23/05/2026
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Entre direccionales y disciplina, un policía inicia su jornada.
Redacción/TLC
Viernes, viernes habían pasado algunos minutos de las seis de la mañana cuando la ciudad comenzaba lentamente a despertar.
Sobre la avenida Carlos G. Calles, mejor conocida como la Internacional, un motociclista avanzaba rumbo al oeste entre el fresco de la mañana.
No era una patrulla ni una unidad oficial, era una motocicleta particular conducida por un hombre con uniforme de policía.
Durante varios metros me desplazé detrás de él, observando una escena poco común en medio del tráfico cotidiano.
El agente manejaba dentro del límite de velocidad, sin acelerones ni maniobras bruscas, cada vez que cambiaba de carril, primero observaba cuidadosamente sus espejos y después encendía las direccionales, respetando cada movimiento como si estuviera realizando un examen de manejo.
Al llegar a la calle Quinta y tomar rumbo hacia el sur, finalmente arribó a las instalaciones de la Comandancia de Policía, ahí descendió tranquilamente de su motocicleta particular para luego abordar la unidad oficial que utilizaría durante su turno laboral.
En tiempos donde abundan las críticas hacia las corporaciones policiacas, la escena terminó dejando una reflexión sencilla, pero importante…la disciplina también puede observarse en los pequeños detalles, incluso antes de iniciar la jornada.