19/08/2026
Cuando eres diversión, pero te niegas a reconocer que eres payaso… con el perdón de los payasos.
Hay personas que durante años confundieron informar con tener la última palabra.
Antes era fácil: escribían, acusaban, ridiculizaban y nadie tenía cómo responderles. Hoy las cosas cambiaron. Hoy cualquier persona puede hablar, mostrar pruebas, explicar y defender su versión.
Y eso incomoda a quienes estaban acostumbrados a construir verdades desde un escritorio.
Yo no tengo problema con la crítica. Al contrario: cuando está sustentada, sirve. Lo que nunca voy a confundir con periodismo es el insulto, la burla permanente y la necesidad de denigrar a cualquiera que piense diferente.
Porque cuando para llamar la atención necesitas humillar, poner apodos, atacar familias, profesiones o dignidades, quizá ya no estás informando.
Quizá solamente estás entreteniendo.
Y está bien.
Cada quien decide qué producto vende.
Yo decidí hace mucho tiempo cuál quiero vender: información, opinión, humor y, cuando me equivoco, también la responsabilidad de reconocerlo.
Lo demás es ruido.
Y al ruido no siempre hay que contestarle.
A veces basta con subirle volumen al trabajo.