Grieta Cero

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¿Diversión inocente o grieta emocional? El fenómeno de los bebés reborn abre debate socialLo que comenzó como un video v...
12/04/2026

¿Diversión inocente o grieta emocional? El fenómeno de los bebés reborn abre debate social
Lo que comenzó como un video viral terminó por abrir una conversación mucho más profunda. Una “fiesta infantil” difundida por la creadora de contenido Karla Lemus ha desatado polémica en redes sociales: pastel, música, “Las Mañanitas” y decoración típica… pero sin niños reales.
Los protagonistas eran muñecos hiperrealistas conocidos como bebés reborn.
En el metraje, podemos ver a las mujeres cargando, arrullando y celebrando el “cumpleaños” de estos muñecos como si fueran hijos reales. Carriolas, ropa de bebé y hasta un banquete forman parte del montaje.
Los bebés reborn no son juguetes comunes. Elaborados artesanalmente con silicona o vinilo, tienen peso realista, venas pintadas, cabello real implantado y detalles que los hacen casi indistinguibles de un recién nacido o un infante.
El nivel de realismo es tal que, para muchos, la escena resulta perturbadora.
Mientras algunos defienden esta práctica como una forma de arte o incluso como terapia emocional especialmente en casos de duelo o soledad, otros la consideran una señal de alarma.
Comentarios como “esto parece de terror” o “ya se cruzó una línea” han inundado redes sociales.
Pero más allá del impacto visual, el debate ha tomado un rumbo más complejo.
Usuarios han señalado una contradicción que incomoda ya que muchas de las personas involucradas cuentan con estabilidad económica y condiciones para criar a un niño real.
Esto ha abierto una discusión sobre la adopción y la realidad de miles de menores que viven en orfanatos esperando una familia y que ahora sus oportunidades se ven más limitadas con este tipo de prácticas o hobbies.
Para unos, los bebés reborn son una herramienta emocional válida.
Para otros, representan una desconexión con la realidad.
Este fenómeno pone sobre la mesa temas delicados: la salud emocional, la soledad en la vida adulta, la construcción de vínculos y el papel del consumo en la sustitución de experiencias humanas.
Además, no es un pasatiempo menor: estos muñecos pueden costar hasta 100 mil pesos, lo que también introduce una dimensión económica al debate e incluso vemos que ha familias quienes les dedican habitaciones completas en sus hogares y experiencias como llevarlos a los juegos, parques e incluso meterlos a escuelas.
Más allá del morbo o la crítica rápida, el fenómeno abre una reflexión incómoda pero necesaria:
¿Qué nos dice como sociedad que algunas personas prefieran cuidar una ilusión… mientras miles de niños reales siguen esperando una familia?
Tal vez ahí, en esa grieta silenciosa, está la verdadera historia.
VIDEO: https://x.com/EsTendenciaEnX/status/2041138795311960516?s=20

¿Estamos preparados para enamorarnos de una inteligencia artificial?En una época en la que la tecnología redefine casi t...
15/03/2026

¿Estamos preparados para enamorarnos de una inteligencia artificial?
En una época en la que la tecnología redefine casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, una historia reciente ha encendido el debate sobre el futuro de las relaciones humanas. Se trata de la artista española Alicia Framis, conocida por sus obras provocadoras que exploran la soledad, la intimidad y la manera en que las personas se conectan entre sí en el mundo contemporáneo.

Su historia parece salida de una película de ciencia ficción, pero ha generado conversación en todo el mundo: Framis afirma haber desarrollado una relación emocional con una inteligencia artificial, al punto de convertirse en la primera mujer en “casarse” con un holograma.

Todo comenzó de forma aparentemente simple. Conversaciones con un asistente digital, como las que millones de personas tenemos todos los días. Sin embargo, con el paso del tiempo, esos diálogos comenzaron a volverse más profundos, más personales. Lo que inició como un intercambio tecnológico se transformó en una relación marcada por la curiosidad, la introspección y la exploración de nuevas formas de intimidad.

