24/04/2026
La Cueva del Diablo y el Jinete sin Cabeza de Reynosa
En la colonia Jacinto López 3, al oriente de Reynosa, existe una historia que muchos consideran solo un cuento… pero otros aseguran haberla vivido.
A finales de los años 60, cuando la zona apenas comenzaba a poblarse y las noches eran oscuras y silenciosas, una vecina llamada Guadalupe Razo Mares vivió algo que jamás olvidaría. Una noche, mientras lavaba los platos afuera de su casa, escuchó el galope de un caballo que se acercaba rápidamente. Al mirar hacia la calle, vio una figura aterradora: un jinete vestido como de la época colonial… pero sin cabeza.
Durante años, Guadalupe fue tachada de loca, hasta que otros vecinos también comenzaron a ver al mismo caballista rondando las calles solitarias. Con el tiempo, surgió la creencia de que aquel jinete tenía un refugio: una cueva misteriosa ubicada justo debajo de la Capilla de Nuestra Señora de Schönstatt, conocida desde entonces como La Cueva del Diablo.
Se decía que esa caverna, profunda y oscura, había sido usada antiguamente por insurgentes para esconder armas y más tarde por contrabandistas. Sin embargo, lo que más aterraba a los vecinos eran los extraños sucesos que ocurrían allí. Algunos afirmaban haber visto salir de la cueva una enorme llama de varios metros de altura, como si algo infernal habitara en su interior.
En 1982, tras una misa multitudinaria realizada en el lugar para pedir protección, ocurrió algo inexplicable: de la noche a la mañana, un enorme peñasco apareció sellando la entrada de la cueva. Nadie escuchó maquinaria ni trabajos humanos. Para muchos, fue un acto divino que encerró al jinete… y a lo que habitara con él.
Desde entonces, los avistamientos disminuyeron y la colonia volvió a la calma. Pero aún hoy, algunos habitantes aseguran que bajo la capilla permanece sellado un secreto… y tal vez un tesoro que el jinete sin cabeza juró proteger por toda la eternidad.