01/03/2026
Ecos de un Pueblo: La Obra Maestra de O'Higgins
Créditos: Ing. José Luis Rodríguez Badillo
Cronista Municipal de Poza Rica.
Aquel domingo 4 de marzo de 1954, el presidente municipal de Poza Rica colocó la primera piedra de lo que se convertiría en el corazón de nuestra ciudad: la Casa del Ayuntamiento. Esta obra monumental, concebida bajo el magno proyecto del notable Arq. Ángel Landa y Cuevas, nació con la noble misión de albergar oficinas municipales, además de estatales y federales al servicio del pueblo. Sin embargo, el destino guardaba una excelsa joya adicional para la posteridad: nadie imaginó entonces que uno de los más notables artistas plásticos, Pablo O’Higgins, crearía un mural sin precedentes a nivel internacional. Su genio quedó inmortalizado en las tres fachadas que envuelven el auditorio del inmueble, convirtiendo el edificio no solo en una sede de gobierno, sino en un tesoro artístico que proyecta la identidad de Poza Rica ante el mundo.
La edificación del Palacio Municipal tuvo de igual manera una cimentación que no se había utilizado en la localidad, fue el primer inmueble en tener su cimentación sobre una base de pilotes, lo que ha generado una perfecta estabilidad, firme que fue una premisa para que después de haber sido elegido para hacer un mural en las tres fachadas del edificio del Ayuntamiento, conformando de 235 m2, con más de once mil piezas. al que denominó atinadamente; “Desde las primitivas labores agrícolas prehispánicas, hasta el actual desarrollo de la industria petrolera”.
La vanguardia de este recinto no solo residió en su estética, sino en su propia esencia estructural. El Palacio Municipal desafió al suelo de la localidad al ser el primer inmueble erigido sobre una privilegiada cimentación de pilotes, otorgándole una estabilidad inquebrantable a través de las décadas. La firmeza fue la premisa indispensable para sostener la magnitud del arte que vendría: un mural de 235 m2 compuesto por más de once mil piezas. En la obra monumental, Pablo O’Higgins capturó magistralmente la evolución de nuestra tierra bajo un título que resuena con justicia histórica: “Desde las primitivas labores agrícolas prehispánicas, hasta el actual desarrollo de la industria petrolera”. Así, la ingeniería y el arte se fundieron para narrar, fachaleta a fachaleta, el mensaje gráfico del mural.
Después de ser seleccionado entre numerosos colegas, gracias a su propuesta innovadora para una obra expuesta al exterior, Pablo O’Higgins llegó a Poza Rica acompañado de su esposa y ayudantes. Su técnica debía enfrentar los desafíos de un entorno hostil, donde la humedad, el sol incandescente y gases derivados de la industria petrolera son constantes. Con precisión, trazó en tamaño real su obra a partir de un boceto detallado que incluía puntuaciones, medidas y perfecta distribución de cada pieza. Al pie del edificio, pintó meticuloso cada fragmento, los enumeró, los empacó y los llevó a Monterrey para someterlos a un tratamiento térmico en dos fábricas de losa, resultando en brillantes fachaletas individuales. De regreso, bajo los muros ya lo esperaban los inmensos andamios de madera, y comenzó el magistral montaje.
Durante días, con la ayuda de albañiles, colocó una a una las piezas, siguiendo el orden establecido, develando poco a poco el relato del origen y destino de nuestro pueblo. Así, se completó una obra inmensa que, a lo largo de casi siete décadas, ha cosechado la admiración y el reconocimiento de los artistas plásticos más destacados de nuestra época. Hoy, primero de marzo, celebremos el aniversario del natalicio de Pablo O'Higgins, quien nació en 1904 en Salt Lake City, Utah, USA. Aprovechemos la oportunidad para disfrutar el mural del Palacio Municipal de Poza Rica y honremos a su autor, Pablo O’Higgins.