02/04/2026
2 de abril, día mundial del autismo 💙
Quiero iniciar dándote las gracias por detener tu camino y leer estas líneas escritas con lágrimas, por dejar que el corazón hable en mi nombre…
Cuando supe que dentro de mí se formaban dos vidas, sentí una maravillosa emoción que recorría todo mi ser.
Cuidé con esmero cada etapa de mi embarazo, porque aunque no fue fácil, Jesús y Fernando nacieron fuertes.
Tenerlos en mis brazos me hacía soñar, imaginaba sus primeras palabras y su voz, los soñaba siendo los mejores estudiantes: a Jesús lo soñaba siendo Médico, y a Fernando Arquitecto como su padre, los soñé rodeados de amigos, los soñé casados, los soñé de mil formas, menos con autismo.
Idealicé una vida perfecta, como la que sueñan tantas y tantas personas, pero nuestro camino fue diferente, un día llegó a nuestro hogar el autismo, y con él, un dolor profundo que se siente en el alma todos los días. Porque sí, mis hijos son lo más hermoso que me ha pasado, pero he tenido que despedirme de los sueños y abrazar con profundo amor nuestra realidad…
Pero nadie te enseña cómo hacerlo, nadie te prepara para ese momento en el que entiendes que el camino será más incierto y más difícil, nadie te prepara para el duelo.
He llorado de miedo, de frustración y de amor…
De miedo a faltarles algún día, porque aunque los estamos preparando para la vida, no sé si la sociedad estará preparada para ellos.
De frustración por las miradas y risas que lastiman, o comentarios del aventurado que juzga sin conocer.
He visto a mis hijos ser señalados, discriminados e incomprendidos; han lucrado con nuestro dolor.
¡Si!, he llorado de frustración porque no les puedo cambiar el mundo, el mundo es como es…
He llorado de amor cuando veo los ojos vivos de Jesús, que aún sin emitir palabra alguna, con su mirada y su sonrisa me grita que me ama… y que les puedo decir de los interminables “TE AMO” de Fernando, acompañados del abrazo más tierno del mundo.
He llorado de amor por sus pequeños pero grandes logros que me han enseñado a valorar que lo verdaderamente importante de la vida está en el amor y la familia.
No sé si lo estoy haciendo bien, pero les aseguro que hago lo mejor que puedo.
A los padres que están pasando una situación similar a la mía, les digo que no están solos, que es válido sentir miedo, sentir frustración,, sentir cansancio y sentir dolor; pero también les digo que dentro de su corazón de madre o padre hay un amor tan grande que aunque caigas mil veces, siempre te levantarás con más fuerza, tanta que te sorprenderá tu propia fortaleza, tu capacidad de amar, y todo lo que puedes lograr en favor de los que amas.
Y aunque la sociedad todavía duele, de ella emanaran amigos que se volverán familia, y si aún así, estos no llegan, acuérdate que por sobre todas las cosas tenemos a Dios, que aunque a veces es difícil entenderlo, siempre nos dará fortaleza y paz al espíritu.
Francamente no sé que nos espera el día de mañana, y tampoco sé si estaré siempre para protegerlos, lo que si tengo claro, es que el tiempo que esté en la tierra, seguiré cuidando de ellos como mi más grande tesoro, y el día que me toque partir, espero que este mundo sea un lugar un poco mejor, donde aprendamos a amarnos comprendiendo y aceptando nuestras diferencias.
Cómo ves, el camino no ha sido fácil, y con lo que aquí escribo no te pido lástima, espero que al terminar de leerme, puedas mirar a mis hijos y a todas las personas con autismo o cualquier otra discapacidad desde la conciencia, con respeto, inclusión, empatía, y un corazón dispuesto a tenderles la mano.
Entonces, solo entonces, todo lo aquí escrito, habrá valido la pena.
Gracias
Jessica Bañuelos
Atte. Jessica Jazmín Bañuelos Arredondo.