04/06/2026
Crónicas del plantón parte III:
El sol, la bandera y la memoria que resiste.
Han pasado los días…
y a veces parece que el tiempo se disuelve entre consignas,
entre pasos firmes sobre el asfalto,
entre lonas que crujen con la lluvia,
entre cafés calientes que se ofrecen como abrazos.
Ya no sabemos si es lunes o viernes.
Aquí, en el corazón del Zócalo,
el sol marca las horas al asomarse detrás de la bandera.
Ella ondea altiva, mojada, a veces cansada,
como nosotros.
Pero sigue en pie.
Y eso basta.
La Catedral nos observa.
El Palacio calla.
Pero nuestras voces no.
Seguimos.
A diario se repite el mismo ritual:
hacer guardia, buscar alimento,
resguardar las mesas que, aunque silenciosas,
saben que ahí se defiende el derecho a vivir con dignidad.
Caminamos por estaciones de metro,
por calles largas,
regresamos en marcha,
uno solo,
una sola causa: una jubilación digna.
Porque no es por un aumento.
No es por vacaciones.
Es por nuestros años entregados al aula,
por las manos que enseñaron a escribir,
por las voces que aprendieron a leer con nosotros.
Es por los que vinieron antes,
por los que vendrán después.
Queremos la derogación de la ley injusta.
Queremos que el retiro no sea abandono.
Queremos descansar sin miedo al olvido.
La presidenta, que habló de cambio,
hoy se vuelve ausencia.
Pero aquí estamos:
los que creemos que la justicia no se suplica,
se construye.
Aquí nadie se rinde.
Ni el que duerme bajo el agua.
Ni el que se moja por ayudar.
Ni el que guarda silencio y aguanta,
con los ojos llenos de fuerza.
Sí, extrañamos a nuestros alumnos.
Sí, amamos enseñar.
Pero esta profesión merece respeto,
merece gratitud,
merece paz al final del camino.
Hoy luchamos por nosotros.
Mañana, por ustedes.
Porque es mejor morir de pie
que vivir toda la vida arrodillado.
Y si alguien pregunta qué nos sostiene,
que mire al centro del Zócalo,
donde cada paso,
cada manta,
cada verso,
grita sin miedo:
Aquí se sueña de pie.
Aquí se lucha con amor.
Aquí florece la dignidad.
Nerack Rivera