26/08/2026
Sirviendo la primera copa desde la Sierra... Aquí tienes la columna de hoy:
El ensamblaje del Ramos Fest: ¿Añejo de casa o mezcla con hielos?
En la barra de la política ramosarizpense no se sirve nada por error. Cuando el alcalde Tomás Gutiérrez decide sentar a su mesa de gira mediática a José Humberto García Zertuche, "El Chepo", y a Alejandro González Farías para cacarear el Ramos Fest, no solo está promocionando la fiesta del pueblo; está mostrando quiénes son los hombres de confianza de su gabinete. En este negocio, el que aparece en la foto del cartel principal no va a hacer bulto: va a probar el micrófono y a tantear la barra como los elegidos del momento. Dicen por ahí que al ojo del amo engorda el caballo, y el edil parece estar dándole el brillo principal a las piezas clave de su esquema operativo.
Por un lado, "Chepo" desde Desarrollo Social maneja la mezcla popular, esa que tiene contacto directo con la calle, la que endereza el trago en las colonias y sabe a tierra firme. Por el otro, González Farías representa el contrapeso desde la Secretaría del Ayuntamiento: el control del papeleo, el filtro institucional, la frialdad del burócrata que sabe servir sin derramar una gota. Poner a ambos a rodar los micrófonos de la región sureste deja clara la preferencia del alcalde por este par para dar la cara en los eventos de mayor peso.
Sin embargo, en el juego de los pesos y contrapesos locales, tanto va el agua al cántaro hasta que se rompe, y cargar tanto la balanza de la atención pública hacia solo dos figuras puede inclinar el vaso antes de tiempo. Pasear a los dos funcionarios preferidos en el mismo carruaje es una buena jugada para blindar la difusión del festival, pero también expone las costuras del equipo si el resto de la mesa siente que se queda a oscuras. Por ahora, el Ramos Fest sirve de pretexto perfecto: una fiesta con olor a carne asada, música viva y, de fondo, el sello distintivo de una administración que ya definió a sus voceros estelares.