SoyReybel Montejo

SoyReybel Montejo Soy Cristiano, Misionero, Vloguero, Músico, FilmMaker, Cantautor de música Urbana, Soy Indígena y Hablo Ch'ol. Efesios 1:13 - Jeremías 1:5 ❤️‍🔥

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08/04/2026

No sé porque Facebook no me verifica la cuenta si soy influencer ya.

05/04/2026

Es domingo
Y la tumba está vacía
La muerte está vencida
El rey ha resucitado
¡Cristo Vive! ¡Cristo venció!

“Lo más peligroso no es estar lejos de Dios… es estar cerca, pero tomarlo a la ligera.”Hay historias que incomodan porqu...
01/04/2026

“Lo más peligroso no es estar lejos de Dios… es estar cerca, pero tomarlo a la ligera.”

Hay historias que incomodan porque rompen la idea de que “todo está bien mientras tenga buenas intenciones”.
La de Nadab y Abiú es una de ellas.

La encuentras en Libro de Levítico 10:1–3.

Resumen breve:

Eran hijos de Aarón, sacerdotes.
No eran personas alejadas… estaban dentro del servicio, dentro del ministerio, dentro de lo sagrado.

Pero en un momento, ofrecieron “fuego extraño” delante de Dios, algo que Él no había mandado.

Y el texto dice algo que impacta:

Salió fuego de delante de Dios… y murieron.

Es fuerte.
Es incómodo.
Y por eso muchos lo evitan.

Pero si te detienes con una exégesis profunda, descubres algo que cambia todo:

El problema no fue solo lo que hicieron…

sino cómo trataron a Dios.

La expresión hebrea “fuego extraño” (esh zarah) no significa simplemente algo diferente…

significa algo ajeno, no autorizado, fuera del orden establecido.

No era ignorancia.

Era decisión.

Era hacer lo correcto… a su manera.

Y aquí está el punto que duele:

Ellos no estaban rechazando a Dios…

estaban acercándose a Él sin reverencia.

Y eso, en el texto, es aún más peligroso.

Porque cuando te acostumbras a lo sagrado…

puedes empezar a tratarlo como común.

Cuando algo se vuelve rutina…

pierde peso en tu corazón.

Y eso pasa hoy más de lo que creemos:

Personas que oran… pero sin conciencia.
Que hablan de Dios… pero sin respeto interno.
Que sirven… pero sin entrega real.

No porque sean malas…

sino porque se acostumbraron.

Y entonces empiezan a “ofrecer fuego extraño” en lo cotidiano:

Hacen las cosas, pero sin corazón.
Cumplen, pero sin presencia.
Hablan, pero sin vivirlo.

Y lo más fuerte es esto:

Dios no respondió solo por el acto…

respondió por lo que ese acto representaba.

Un corazón que perdió la sensibilidad.

Por eso el versículo 3 dice:

“En los que a mí se acercan me santificaré…”

La palabra “santificar” (*qadash*) implica ser reconocido como distinto, como santo, como no común.

Dios no está buscando perfección humana…

está buscando una actitud correcta.

Un corazón que entienda con quién está tratando.

Y aquí viene lo más profundo, lo que toca la vida diaria:

El mayor peligro espiritual no es fallar…

es dejar de percibir.

Dejar de sentir el peso de lo que haces.

Dejar de darte cuenta de que estás delante de algo sagrado.

Porque cuando pierdes eso…

puedes seguir haciendo todo “bien” por fuera…

pero estar desconectado por dentro.

Y eso se ve hoy:

En quien canta… pero no conecta.
En quien habla… pero no vive.
En quien dice creer… pero ya no le impacta.

No es rebeldía abierta…

es rutina vacía.

Y eso, silenciosamente, enfría el alma.

La historia de Nadab y Abiú no es para asustar…

es para despertar.

Para recordar que Dios no es algo más en tu vida…

no es una costumbre…

no es una actividad…

es santo.

Y acercarte a Él no es cualquier cosa.

Es un privilegio…

pero también una responsabilidad.

La pregunta no es si estás cerca de Dios…

la pregunta es:

¿te has acostumbrado tanto… que ya no sientes el peso de estar delante de Él?

