05/06/2026
| Rutas de la Transformación… entre lodo, desorganización y abandono.
Santiago Tulantepec, Hidalgo | 5 de junio de 2026.
Lo que pretendía ser un ejercicio de cercanía con la ciudadanía terminó evidenciando, una vez más, la falta de planeación y el divorcio entre el discurso oficial y la realidad.
El gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, encabezó este jueves las Rutas de la Transformación y los Servicios para el Pueblo en Santiago Tulantepec, donde supervisó obras y anunció nuevos proyectos. Sin embargo, al término del evento, una lluvia —previsible en esta temporada— bastó para poner en evidencia la improvisación con la que fue elegido el espacio.
El sitio, la Unidad Deportiva Conrado Muntané, se convirtió en un lodazal que atrapó vehículos y complicó la salida de decenas de asistentes, quienes tuvieron que enfrentar una auténtica odisea para abandonar el lugar. La falta de previsión no solo generó molestias, sino también riesgos, al obligar a las personas a cruzar tramos inundados y en malas condiciones, particularmente en la zona de Medias Tierras, donde el agua se acumula desde la entrada a los arcos.
La responsabilidad de la logística recae en quienes organizaron el evento, incluyendo áreas del propio gobierno estatal y la administración municipal encabezada por la alcaldesa María Yanet Fernández. Lo ocurrido no puede minimizarse como un incidente aislado, sino como reflejo de una constante: eventos públicos sin planeación suficiente ni consideración por las condiciones reales del entorno.
Entre los asistentes no faltaron las críticas. “Al menos sirvió para que vean en qué condiciones están nuestras carreteras”, expresó un ciudadano, evidenciando el contraste entre los anuncios de transformación y la realidad que enfrentan diariamente.
Mientras tanto, la ausencia de respuestas inmediatas y la falta de acompañamiento por parte de las autoridades municipales durante el caos generado, solo alimentaron el descontento. La improvisación tuvo consecuencias, y quienes acudieron al evento fueron quienes terminaron pagando el costo.
A casi dos años de gobierno municipal , los errores básicos de organización persisten, y si la transformación prometida no empieza por atender lo elemental —como garantizar condiciones dignas y seguras en un evento público—, entonces el discurso corre el riesgo de quedarse, literalmente, atorado en el lodo.