13/12/2025
En Canadá, un programa de vivienda para personas con adicción severa al alcohol hizo algo simple pero revolucionario: ofrecer opciones.
Cada día, los residentes podían escoger entre su dosis habitual de alcohol… o un porro de c4nnabis. Nada impuesto. Solo elección.
¿El resultado? Quienes eligieron c4nnabis bebieron mucho menos.
Antes consumían en promedio 8 bebidas diarias. Después, 6.5. Cada vez que alguien escogía cannabis, evitaba alrededor de 2,5 tragos.
Y esto importa: el alcohol destroza hígado, corazón y cerebro. El cannabis también tiene riesgos, pero son significativamente menores.
No estaban buscando “dejarlo todo”. Solo querían vivir más seguros. Y una opción de menor riesgo hizo la diferencia.
Este patrón se repite en estudios, datos reales y mercados: cuando el cannabis está disponible, el consumo de alcohol baja.
No se trata de curar la adicción.
Se trata de ofrecer alternativas que reduzcan el daño.
Y muchas veces, eso es exactamente lo que la gente necesita.