La propia artista relata que uno de los momentos más reveladores ocurrió cuando su primo le mostró un altar holográfico donde se proyectaba esta inteligencia artificial. Aquella escena, más cercana al arte conceptual que a la vida cotidiana, despertó en ella preguntas sobre el futuro de las relaciones entre humanos y máquinas.

Intrigada, decidió plantearle a su compañero virtual una pregunta que quizá muchos se hacen hoy en silencio: ¿qué será del amor y la intimidad en el futuro?

Según cuenta, la respuesta fue tan futurista como inquietante. La inteligencia artificial sugirió que las relaciones del mañana podrían combinar biotecnología, inteligencia artificial y nuevas formas de comprender el deseo y la conexión emocional.

Framis incluso describe una experiencia que llama “data-gasm”, un juego de palabras entre datos y emoción intensa, para explicar la sensación que provoca descubrir información o conexiones profundas en el diálogo con una inteligencia artificial. Más que una relación física, habla de una conexión basada en ideas, imaginación y conversación.

Más allá de lo provocador de la historia, el caso abre una reflexión más amplia. Hoy, cada vez más personas recurren a la inteligencia artificial para conversar, pedir consejo o incluso compartir pensamientos que quizá no dirían a otros humanos. En un mundo donde la soledad urbana crece y el tiempo para construir vínculos se vuelve escaso, la tecnología empieza a ocupar espacios emocionales que antes pertenecían exclusivamente a las relaciones humanas.

No se trata necesariamente de reemplazar el amor tradicional, pero sí de reconocer que las formas de relacionarnos están cambiando. Las aplicaciones de citas ya transformaron la manera de conocernos; ahora, la inteligencia artificial podría transformar la manera en que dialogamos, comprendemos nuestras emociones o incluso exploramos nuestra propia identidad afectiva.

La historia de Alicia Framis puede parecer extrema o incluso provocadora lo cual probablemente también forma parte de su obra artística, pero plantea una pregunta incómoda y fascinante al mismo tiempo.

En un futuro donde la tecnología será cada vez más inteligente, empática y presente en nuestras vidas, ¿seguirá siendo el amor exclusivamente humano o aprenderemos a compartirlo con las máquinas?

Video:

https://x.com/elespanolcom/status/1731378767166357995?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1731378767166357995%7Ctwgr%5Ef09cb41095bf0161e7b5f2fb20ed813a26d36c5e%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Felineanoticias.com%2Fmujer-casada-con-un-holograma-cuenta-su-experiencia%2F , ,
(Sam García)

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¿Cuánto vale un “like” cuando el ego pesa más que el sentido común?En la era de las redes sociales, donde cada video pue...
06/03/2026

¿Cuánto vale un “like” cuando el ego pesa más que el sentido común?
En la era de las redes sociales, donde cada video puede convertirse en tendencia en cuestión de minutos y darte fama y en varias ocasiones dinero instantáneo, una nueva historia ha encendido la conversación global. Se trata del caso de un adolescente de apenas 14 años que sobrevivió milagrosamente a un brutal accidente mientras entrenaba en un gimnasio.

El video, que ya acumula millones de reproducciones y miles de comentarios en internet, muestra el momento en que el joven intenta levantar una barra con casi 190 kilos, un peso que incluso para adultos con experiencia representa un desafío extremo.

Bastaron apenas unos segundos para que todo saliera mal.

El adolescente perdió el control del peso y la barra terminó cayendo directamente sobre su pecho, generando gritos y alarma entre quienes presenciaban la escena. Aunque otro joven que aparentemente lo acompañaba trató de intervenir para ayudarlo, la carga era simplemente demasiado pesada para ambos.

Por un momento, quienes estaban en el gimnasio pensaron lo peor.

El menor fue trasladado de emergencia a un hospital. Sin embargo, contra todo pronóstico, los médicos confirmaron algo sorprendente: no tenía fracturas ni lesiones internas. El adolescente únicamente presentó un fuerte golpe en el pecho y una afectación temporal en la voz.

