19/08/2026
Hace años compré estos aretes con una de mis hadas artesanas favoritas Amandala wixarika. Y siempre que los uso me hace pensar en esto:
El Sol guarda el fuego de lo que despierta; la Luna, el misterio de lo que permanece oculto.
Uno enciende el camino, la otra conversa con los sueños.
Y cuando ambos habitan el mismo cielo, nos recuerdan que la vida también está hecha de contrarios que se necesitan: luz y sombra, fuerza y calma, principio y regreso.
Porque quizá no estamos hechos para elegir entre el día y la noche, sino para aprender a caminar con ambos dentro.