10/09/2026
Hoy quiero hablarle directamente al pueblo de Coahuila y hacer una petición muy concreta:
QUIERO QUE MIS AUDIENCIAS SEAN PÚBLICAS.
No tengo nada que ocultar. Por el contrario, quiero que la sociedad conozca de primera mano lo que está ocurriendo en mi proceso: cuáles son las acusaciones que se han presentado en mi contra, qué pruebas existen y cómo se están tomando las decisiones que afectan directamente mi libertad.
Si quienes llevan mi caso están convencidos de que están actuando correctamente, entonces pregunto:
¿Por qué no permiten que el pueblo sea testigo?
¿A qué le tienen miedo?
¿Qué es lo que no quieren que la gente escuche?
Estoy dispuesta a que cada una de mis audiencias sea pública, para que la ciudadanía conozca la realidad de mi situación y pueda formar su propia opinión.
Desde hace aproximadamente 15 días, un juez federal ordenó que se realizara una audiencia para revisar mi situación jurídica y dar cumplimiento a una resolución relacionada con mi libertad.
Sin embargo, el juez Alberto Jacobo Camacho, juez de Primera Instancia en Materia Penal de Saltillo, no ha encontrado el momento para llevar a cabo esa audiencia solicitada por un juez federal.
Pero, al mismo tiempo, sí parece haber tiempo para realizar una audiencia intermedia en la que se siguen sosteniendo acusaciones que, desde mi perspectiva, han sido utilizadas para mantenerme privada de mi libertad.
También quiero que el pueblo de Coahuila conozca un punto muy importante.
El recurso federal del que hoy se habla fue ejercido desde el año 2022. Ese recurso, correspondiente a los 17 millones de pesos, fue revisado en su momento por la Auditoría Superior de la Federación y, según la información que obra en mi defensa, no tuvo observaciones.
A pesar de ello, hoy pretenden cuestionar esa operación y sumar obras y conceptos distintos para intentar rebasar determinados montos y construir una acusación en mi contra: la de haber fraccionado obra pública para evitar una licitación, aun cuando —desde mi perspectiva— se están sumando obras completamente diferentes y sin conexión entre sí.
Por eso vuelvo a preguntar:
Si realmente existe un delito, ¿por qué no quieren que las audiencias sean públicas?
Si tienen pruebas, si están seguros de sus acusaciones y si consideran que están actuando conforme a la ley, ¿qué les impide permitir que el pueblo escuche y conozca lo que está sucediendo?
ABRAN LAS AUDIENCIAS.
Quiero que el pueblo de Coahuila pueda ver cómo se está llevando mi proceso.
Que escuche las acusaciones.
Que conozca los argumentos de cada parte.
Que observe las decisiones que se están tomando.
Y que la gente pueda sacar sus propias conclusiones.
Porque YO NO TENGO NADA QUE ESCONDER.
Y también quiero decir algo que considero necesario decir públicamente.
Yo sé perfectamente que, desde mi perspectiva, hoy el gobernador utiliza al Ministerio Público y al Poder Judicial de Coahuila para castigar la voz de una mujer que, al parecer, le causa mucha molestia.
No estoy pidiendo que me crean simplemente porque lo digo yo.
Estoy pidiendo algo mucho más sencillo:
TRANSPARENCIA.
Estoy pidiendo que se abran las puertas y que la sociedad pueda conocer el contenido de mi proceso.
Que el pueblo escuche.
Que el pueblo observe.
Que el pueblo saque sus propias conclusiones.
Porque esto no se trata únicamente de un expediente.
SE TRATA DE MI LIBERTAD.
Se trata de la libertad de una mujer que tiene hijos pequeños, de una familia que está sufriendo y de una madre que vive con angustia al ver cómo su vida, su nombre y su reputación han sido afectados por acusaciones que considero falsas e injustas.
Y, desde mi perspectiva, lo más grave es que esto no involucra solamente a una persona.
Aquí participan instituciones y funcionarios que deberían estar comprometidos con la justicia, con la ley, con la Constitución y con el respeto a los derechos humanos.
Por eso les pregunto:
¿En qué momento dejaron de recordar para quién trabajan?
¿En qué momento un cargo, un salario o una instrucción política se volvió más importante que la justicia?
Mientras algunos buscan proteger sus puestos o quedar bien con quienes tienen el poder, hay una mujer privada de su libertad, hijos que están sufriendo y una familia completa enfrentando las consecuencias de una situación que considero profundamente injusta.
Están afectando mi nombre, mi imagen y mi reputación con acusaciones que considero falsas, intentando presentar como delitos hechos que, desde mi perspectiva, no lo son, para justificar que continúe privada de mi libertad.
Y si están tan convencidos de que soy culpable, entonces:
HÁGANLO PÚBLICO.
No les estoy pidiendo que me crean sin escuchar.
Les estoy pidiendo que abran las puertas y permitan que la sociedad conozca el contenido de mi proceso.
Que el pueblo escuche.
Que el pueblo observe.
Que el pueblo saque sus propias conclusiones.
Porque YO NO TENGO NADA QUE ESCONDER.
Los cargos terminan.
Los gobiernos cambian.
Los funcionarios se van.
Pero las decisiones que hoy están tomando quedarán registradas en sus nombres y en la historia.
Algún día tendrán que preguntarse si valió la pena participar en una injusticia para conservar un puesto, un salario o para cumplir con los intereses de quienes hoy tienen el poder.
No están protegiendo únicamente un empleo.
ESTÁN COMPROMETIENDO SU NOMBRE, SU CONCIENCIA Y LA HISTORIA.
Por eso lo digo nuevamente y de manera pública:
¡QUIERO QUE TODAS MIS AUDIENCIAS SEAN PÚBLICAS!
¿A qué le tienen miedo?
¿Qué no quieren que el pueblo conozca?
Si están tan seguros de que están actuando con justicia, entonces:
ABRAN LAS PUERTAS Y PERMITAN QUE EL PUEBLO DE COAHUILA VEA Y ESCUCHE.
La justicia no debería temerle a la transparencia cuando se actúa conforme a la ley.
Yo no tengo nada que esconder.
Por eso quiero que todos conozcan mi verdad.
Que tengan todos un excelente y bendecido día.