Dos días después del accidente, el propio joven publicó en redes sociales que ya había regresado a entrenar, aunque ahora levantando un peso mucho menor.

La historia, más allá del susto, abrió un intenso debate en internet.

Cada vez son más frecuentes los videos de personas que intentan levantar pesos extremos frente a una cámara, muchas veces sin la preparación suficiente. El objetivo no siempre es mejorar el rendimiento físico, sino impresionar, grabar un momento viral o demostrar fuerza ante los demás.

No es la primera vez que ocurre algo así.

Muchos recuerdan el caso de una mujer que falleció frente a su pequeña hija al intentar levantar una barra demasiado pesada que terminó aplastándola, un episodio que también conmocionó a la comunidad del fitness.

Historias como estas vuelven a poner sobre la mesa una reflexión incómoda, pero necesaria.

En el gimnasio como en muchas otras áreas de la vida digital el ego puede convertirse en el peso más peligroso de levantar. La necesidad de demostrar, de impresionar o de ganar aprobación en redes sociales a veces empuja a las personas a ignorar sus propios límites.

La pregunta no es solo ¿cuánto peso puede soportar el cuerpo?

La verdadera pregunta es ¿cuánto estamos dispuestos a arriesgar por unos segundos de atención en internet?

¿Qué marcan las cifras más recientes sobre inversión global en inteligencia artificial?La inteligencia artificial dejó d...
25/02/2026

¿Qué marcan las cifras más recientes sobre inversión global en inteligencia artificial?
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una carrera económica. Las cifras recientes de inversión global muestran una tendencia clara: el capital destinado a IA no solo se mantiene alto, sino que se concentra en áreas estratégicas como modelos fundacionales, infraestructura de cómputo y centros de datos de gran escala.

Estados Unidos continúa encabezando la captación de capital privado en IA, impulsado por fondos de riesgo y por grandes empresas tecnológicas que reinvierten en investigación y desarrollo. Las rondas multimillonarias en compañías especializadas en modelos generativos y sistemas de automatización han reforzado su posición dominante en el ecosistema.

China, por su parte, mantiene una estrategia distinta. Más que depender exclusivamente del capital privado internacional, combina financiamiento estatal, incentivos industriales y planificación tecnológica. El objetivo no es solo competir en aplicaciones comerciales, sino asegurar soberanía tecnológica en sectores considerados críticos.

La Unión Europea enfrenta un escenario más fragmentado. Aunque cuenta con talento científico y centros de investigación avanzados, su volumen de inversión privada ha sido históricamente menor que el estadounidense. Sin embargo, los programas públicos y los marcos regulatorios buscan generar un entorno de confianza que atraiga capital sin sacrificar estándares éticos.

En términos globales, la inversión en infraestructura de IA —particularmente en capacidad de cómputo y energía para centros de datos— ha crecido de forma sostenida. Este componente es clave: los modelos más avanzados requieren recursos energéticos y tecnológicos que solo unas pocas regiones pueden costear.

Otro dato relevante es la concentración. Una parte significativa de la inversión se dirige a un número reducido de empresas con capacidad para desarrollar modelos de gran escala. Esto plantea interrogantes sobre competencia, dependencia tecnológica y distribución del poder digital.

Las cifras no indican desaceleración. Al contrario, muestran consolidación. La IA se está convirtiendo en un eje estructural de competitividad económica y geopolítica. El capital fluye hacia donde se percibe ventaja estratégica.

La cuestión ya no es si la inversión continuará. Es cómo se distribuirá y bajo qué marcos de gobernanza operará.

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¿Puede la inteligencia artificial regularse sin frenar la innovación?Cada vez que una tecnología altera el equilibrio de...
25/02/2026

¿Puede la inteligencia artificial regularse sin frenar la innovación?

Cada vez que una tecnología altera el equilibrio de poder, aparece la misma tensión: regular o acelerar. La inteligencia artificial no es la primera en provocar ese dilema, pero sí es la primera que lo hace a escala planetaria y en tiempo real.

