02/05/2026
"No adopté un gato… contraté a un jefe pequeño y peludo"
Pensé que traía a casa una mascota.
Pero desde el primer día quedó claro quién manda aquí.
Él decide dónde te sientas, cuándo te despiertas, qué muebles ahora son suyos… y exige comida como si pagara la renta.
Lo más increíble es que, aunque te mire con desprecio y tire cosas al piso por diversión… lo sigues amando como loco.
Porque así son los gatos: pequeños, adorables… y expertos en convertirte en su empleado favorito.