05/04/2025
LA MUERTE DEL SINDICO MUNICIPAL: LA MANIPULACION POLITICA COMO ESTRATEGIA DE REPRESION.
Oaxaca, abril de 2025 — En medio del grave conflicto social que se vive en el municipio de San Pedro Quiatoni, los recientes acontecimientos en torno al fallecimiento del síndico municipal han sido utilizados por la administración para manipular la narrativa, culpar a terceros y victimizarse, cuando en realidad, la raíz de esta crisis está en la incapacidad institucional del gobierno municipal para gobernar con justicia, equidad y diálogo.
El día del lamentable fallecimiento del síndico, este fue trasladado a la agencia municipal de Soledad Salinas con el objetivo de establecer una conversación directa, pacífica y urgente sobre las causas del conflicto que ha escalado en el municipio. Las autoridades comunitarias buscaban entender los motivos por los cuales se ha negado sistemáticamente el diálogo, el reconocimiento y el respeto a sus derechos como pueblos.
Sin embargo, durante el trayecto, el síndico se desvaneció minutos después de llegar a la comunidad. Inmediatamente se solicitó la presencia de personal médico, quienes acudieron de forma oportuna para intentar reanimarlo. Lamentablemente, ya no contaba con signos vitales. Este hecho ha sido profundamente lamentado por las comunidades, las cuales han reiterado que no hubo violencia ni agresión alguna contra el funcionario municipal.
No obstante, el presidente municipal ha difundido una versión totalmente alejada de la realidad, asegurando que la muerte del síndico fue un acto de “crueldad” perpetrado por quienes denomina como una “organización criminal conocida como Agencias Unidas”. Esta acusación es grave, infundada y profundamente irresponsable.
El gobierno municipal ha solicitado la intervención de fuerzas armadas federales para protegerse, no de criminales, sino de sus propias comunidades, a las que ha ignorado, despreciado y agredido durante años. Esta narrativa oficial busca justificar la represión, proteger intereses personales y desviar la atención de su propia responsabilidad en los hechos.
El conflicto actual no fue iniciado por las agencias. Lo que detonó la crisis fue el rechazo violento del municipio a reconocer un proceso legítimo de elevación de categoría de la comunidad de El Porvenir, así como la constante negativa al diálogo con las agencias que exigen participación, transparencia en los recursos y equidad en los cargos municipales.
Los hechos recientes, en los que autoridades de Soledad Salinas acudieron sin armas, de forma pacífica a la comunidad de Unión Juárez para dialogar, y fueron recibidos con armas de fuego por actores del municipio, son la verdadera cara de la violencia institucional. Mientras las agencias piden diálogo, el municipio responde con agresiones y ahora busca lavarse las manos culpando a quienes han sido históricamente excluidos.
Nombrar a las agencias como criminales es una estrategia cobarde. Es criminal desviar recursos. Es criminal ignorar las necesidades de los pueblos. Es criminal responder con balas a la exigencia de justicia.
Quienes hoy se hacen llamar víctimas son, en realidad, los mismos que por años han oprimido, reprimido y violentado a los suyos.
Las comunidades que conforman las Agencias Unidas han expresado claramente su deseo de poner fin a este conflicto. Quieren paz, pero una paz con justicia. Han manifestado reiteradamente su disposición al diálogo, a la conciliación y a encontrar acuerdos que beneficien a todos los pueblos del municipio. Exigen que el presidente municipal deje de usar los medios oficiales para desinformar a la población, sembrar miedo y confundir la verdad.
Lo que las agencias buscan no es enfrentamiento, sino dignidad, respeto, y un gobierno que escuche. La paz llegará cuando el gobierno entienda que no se gobierna para unos pocos, sino para todos.
Desde esta redacción, hacemos un llamado urgente a los medios nacionales e internacionales, organizaciones civiles y de derechos humanos, así como al gobierno estatal y federal, a mirar de forma profunda y realista lo que ocurre en San Pedro Quiatoni. La historia no debe contarse solo desde el poder. También debe escucharse desde el dolor, la resistencia y la verdad de los pueblos.