, junto a los hermanos Guillermo y Rafael Samperio, el Trío Tamaulipeco, se encontraba de gira por Sinaloa.
“El Corrido de Monterrey”, fue con el que logró consagrar uno de los mejores momentos de trayectoria y a manera de agradecimiento ahí en Nuevo León, lo reconocieron cómo “El Hijo Predilecto”. Luego de que Severiano lanzara ese éxito, comenzó una gira con el "Trío Tamaulipeco" a Estados Unidos, el grupo llegó a Mazatlán el 10 de octubre de 1943, quedándose varados pues una tormenta colapsó una parte del camino y fue gracias a su música que llegaron a la famosa cantina “El Torito Machado”.
Fue en ese lugar, una de las noches que el trío se presentó en la cantina, que un "navolatense" de nombre, Óscar Malacón López, le dijo que le escribiera un corrido a Navolato, igual que el corrido a Monterrey. Fue Oscar quién le preguntó que le gustaba de Sinaloa, a lo que Severiano contesto “sus mujeres y la tambora…”, para luego decirle: “Oye, Seve, ¿qué le ves a Monterrey que no tenga Sinaloa? ¡Hazle un corrido a Sinaloa! ¡Emparéjanos!”.
A pesar de que el grupo dejó el puerto, Severiano cumplió su promesa hecha en Mazatlán y comenzó a trabajar la música y la letra, recordando que en el bar el grupo que acompañaba a Oscar le dijo “Nosotros venimos de Navolato”, por ello la canción inicia con “Desde Navolato vengo”.
Desde Navolato vengo
Dicen que nací en El Roble
Me dicen que soy arriero
Porque les chiflo y se paran
Si les aviento el sombrero, ya verán como reparan
Ay, ay, ay
¡Ay, mamá, por Dios!
Por Dios, qué borracho vengo
Que me siga la tambora
Que me toquen El Quelite
Después El Niño Perdido
Y, por último, El Torito, pa' que vean como me pinto