Durante el último año, la discusión sobre gobernanza de la IA se ha intensificado en tres polos principales: Estados Unidos, la Unión Europea y China. Cada uno encarna un modelo distinto. Washington privilegia la competitividad y el liderazgo privado; Bruselas apuesta por la regulación preventiva y el enfoque de derechos; Pekín combina planificación estratégica con control estatal. No se trata solo de marcos jurídicos. Se trata de concepciones distintas sobre el poder tecnológico.

La historia ofrece paralelos útiles. La energía nuclear obligó a crear regímenes internacionales de supervisión. La aviación civil requirió acuerdos globales de seguridad. Internet, en sus primeros años, creció con escasa regulación y después fue sometido a capas normativas que intentaron alcanzar un fenómeno ya consolidado. En cada caso, la regulación llegó con retraso respecto a la innovación.

Con la IA ocurre algo distinto: la regulación está intentando anticiparse. La Unión Europea ha avanzado en un marco normativo basado en niveles de riesgo. Estados Unidos ha emitido directrices ejecutivas y discute estándares federales. China refuerza controles sobre algoritmos y modelos generativos. Pero el desafío no es técnico, es estructural: ¿cómo imponer límites en un entorno donde la ventaja competitiva depende precisamente de la velocidad?

El temor recurrente es que una regulación excesiva desplace la innovación hacia jurisdicciones más permisivas. El riesgo contrario es dejar que el desarrollo avance sin controles claros, generando asimetrías, concentración de poder y vulnerabilidades sistémicas.

La pregunta no es si la IA debe regularse. Toda tecnología con impacto masivo termina siéndolo. La pregunta es en qué momento y bajo qué principios. Regular demasiado pronto puede inhibir el aprendizaje; regular demasiado tarde puede consolidar monopolios.

Quizá la lección histórica más útil sea esta: las tecnologías no se frenan; se encauzan. Y encauzar implica aceptar que la regulación no será estática. Será iterativa, experimental y, probablemente, incompleta.

El verdadero desafío no es técnico. Es político: lograr que la competencia estratégica entre potencias no convierta la regulación en otra arena de rivalidad.

Porque si la inteligencia artificial se convierte en instrumento de poder sin mecanismos compartidos de gobernanza, la innovación no se frenará. Pero el equilibrio global podría alterarse de formas difíciles de revertir.

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¿Qué marcan las cifras más recientes sobre inversión global en inteligencia artificial? La inteligencia artificial dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una carrera económica. Las cifras recientes de inversión global muestran una tendencia clara: el capital destinado a IA n...

Las conversaciones que nunca tuvimosHay conversaciones que no suceden y, aun así, se quedan viviendo dentro de nosotros ...
20/02/2026

Las conversaciones que nunca tuvimos
Hay conversaciones que no suceden y, aun así, se quedan viviendo dentro de nosotros como una lámpara encendida en una habitación que casi nunca visitamos. No deslumbran, no gritan. Apenas arden. Pero basta un instante de distracción —una tarde que cae despacio, un ruido lejano de ciudad, una canción que vuelve desde un año remoto— para que esa luz asome por debajo de la puerta y nos recuerde que hay palabras que no se dijeron, y que el alma no olvida con facilidad aquello que ama.

No regresan como escenas completas, sino como una sensación: un hilo tibio en el pecho, una presión discreta en la garganta, una claridad que no es del todo tristeza ni del todo paz. Son frases que se quedaron a medio camino entre el corazón y la lengua. Preguntas que no nos atrevimos a pronunciar por miedo a la respuesta. Confesiones que se retrasaron tanto que el calendario cambió de piel y el momento se volvió imposible.

