19/08/2026
Llegas del trabajo con antojo de pan y, casi sin pensarlo, terminas en esa famosa esquina de las panaderías del centro. Tengo gustos divididos: de una me gustan unos panes y de la otra, otros… pero hay algo que ninguna otra panadería fuera de Tarimoro puede igualar: ese sabor tan tarimorense que sabe a casa.
Y justo cuando estás por llegar, se escucha el murmullo de las golondrinas acomodándose para dormir, preparándose para madrugar. Quizá sean de las últimas noches que las veamos por aquí, porque llega septiembre, los cohetes, la pirotecnia y los carritos iluminados, y entonces emprenden el vuelo hacia otro lugar.
Así es Tarimoro: hasta un antojo de pan puede convertirse en un pequeño recuerdo.
Bonita noche de martes, mi gente.
🥖🥐♥️🌙