29/10/2025
Entre los pasillos del Mercado Benito Juárez, donde el eco de las voces se mezcla con el olor a palma, cuero y mezcal, camina un diablo que no asusta, sino que inspira.
Nació del fuego simbólico de la “quema de Judas”, aquella tradición traída por los frailes en el siglo XVI, cuando el papel y el cartón aún no eran arte, sino simple oficio. Con el paso del tiempo, los pueblos lo hicieron suyo: añadieron color, imaginación, y lo transformaron en una obra de resistencia cultural.
Así surgieron los “diablitos de cartonería”, figuras moldeadas con manos que heredan siglos de conocimiento, donde el papel se convierte en cuerpo, y la pintura en alma.
Hoy, el diablo ya no representa el mal, sino el espíritu juguetón y creativo de México: un país que convierte el miedo en belleza, y la culpa en color.
Este diablo recorre los mercados entre canastos y piñatas, como un recordatorio de que lo hecho a mano sigue teniendo poder.
Que la cartonería, junto con los alebrijes, el papel picado y las calaveras, sigue latiendo en las manos de quienes moldean historias con engrudo y pincel.
Porque aquí, en el corazón de Oaxaca, el arte no se guarda en vitrinas…
se vive, se pinta, se vende, se hereda.
Y entre tanto color, el diablo también sonríe, orgulloso de saberse eterno.
• Diseño de maquillaje:
• Modelo:
• Locación: Mercado Benito Juárez, Oax.