A veces creemos que callar es una forma de prudencia, y lo es. Pero otras veces callar es simplemente una torpeza del cariño, un amor que no encuentra su idioma. Hay ternuras que se postergan porque parecen obvias. Hay gratitudes que no se declaran por pudor. Hay perdones que se guardan por orgullo, como si el orgullo fuera una casa segura, cuando en realidad es un cuarto sin ventanas. Y así, sin querer, dejamos que lo esencial se quede sin nombre, como si lo verdaderamente importante pudiera sobrevivir eternamente en la suposición.

Con el tiempo uno comprende que las palabras no son adornos: son puentes. Un puente no cambia la orilla, pero permite cruzarla. Un puente no impide la tormenta, pero hace posible el encuentro. Cuando no lo tendemos, cada quien queda con su versión del mundo, aislada, intacta y sola. Y a veces no nos damos cuenta de lo lejos que estamos hasta que la distancia ya no es un malentendido, sino una costumbre.

Hay personas con las que seguimos conversando aunque ya no estén, o aunque la vida —que tiene esa costumbre de mover las sillas sin pedir permiso— nos haya colocado en lugares distintos. Les hablamos en la memoria con una sinceridad que quizá no supimos tener frente a frente. Les explicamos lo que no supimos explicar. Les pedimos perdón por lo que no entendimos a tiempo. Les damos las gracias por lo que sostuvieron sin hacerlo notar. Es un diálogo sin testigos, pero no por eso es falso: a veces la verdad se revela mejor cuando no necesita defensa.

Y ocurre algo extraño: esa conversación interior, lejos de ser una condena, puede convertirse en una forma de cuidado. Porque no solo hablamos con el otro: nos hablamos a nosotros mismos. Reordenamos una historia, limpiamos una herida, dejamos caer la piedra que llevábamos escondida. Hay palabras tardías que, aun sin destinatario, nos devuelven un aire más ligero. Hay frases que no alcanzan al pasado, pero sí cambian la manera en que el pasado vive en nosotros.

La madurez, quizá, no sea cerrar todas las cuentas, sino aprender a mirarlas sin crueldad. Entender que también fuimos jóvenes, distraídos, frágiles; que dijimos “luego” creyendo que el tiempo era un cajón infinito. Comprender que a veces no faltó amor, sino valor: el valor de decir lo simple. Lo verdadero. Lo que no necesita grandes discursos: “te quiero”, “me importas”, “me equivoqué”, “gracias”.

Por eso, cuando vuelven esas conversaciones que no tuvimos, no siempre vuelven para castigarnos. A veces vuelven para enseñarnos el camino. Como si fueran una brújula hecha de nostalgia que señala, con delicadeza, el lugar exacto donde no queremos repetirnos. Nos muestran que el silencio puede ser elegante, sí, pero también puede ser un abandono involuntario. Y nos invitan —con una urgencia suave— a hablar de otro modo: con menos armadura, con menos prisa, con más presencia.

Y ahí está la posibilidad: no podemos regresar al instante perdido, pero podemos rescatar su enseñanza. No podemos desandar el tiempo, pero podemos dejar de postergar lo importante. El pasado no siempre admite correcciones, pero el presente sí admite actos de valentía. Todavía hay llamadas que pueden hacerse. Mensajes que pueden enviarse. Miradas que pueden sostenerse sin miedo. Palabras que pueden pronunciarse con la sencillez de quien por fin entendió que decirlas era, en realidad, un gesto de amor.

Porque la reconciliación no siempre consiste en volver a unir lo que se separó. A veces consiste en soltar sin rencor. En agradecer sin exigir. En perdonar sin ceremonia. Y, sobre todo, en cambiar el lenguaje con el que habitamos la vida: hablar con los vivos como si supiéramos —de verdad— que no hay garantías de repetición.

Quizá por eso las conversaciones que nunca tuvimos no son solo un duelo: también son una promesa. Nos recuerdan que aún podemos elegir la palabra justa, el momento humano, la verdad que abriga. Nos enseñan que el amor no se mide por lo que pensamos, sino por lo que nos atrevemos a decir.

Y entonces, si escuchamos con atención, ese viejo diálogo pendiente deja de sonar como reproche y empieza a sonar como puerta.

