08/09/2026
| Cinco años después, se reconstruye… pero la deuda sigue.
Tula de Allende, Hidalgo | 8 de septiembre de 2026
Cinco años después de la tragedia que golpeó a Tula, la reconstrucción sigue siendo una promesa a medio cumplir.
El 6 y 7 de septiembre de 2021, la inundación dejó 17 personas fallecidas, cuantiosos daños materiales y miles de familias afectadas. Hoy, cinco años después, la imagen oficial habla de reconstrucción, obras y avances.
Pero la realidad de los damnificados cuenta otra historia.
La Gran Asamblea de Damnificados de Tula 2021, que agrupa a representantes de 70 calles afectadas, sostiene que todavía existen obras pendientes y problemas sin resolver. Hay familias que no han logrado recuperar completamente su patrimonio y persisten cuestionamientos sobre las acciones emprendidas para evitar que una tragedia semejante vuelva a ocurrir.
Y ahí está la parte incómoda.
Cinco años deberían ser suficientes para que una tragedia de esta magnitud dejara de ser una historia de pendientes.
No basta con presumir maquinaria, obras o avances en el río Tula. La reconstrucción no puede medirse por el número de obras inauguradas, sino por la seguridad y la recuperación real de quienes lo perdieron todo.
Los propios damnificados han cuestionado la planeación, ejecución y participación ciudadana en las obras realizadas en el río, señalando directamente a Conagua y al Gobierno federal.
Cinco años después, Tula sigue reconstruyéndose.
Pero mientras haya familias esperando recuperar lo que perdieron, obras pendientes y ciudadanos que cuestionan si realmente se redujo el riesgo, hablar de una reconstrucción concluida sería, cuando menos, prematuro.
Porque Tula no necesita discursos para conmemorar una tragedia.
Necesita resultados que garanticen que aquella madrugada no vuelva a repetirse.