25/03/2026

Cuando te alineas a tu propósito en Dios
Todo empieza a fluir de manera perfecta. 🙏🏻

09/02/2026

Escúchalo hasta el final…
Si la predicación habla más de ti, que de Cristo.
Entonces no me interesa.
Todo se trata de Cristo Jesús…

Nací el 19 de enero de 1993.No en una ciudad con luces, ni entre hospitales y máquinas,sino en una comunidad marginada l...
20/01/2026

Nací el 19 de enero de 1993.
No en una ciudad con luces, ni entre hospitales y máquinas,
sino en una comunidad marginada llamada Chivaltic Nuevo,
donde las casas de tablas crujen con el frío de la noche
y la vida se abre paso con fe, coraje y esperanza.

Fui el primer hijo de mis padres,
el primogénito,
el fruto de un amor joven, aventurero y desafiante.
Un amor que no fue aprobado,
un amor que incomodó tradiciones,
un amor que decidió existir aun cuando otros dijeron que no.

Diego Montejo López y Evelina Sánchez Montejo
eligieron amarse cuando la negación parecía más fuerte que la bendición.
Tanto así, que mis abuelos no estuvieron presentes
ni en el embarazo de mi madre,
ni en mi nacimiento.
Mis padres se escaparon de casa para defender lo único que tenían:
su amor.
Y cuando vieron que estaban dispuestos a vivirlo todo,
mi abuelo los obligó a casarse…
irónicamente, eso era exactamente lo que ellos deseaban.

Meses después, mi madre quedó embarazada.
Era primeriza.
Sin experiencia.
Sin partera oficial.
Sin hospital.
Sin ultrasonido.
Sin certezas.
Solo con fe.

Las contracciones comenzaron la tarde del 18 de enero,
alrededor de las dos.
El parto tenía que ser en casa.
Así era la vida ahí.
Pero la partera principal; mi abuela. no estaba.
Solo mis padres…
y otra mujer dispuesta a ayudar.

La tarde cayó.
Llegó la noche.
Y yo no nacía.

Las horas pasaban
y los barrotes fríos de aquella casa de tablas
fueron testigos de la lucha incansable de mi madre
por traer al mundo a su primer hijo.
Sin luces.
Sin médicos.
Sin descanso.

Llegó la medianoche
y mi madre estaba exhausta.
Débil.
Al límite.

Entonces la partera dijo una frase que partió el aire en dos:
“Tenemos que hacer algo… o se mueren los dos.”

Mi padre no dudó.

Preparó su caballo.
No había carretera.
Solo montañas, oscuridad y silencio.
Eran cerca de las dos de la madrugada
cuando salió a toda velocidad hacia el pueblo vecino
en busca de un paramédico
y de un medicamento que pudiera salvar a su esposa…
y a su hijo.

A veces imagino ese trayecto.
Un hombre cabalgando en la noche,
sin luz,
sin garantías,
con el corazón golpeándole el pecho,
con miedo,
pero decidido a darlo todo por sus dos amores.

No sé qué pensaba.
Nunca se lo pregunté.
Esa pregunta se quedará conmigo para siempre.
Pero me gusta imaginar
que cabalgaba con oración,
con lágrimas contenidas
y con una fe que no sabía que tenía.

Regresó.
Le dieron el medicamento a mi madre.
No pasó mucho tiempo.

Con las últimas fuerzas que le quedaban,
ella pujó…
y me expulsó al mundo.

Pero yo no lloré.

Mi cabeza estaba hinchada.
El cuerpo no reaccionaba.
Las horas del parto habían sido demasiadas.

No sé qué hicieron exactamente.
No sé si me abrazaron,
si me hablaron,
si me suplicaron que respirara.

Solo sé…
que volví.
Que respiré.
Que lloré.

Y ahí nací yo.

Con un mundo de sueños por delante
que, poco a poco,
se han ido cumpliendo.

Con el tiempo entendí algo más profundo:
en toda esta historia
había alguien más.

Alguien invisible,
pero presente.

Alguien que tomó la mano de mi madre
desde la primera contracción.
Que cabalgó con mi padre en la oscuridad.
Que sopló aliento en mi nariz
cuando yo no respiraba.
Que pellizcó mi corazón
para que llorara.
Que permitió que mis padres abrazaran
el fruto de su amor.