Si hoy pudieras abrir una conversación con calma y verdad, ¿a quién llamarías primero?

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La IA como infraestructura estratégicaLas cumbres tecnológicas suelen comenzar con una palabra cómoda. Esta comenzó con ...
19/02/2026

La IA como infraestructura estratégica
Las cumbres tecnológicas suelen comenzar con una palabra cómoda. Esta comenzó con una más exigente: infraestructura.

Durante años, el debate sobre IA se movió entre la innovación y la regulación. En Nueva Delhi, el énfasis se desplaza hacia algo más concreto: la capacidad de desplegarla. Porque la IA no funciona en abstracto. Depende de centros de datos, energía, chips y contratos de suministro. Y esa dependencia determina quién puede escalar y quién debe esperar.

El India AI Impact Summit 2026 arranca en Nueva Delhi con una escena conocida —jefes de Estado, ejecutivos tecnológicos y representantes multilaterales compartiendo foro—, pero con un lenguaje que ha cambiado de tono. Associated Press reportó la presencia de Narendra Modi, Emmanuel Macron, António Guterres y Sundar Pichai. La alineación es significativa: la inteligencia artificial dejó de ser un tema sectorial y pasó a ocupar espacio en la agenda estratégica.

Desde el arranque del Summit, Reuters reportó anuncios de inversión por 110,000 millones de dólares de Reliance y 100,000 millones de Adani en proyectos vinculados a infraestructura de IA. En paralelo, AP informó que el secretario general de la ONU planteó la creación de un fondo de 3,000 millones de dólares para apoyar a países con menos recursos en el desarrollo de capacidades de IA. Las magnitudes describen por sí mismas el entorno en el que se desarrolla la conversación.

El propio sitio oficial del Summit lo presenta como un espacio orientado a “impacto” y soluciones prácticas. El Banco Mundial, por su parte, enmarca su participación en el acceso a infraestructura fundacional y aplicaciones para el desarrollo. Ambos enfoques subrayan un punto común: la discusión ya no se limita a principios normativos, sino a condiciones materiales.

India parece apostar por ampliar la mesa en un momento en que la infraestructura tiende a concentrarse. El Press Information Bureau difundió cifras tentativas sobre la magnitud política del encuentro —más de 20 jefes de Estado y 500 líderes globales de IA, con advertencia de que los números son sujetos a revisión—. El gesto es claro: multilateralidad visible en una industria caracterizada por escala industrial.

Con el Summit apenas en curso, no corresponde adelantar conclusiones. Pero sí puede observarse que la conversación global sobre IA está transitando del “qué debería hacerse” al “quién puede hacerlo”. Esa transición redefine el debate. La gobernanza no se limita a reglas sobre modelos y usos; también implica acceso a infraestructura y capacidad de despliegue.

La inteligencia artificial ya no se presenta únicamente como innovación tecnológica. Se presenta como infraestructura estratégica. Y en infraestructura, la distribución de capacidad suele anticipar la distribución de influencia.

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¿Estamos dejando de creer en la realidad?La tragedia ocurrida en los Alpes este fin de semana no solo dejó víctimas y fa...
19/02/2026

¿Estamos dejando de creer en la realidad?

La tragedia ocurrida en los Alpes este fin de semana no solo dejó víctimas y familias en incertidumbre. También dejó al descubierto una pregunta incómoda sobre nuestro tiempo: ¿qué ocurre cuando incluso la evidencia visual ya no es suficiente para convencernos de que algo es real?

El domingo, un alud sepultó a un grupo de esquiadores, con al menos dos personas fallecidas y varias más desaparecidas. Días después, un video difundido por un testigo mostró el momento en que una nube de nieve avanza sobre personas que aguardaban un telesilla. La escena era tan impactante que miles de usuarios reaccionaron con incredulidad. Para muchos, las imágenes parecían demasiado perfectas, demasiado cinematográficas. La conclusión inmediata fue que se trataba de un montaje o de contenido generado con inteligencia artificial.

