26/09/2025
PADRES Y MADRES BLOQUEAN PREESCOLAR PORQUE LES COBRAN LA LIMPIEZA A FALTA DE CONSERJE
Padres y madres del preescolar Ita Luvi, ubicado en la colonia Valle Verde, cerraron con candado las instalaciones para que autoridades escolares contraten un conserje, ya que a ellos les piden una tarifa cada ciclo escolar para cubrir los gastos de limpieza a falta del mismo.
La reciente acción de padres y madres de familia del preescolar Ita Luvi, en la colonia Valle Verde, quienes decidieron cerrar con candado las instalaciones para exigir la contratación de un conserje, abre un debate profundo sobre la responsabilidad compartida en la educación pública.
Por un lado, la presidencia ha reiterado que la educación es gratuita y laica, como un derecho constitucional. Y es verdad: ningún niño debería ser excluido o condicionado en su acceso a la escuela por falta de recursos económicos. Sin embargo, este principio se ha comunicado de forma incompleta, pues aunque no se cobre inscripción ni colegiaturas, existen insumos básicos para el funcionamiento de las escuelas —limpieza, mantenimiento, seguridad, material didáctico— que no siempre son cubiertos por el gobierno.
Aquí radica una llamada de atención al Estado: no basta con garantizar el acceso a la educación en términos legales, también debe asegurarse que los planteles estén en condiciones dignas para recibir a los niños. Dotar de personal suficiente, abastecer con materiales de limpieza y realizar auditorías periódicas sería un paso hacia la coherencia entre el discurso político y la realidad de las escuelas. Una escuela sin conserje ni mantenimiento no es verdaderamente gratuita, porque obliga a las familias a cubrir lo que el sistema no resuelve.
Por otro lado, la responsabilidad de madres y padres no puede quedar en segundo plano. Si bien es cierto que exigir condiciones adecuadas es legítimo, bloquear una escuela afecta directamente a quienes deberían ser los principales beneficiados: los propios hijos. Además, la falta de empatía, de organización y de valores comunitarios lleva a que las demandas se traduzcan en conflictos en lugar de soluciones. En muchos casos, el pago de una cuota mínima para limpieza no es un “cobro indebido”, sino una forma de corresponsabilidad.
En conclusión, el caso del preescolar Ita Luvi es el reflejo de un dilema mayor:
El gobierno debe asumir la escuela como una institución que requiere inversión constante y gestión empresarial, más allá de discursos políticos.
Los padres deben reconocer que, aunque la educación es un derecho, también implica deberes de cooperación y respeto hacia la comunidad escolar.
La educación pública es gratuita en teoría, pero en la práctica requiere del compromiso de todos: Estado, directivos, docentes y familias. La pregunta clave es: ¿queremos una educación digna solo como promesa política, o estamos dispuestos a trabajar en conjunto para construirla?
Fotos: Selene Reynoso / Border Zoom