10/11/2025
Desterrados del cosmos, vagaron hasta hallar un planeta fértil. Se mezclaron con los nativos, enseñaron artes, dioses, y al Quetzalcóatl estelar. Juntos tallaron cabezas colosales como homenaje. Pero los viajeros enfermaron, no se adaptaron. Murieron lentamente. Solo quedó el recuerdo: piedra viva, memoria ancestral, testimonio de un encuentro entre mundos que el tiempo no logró borrar.