DIOS.

Dos semanas después,
mis abuelos me conocieron.
Y cuenta mi padre
que cuando mi abuelo me tomó en brazos,
me miró con ternura,
jugó con mi nariz
y dijo:

“Qué niño tan lindo… mi gran corazón.”

Así entendí quién soy.

Vine a reconciliar.
Vine a restaurar
Vine a unir lo que estaba roto.

Me convertí en parte de una promesa que Dios le hizo a mi abuelo:
“Usaré y bendeciré a tus generaciones.”

Hoy, al conmemorar 33 años de vida,
reconozco que mi propósito no ha terminado.
Lo mejor aún viene.

Desde mi nacimiento hasta hoy,
he sido y seguiré siendo
una pieza clave en el propósito de Dios
para reconciliar corazones hacia Él.

No importa lo dura que haya sido la vida.
Mi Creador me llevará a puerto seguro.

Porque por Él estoy aquí.
Porque en Sus planes hay bien.
Porque mi historia empezó en la noche…
pero siempre estuvo llena de luz.

Hoy le doy gracias a Dios por un año más, hoy le doy gracias a Dios por ser mi sustento, mi guía, mi todo…

Gracias a esas personas que tomaron su tiempo hoy de felicitarme y darme sus buenos deseos, en verdad Gracias.
Dios les bendiga grandemente.

Pocos conocen esta historia y si la cuento, y cada que lo recuerdo o lo cuento me llena de amocion, pero me emociona más aún pensar, que esto aún no termina, el número 33 es algo especial para mí, tanto aquí en la tierra como en la eternidad.

Gracias por leer hasta el final, Bendigo tu vida…

¡Detente y observa!Está vida es demasiado corta, disfruta de los pequeños detalles que la vida tiene para ti.Mi palenqui...
06/01/2026

¡Detente y observa!
Está vida es demasiado corta, disfruta de los pequeños detalles que la vida tiene para ti.
Mi palenquito y su artesanía es bello, bello 🩶

FELIZ AÑO NUEVO 2026 ✨Con el corazón agradecido reconocemos que, hasta aquí, Dios ha sido fiel con nosotros.Él nos sostu...
01/01/2026

FELIZ AÑO NUEVO 2026 ✨

Con el corazón agradecido reconocemos que, hasta aquí, Dios ha sido fiel con nosotros.
Él nos sostuvo, nos cuidó y caminó a nuestro lado en cada etapa de este año que termina.

Hoy cerramos un ciclo confiando plenamente en que el mismo Dios que estuvo presente en el 2025, seguirá guiando nuestros pasos en el 2026. En Sus manos ponemos nuestros planes, nuestros sueños y nuestro futuro, sabiendo que Su voluntad siempre es buena, agradable y perfecta.

Deseamos que este nuevo año esté lleno de Su paz, de Su favor y de Su presencia constante en cada hogar. Que nunca olvidemos que cuando Dios es el centro, todo lo demás encuentra su lugar.

Feliz Año Nuevo.
Que Dios los bendiga y los guarde siempre.

“El Señor irá delante de ti; Él estará contigo, no te dejará ni te desamparará.”
Deuteronomio 31:8

Con cariño,
Reybel & Yoli ❤️
(Familia Montejo Morales)

18/12/2025

Feliz cumple papá 🎂🎉🎊🎁
Me costó grabar tanto este video, hoy fue uno de esos días muy nostálgicos, Lloré un par de veces en el día, y aún sigo con un n**o en la garganta, te recuerdo, como aquel día, Hoy un cumple más que lo festejas en el cielo Papá, y tu ausencia me sigue doliendo como la primera vez.
Te mando un beso enorme, un abrazo fuerte. Sé que un día te veré en la eternidad.
Tuyo del alma: Reybel
17-12-1970
Mi querido viejo 🤍

Cuando estructuras tu vida y Dios siendo el Centro, todo comienza a tener sentido.Vive pero planifica, sueña pero con Di...
13/12/2025

Cuando estructuras tu vida y Dios siendo el Centro, todo comienza a tener sentido.
Vive pero planifica, sueña pero con Dios a tu lado. 🙇🏻

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