13/06/2026
*Para Elegguá, el dueño de los caminos y las oportunidades*
Elegguá, niño eterno de ojos traviesos y corazón viejo,
Tú que te sientas en la puerta de mi casa y en la puerta de mi vida,
Hoy me detengo un momento para hablarte sin prisa.
Gracias por abrir los caminos que yo no me atrevo a ver.
Por poner un pequeño tropiezo cuando voy a caer más fuerte,
Y por quitarme una piedra del zapato cuando ni cuenta me doy.
Tú sabes que a veces soy terco, que quiero correr antes de aprender a caminar.
Y aún así, te quedas ahí, riendo bajito, guiándome con tu bastón.
Enséñame a escuchar.
A distinguir entre el ruido de mi miedo y la voz suave de tu señal.
Porque sé que hablas en un sueño, en una canción que suena dos veces,
En un perro negro que se cruza, en una moneda que encuentro en el suelo.
Que no se me haga duro el oído ni se me cierre el pecho.
Dame claridad para elegir.
Cuando la vida me ponga en una encrucijada, que no elija desde el apuro ni desde el orgullo.
Que elija desde el amor, desde lo que me hace crecer aunque duela.
Y si me equivoco, quédate conmigo para ayudarme a levantarme y volver a empezar.
Cuida a mi familia, Elegguá.
Abreles las puertas del trabajo, de la salud, de la paz en la casa.
Que no les falte lo necesario, y que les sobre motivo para sonreír.
Aleja de su camino lo que no les pertenece, lo que estorba, lo que daña.
Yo te prometo no olvidarte en el ajetreo del día a día.
Que mi respeto no sea solo cuando necesito algo.
Que mi ofrenda sea también mi palabra cumplida, mi mano tendida,
Y la decisión de ser mejor persona hoy que ayer.
Gracias por ser el primero en todo.
Sin ti, nada camina. Sin ti, ninguna puerta se abre.
Bendice mis pasos, mis proyectos, mis amores y mis descansos.
Que donde yo vaya, vaya con tu bendición.
*Ashe para ti, Elegguá. Que tu camino nunca se cierre para mí.*
Derechos de autor
Iván S.