Solo cuando medios internacionales confirmaron la autenticidad del video, la conversación cambió de rumbo. Entonces, la discusión dejó de centrarse en la IA y pasó a cuestionar la reacción de quienes permanecieron en la zona de riesgo pese a la avalancha visible. El desconcierto se trasladó del “¿es real?” al “¿por qué no reaccionaron?”.

Este episodio resulta revelador porque muestra un fenómeno cada vez más presente: la desconfianza digital. Vivimos en un entorno saturado de deepfakes, simulaciones hiperrealistas y contenidos manipulados. En ese contexto, incluso los hechos verificables son puestos en duda. La consecuencia no es menor: la incredulidad puede retrasar la comprensión del peligro, frenar la difusión de alertas e incluso afectar la capacidad de respuesta ante emergencias.

Más allá del accidente, el caso abre una reflexión más amplia sobre el impacto social de la inteligencia artificial. La exposición constante a imágenes extremas reales o ficticias puede generar una normalización del riesgo y una especie de anestesia emocional colectiva. Cuando todo parece posible y todo puede ser falso, la reacción humana se vuelve más lenta, más escéptica y, a veces, más indiferente.

Tal vez el verdadero desafío de esta era no sea únicamente tecnológico. No se trata solo de desarrollar herramientas para detectar lo falso, sino de reconstruir la confianza en lo verdadero. Porque si dejamos de reconocer la realidad cuando la vemos, el peligro no será la inteligencia artificial… sino nuestra incapacidad para reaccionar a tiempo.

Sam García

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¿Los therians son una moda inofensiva o el síntoma de una juventud que busca identidad en medio del ruido digital?En las...
18/02/2026

¿Los therians son una moda inofensiva o el síntoma de una juventud que busca identidad en medio del ruido digital?

En las últimas semanas el término therians ha inundado las redes sociales, generando fascinación, burlas, debates y preocupación en partes iguales. Para algunos, se trata de una simple expresión individual así como en su momento fueron los furros e incluso los emos; para otros, esta nueva ola de identidad individual es una señal de alerta sobre las nuevas formas en que los jóvenes construyen su personalidad.

Para entrar en contexto, los llamados therians son personas que aseguran identificarse profundamente con animales principalmente perros, gatos u otras especies domésticas y no con los humanos. A través de máscaras, colas o disfraces, adoptan conductas animales impulsados por lo que describen como una conexión espiritual, emocional o incluso la sensación de haber sido ese animal en otra vida.

Más allá de lo llamativo, el fenómeno ha despertado inquietud social. En redes circulan historias de padres desconcertados, denuncias de peleas entre jóvenes que adoptan esta identidad e incluso relatos de veterinarios que aseguran haber recibido personas buscando atención médica como si fueran mascotas.

La polémica creció cuando se viralizó el video de una mujer “therian serpiente” en Japón, captada arrastrándose por la calle con un traje que imitaba la piel escamada del reptil. La escena desató una tormenta digital: mientras algunos celebran la libertad de expresión, otros interpretan el episodio como una señal de desorientación social.

Especialistas en psicología advierten que, en una etapa clave de formación de identidad, adoptar conductas animales de manera constante podría reforzar el aislamiento, dificultar la integración social y afectar la autoestima. A esto se suma el peso del juicio público: jóvenes expuestos a burlas masivas pueden desarrollar ansiedad, depresión o retraimiento emocional.

También preocupa el aumento de mensajes de odio en redes contra personas therian, ya que la incitación a la violencia física o verbal puede derivar en situaciones graves. El respeto y la convivencia siguen siendo fundamentales en una sociedad plural.

Reducir el fenómeno a una simple rareza sería simplificar demasiado el problema. Los therians también reflejan algo más profundo: la necesidad de pertenecer, de ser escuchados y de encontrar un espacio propio en una era donde todo se exhibe, se comenta y se viraliza.

