13/03/2026
Triunfo musical de Arturo Aquino en Tapachula es empañado por la intolerancia gubernamental
Por: Alberto Pérez
TAPACHULA, CHIAPAS. – La noche de ayer, el Teatro de la Ciudad "Amparo Montes" fue testigo de una velada que prometía ser histórica y, en lo artístico, cumplió con creces. Arturo Aquino, el “Piano de México”, refrendó su lugar en el corazón de los chiapanecos con un concierto que desbordó virtuosismo, pero que terminó dejando un sabor amargo debido a la falta de sensibilidad de las autoridades locales.
Desde antes de la hora pactada, familias completas comenzaron a abarrotar el recinto. Abuelos, padres e hijos se dieron cita para presenciar un espectáculo de primer nivel que se extendió por más de dos horas. Con el carisma que lo caracteriza, Aquino ofreció un recorrido musical impecable, demostrando por qué su nombre es sinónimo de calidad y orgullo nacional.
El público, entregado totalmente, disfrutó de una ejecución magistral donde la fusión de la marimba y el piano creó una atmósfera de identidad y fiesta que Tapachula tanto necesitaba. Fue, en toda la extensión de la palabra, un evento con "sello de garantía".
Sin embargo, no todo fue armonía. En un hecho inaudito y vergonzoso, la administración municipal que encabeza Yamil Melgar mostró su cara más autoritaria y menos culta.
A pesar de que los organizadores cumplieron puntualmente con el pago de una fuerte cantidad por concepto de renta del inmueble, además de los respectivos impuestos de ley, la burocracia intentó silenciar la música antes de tiempo. Arturo Aquino denunció públicamente que, aun sin concluir el programa y con un público que aclamaba más, el personal del recinto ya estaba presionando para "correrlo" y cerrar las instalaciones.
El pianista no se quedó callado y lanzó una fuerte crítica a la administración de Melgar, señalando la incongruencia de cobrar sumas exorbitantes por el uso de espacios públicos para luego tratar con desdén al artista y al público. Esta acción fue calificada por los asistentes como una verdadera falta de respeto a la cultura, a los ciudadanos y a la trayectoria de un ícono como lo es el Piano de México.
Resulta irónico que, mientras desde el gobierno estatal se pregona el "humanismo transformador", a nivel local se exhiba una alarmante falta de tacto y sensibilidad.
Eventos sanos y familiares como el de anoche son oasis necesarios en tiempos donde la reconstrucción del tejido social debe ser prioridad. La cultura no debe ser vista como un negocio de renta de espacios, sino como un derecho ciudadano. Como bien lo exigiría la filosofía del actual gobierno estatal, hace falta "más tacto" y un respeto real por quienes promueven la paz a través del arte. Tapachula merece más conciertos así, pero también merece autoridades que sepan estar a la altura de su gente. Felicitaciones al equipo de Arturo Aquino por tan excelente organización.