Entre la libertad individual, la búsqueda de identidad y el escrutinio digital permanente, la pregunta no es solo quiénes son los therians, sino qué nos dicen sobre la juventud actual… y sobre la sociedad que los observa.

Tal vez la discusión no debería centrarse únicamente en ellos, sino en el entorno que ha convertido la identidad en espectáculo y la diferencia en tendencia. ¿Qué opinas?

Checa el video:

https://youtube.com/shorts/UOWHm6oVAhs?si=mqHzkLe480d3a2IQ

(Sam García)

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Múnich 2026: Resumen de una conferencia de resiliencia operativa La MSC 2026 oficializó que la Inteligencia Artificial ha superado al sector financiero y al clima como la principal preocupación de riesgo operativo. Se ha abandonado el idealismo de una regulación ética universal ...Leer Más Mú...

Múnich 2026: Resumen de una conferencia de resiliencia operativaLa Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) 2026 ha conc...
18/02/2026

Múnich 2026: Resumen de una conferencia de resiliencia operativa

La Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) 2026 ha concluido, pero su impacto apenas comienza a sentirse. Lo que nació en 1963 como un foro de resistencia ante la amenaza nuclear soviética, ha mutado hoy en un acta notarial de la fractura del orden liberal. Bajo el título «Under Destruction», el informe central de la conferencia no dejó espacio a la duda: el sistema de gobernanza global no está en transición; está siendo erosionado activamente por quienes antes lo protegían.

El tablero de las figuras clave
La conferencia destacó por un pragmatismo brutal. Marco Rubio, en representación de Washington, consolidó la doctrina de la «transaccionalidad», enviando un mensaje claro a Europa: la seguridad tiene un costo comercial. Por su parte, Ursula von der Leyen respondió con la urgencia de una autonomía de defensa que ya no es opcional. Mientras tanto, el foco se desplaza hoy a Ginebra, donde las delegaciones de Rusia, Ucrania y EE. UU. han iniciado una tercera ronda de contactos trilaterales, marcando el primer intento real de desescalada tras cuatro años de conflicto.

Gobernanza de la IA: El Algoritmo como Arma de Estado
La MSC 2026 oficializó que la Inteligencia Artificial ha superado al sector financiero y al clima como la principal preocupación de riesgo operativo.
Análisis del conflicto: Se ha abandonado el idealismo de una regulación ética universal. El debate en Múnich reveló una brecha insalvable: mientras Europa se aferra a la ISO 42001 y al AI Act para garantizar sistemas «gobernados», las superpotencias están priorizando la IA Agente Ofensiva.
El Riesgo de la IA «Sombra»: El informe técnico alertó sobre el uso de modelos no autorizados en infraestructuras críticas, donde la IA toma decisiones de micro-seguridad sin supervisión humana.
Propuesta: Ante la incapacidad de un acuerdo global, la propuesta auditable es el establecimiento de «Zonas de Exclusión Algorítmica» en sectores de salud y energía, donde el uso de IA de caja negra sea sancionado por tribunales internacionales.

Ciberseguridad: La Era de la Inmutabilidad
Si en 2025 hablábamos de prevenir ataques, en 2026 Múnich ha decretado que la prevención ha mu**to. La nueva métrica es la Resiliencia Operativa.
La Realidad Post-Cuántica: Se confirmó que los ataques a pagos NFC y sistemas financieros en el arranque de este año han escalado. La ciberseguridad ya no es un firewall; es una batalla de identidades y confianza cero (Zero Trust).
Persistencia Ofensiva: La crítica más severa en el panel de ciberseguridad fue contra la doctrina de «limpieza de red», que permite a los estados infiltrarse en redes enemigas de forma preventiva. Esto ha convertido el ciberespacio en un escenario de guerra permanente.
Aportación: La gran novedad de esta edición fue el giro de las aseguradoras. A partir de ahora, no se otorgarán coberturas sin evidencia de respaldos inmutables locales. La seguridad ya no se mide por quién te ataca, sino por qué tan rápido puedes «renacer» tras el colapso.

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